Internacional

El ambiguo discurso del Papa sobre Putin y la guerra: el conflicto fue "provocado" pero es una "agresión brutal"

El Pontífice quiere mantener la vía abierta a una mediación para alcanzar la paz a la vez que tiene interés en el diálogo con la Iglesia ortodoxa rusa

El Papa Francisco hablando desde su balcón del Vaticano, en el Angelus, junto a un pájaro

El Papa Francisco durante el Angelus el pasado domingo. EFE

Los equilibrismos del Papa Francisco cuando se refiere a la guerra en Ucrania son la quintaesencia de la diplomacia vaticana. Elogia el heroísmo de los ucranianos sin condenar de forma explícita al líder ruso, Vladimir Putin. Reprende al patriarca Kirill por justificar la guerra (“no somos clérigos de Estado, sino pastores del pueblo») pero considera que el conflicto pudo ser “provocado o no evitado”. El Papa no quiere dinamitar los puentes con la Iglesia ortodoxa rusa, que sostiene a Putin, ni desperdiciar la oportunidad de desempeñar un papel de mediación. 

Así se entienden las recientes declaraciones del Papa Francisco a una decena de revistas culturales europeas de la Compañía de Jesús, entre ellas la española Razón y Fe, sobre la guerra en Ucrania. «Tenemos que alejarnos del patrón de La Caperucita Roja. la Caperucita Roja era la buena y el lobo era el malo. Aquí no hay buenos y malos metafísicos, de forma abstracta. Está surgiendo algo global, con elementos muy entrelazados», indica. Y relata cómo un jefe de Estado le comentó poco antes de la guerra cómo la OTAN estaba «ladrando a las puertas de Rusia. Y no entienden que los rusos son imperiales y no permiten que ninguna potencia extranjera se acerque a ellos». 

Asegura que estas palabras no quieren decir que él esté a favor de Putin, a quien cita lo que suele evitar: «Simplemente estoy en contra de reducir la complejidad a la distinción entre buenos  y malos, sin razonar sobre las raíces e intereses, que son muy complejos. Mientras vemos la ferocidad de la guerra, la crueldad de las tropas rusas, no debemos olvidar los problemas para tratar de resolverlos”. Y llega a la conclusión de que ya se ha declarado “la tercera guerra mundial… Y esto es una calamidad. Hay que pensar que en un siglo ha habido tres guerras mundiales, ¡con todo el comercio de armas detrás!”

Como explicaba el autor de la entrevista Antonio Spadaro, al primer canal de la televisión italiana, el Papa Francisco nos habló de «la brutalidad del agresor ruso y de la humanidad de los ucranianos. También dijo que era una guerra no impedida y que hay interés del comercio de armas». 

No creo que sea equidistante. Está muy claro lo que dice sobre Ucrania, que son valientes. Pero quiere evitar caer en la lógica de la guerra y quedarse ahí»

austen ivereigh, autor de ‘el gran reformador’

Austen Ivereigh, uno de los biógrafos del Papa, explica que el Papa Francisco nos pide ampliar la mirada. «No creo que sea equidistante. Está muy claro lo que dice sobre Ucrania, que son valientes. Está con Ucrania. Pero quiere evitar caer en la lógica de la guerra de pensar en agresores y víctimas, buenos y malos, y quedarse ahí. Lo que nos dice es que hay muchos conflictos, muchas armas y hay intereses detrás y por qué seguimos con la lógica de la guerra. Quiere que veamos los intereses que están en juego», señala. «Forma parte de su estrategia de liderazgo: tratar de invitar al mundo a ver otra lógica, la lógica de la paz, cómo se previenen las guerras. Un primer paso es ver siempre lo humano: dónde está el sufrimiento y quiénes pagan el precio. Siempre son los pobres. De los dos lados. También son víctimas los soldados de 18 años enviados por Rusia», añade el coautor, con el Papa, de Soñemos juntos.

El origen del Papa, Argentina, también ayuda a entender que su visión sea crítica con lo que considera simplista interpretación de la guerra en Ucrania. En otros confines del mundo, más allá de Europa y Estados Unidos, son más los que creen que la OTAN se ha expandido hasta unos límites que son líneas rojas para el Kremlin, por ejemplo.

Vocación mediadora del Papa

El Papa Francisco ha dejado claro que quiere verse con el líder ruso, Vladimir Putin, y después viajar a Kiev. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha apoyado hasta el momento este propósito mediador de Su Santidad, si bien a los ucranianos les habría gustado que el Papa ya les hubiese visitado. Pero el Papa va con pies de plomo, sobre todo ahora que parece que la diplomacia rusa es más favorable a este viaje. Sí han ido cardenales a Ucrania. En marzo envió a Konrad Krajewski, el limosnero, y al cardenal Cherny, prefecto del dicasterio del Desarrollo Humano Integral. 

Justo esta semana la diplomacia rusa ha revelado que tiene en consideración la oferta del Vaticano de prestar ayuda para lograr la paz. En declaraciones difundidas por Ria Novosti, el director del departamento europeo del Ministerio de Exteriores, Alexei Paramonov, decía: «Los dirigentes del Vaticano han declarado en repetidas ocasiones su disposición a prestar toda la ayuda posible para lograr la paz y el fin de las hostilidades en Ucrania. Estas afirmaciones se confirman en la práctica. Mantenemos un diálogo abierto y confidencial sobre una serie de cuestiones, principalmente relacionadas con la situación humanitaria en Ucrania».

Todas las iniciativas de la Santa Sede y del Papa Francisco que puedan conducir a la paz en Europa son percibidas con gran respeto, y pueden ser solicitadas cuando se den las condiciones adecuadas»

alexei paramonov, dr departamento europeo en el ministerio ruso de exteriores

También remarcaba el funcionario que la actitud del Kremlin es favorable, cuando se den las condiciones. «Todas las iniciativas de la Santa Sede y del Papa Francisco que puedan conducir a la paz en Europa son percibidas con gran respeto y, por supuesto, pueden ser solicitadas si se dan las condiciones adecuadas”, según ha publicado el Corriere della Sera

El Papa Francisco se ha referido en alguna ocasión a esta pequeña ventana que está abierta en relación a su posible mediación. La diplomacia rusa siempre es exquisita con Francisco: “Sea cual sea la situación internacional, el diálogo con el Papa es importante para Moscú. Y el Pontífice siempre es un interlocutor deseado”, decía el embajador ruso en el Vaticano, Aleksander Avdeev, cuando el Papa lanzó el guante del encuentro con Putin. 

En su última homilía ha pedido que no nos olvidemos de lo que ocurre en Ucrania aunque se prolongue durante mucho tiempo. «Está siempre vivo en mi corazón el pensamiento por el pueblo de Ucrania, afligido por la guerra. Que el paso del tiempo no enfríe nuestro dolor y preocupación por estas personas atormentadas», dijo el Papa Francisco el pasado domingo después del Angelus. «Por favor, no nos acostumbremos a esta trágica realidad. Tengámoslo siempre en nuestro corazón. Recemos y luchemos por la paz». 

Sin embargo, en marzo sonó muy condescendiente con Rusia cuando dijo que “todas las guerras son injustas”. Y en la entrevista publicada en mayo en el Corriere della Sera dudó a la hora de contestar si había que enviar armas a Ucrania. “No lo sé”, respondió al tiempo que incidía en cómo se beneficiaban los comerciantes de armamento y los países que lo venden de guerras así. Otros líderes religiosos como el arzobispo Paul Gallagher han dicho claramente que “Ucrania tiene derecho a defenderse”, en una entrevista en televisión, según publicaba The Washington Post

Uno de los gestos más polémicos tuvo lugar el Viernes Santo, cuando quiso que una mujer ucraniana y una rusa llevaran juntas la cruz. Iban a recitar juntas: “¿Por qué nos has abandonado? ¿Por qué has abandonado a nuestros pueblos?” Las protestas de la comunidad ucraniana, que veían una total equidistancia cuando hay un agresor y un agredido, hicieron que se suprimieran los mensajes. 

Hay quienes creen, como Giovanni Maria Vian, ex director de L’Osservatore Romano, que el Papa Francisco corre el riesgo de “meter al Vaticano en un lío”, debido a este esfuerzo de “mostrar que no está ni de un lado ni de otro”, según declaró a La Vanguardia.  

La mano tendida a la Iglesia ortodoxa

El periodista y escritor jesuita Pedro Miguel Lamet, cuyo último libro se titula Las trincheras de Dios, explica que el Papa tiene dos motivos para conducirse con suma prudencia. “Hay un tema pendiente de negociaciones entre la Iglesia católica y el patriarca Kirill, con quien iba a reunirse, pero el encuentro se canceló. El Papa quiere acercarse a los ortodoxos rusos. Además, el Papa es un gran defensor de los valores evangélicos, los más pequeños y los más pobres. Sabe, además, que en un conflicto político hay muchos elementos ambiguos”. 

Spadaro coincide en que esa misión del ecumenismo es vital para el Papa. “Los líderes cristianos no hablan entre ellos pero sí con el Papa y el Papa tiene esa misión del ecumenismo”. El Papa ha mantenido varios encuentros con el patriarca Kirill, a quien aconsejó que no fuera «el juguete del altar» de Putin, y prevé “dialogar como pastor” con él en septiembre en Kazajstán. 

El Vaticano es muy prudente en temas de diplomacia. Eso es clave para entender el lenguaje que utiliza… Aquí se ve a Rusia como el verdugo, pero hay muchos elementos que hay que tener en cuenta»

pedro miguel lamet, autor de ‘las trincheras de dios’

A todo ello se suma esa vocación de mediación. “El Vaticano es muy prudente en temas de diplomacia. Eso es clave para entender el lenguaje que utiliza, aunque el Papa Francisco suele ser claro. Aquí se ve a Rusia como el verdugo, pero hay muchos elementos que hay que tener en cuenta. Es lo que demanda el Papa, pero ante una opinión pública que se decanta con Ucrania es muestra de ambigüedad».  

El periodista y escritor jesuita Pedro Miguel Lamet apunta cómo la diplomacia vaticana es muy difícil de dilucidar. “El Papa quiere ir a Rusia y a China. Le interesa ese acercamiento y la aproximación con la Iglesia ortodoxa. Pero no es fácil interpretar los gestos del Vaticano. Por ejemplo, durante mucho tiempo se creyó que el Vaticano siempre estuvo con el franquismo cuando al principio intentó convivir con al República. La óptica simplista no sirve”. 

Según Austen Ivereigh, autor de El gran reformador. Francisco, retrato de un papa radical, el Papa «dice la verdad pero evita la retórica. Y se le critica mucho por eso. En El Vaticano quieren mantener la puerta en la posibilidad de diálogo porque hay un momento en que se cansan de la guerra y buscan una vía de escape y no existen mediadores. El Vaticano siempre es una posibilidad porque no tiene intereses en juego».

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