Ha sido uno de los grandes logros de Jean-Luc Mélenchon en las elecciones legislativas: su idea de unir a cuatro partidos de izquierda (socialistas, ecologistas, insumisos y comunistas) ha llevado al bloque llamado Nupes (Nueva Unión Política Económica y Social) a contar con 131 diputados en la Asamblea Nacional. Aspiraba Mélenchon a ser el primer grupo, pero es, sobre el papel, el más grande de la oposición. Siempre que esa unión se consolide.

Es lo que ha propuesto Mélenchon este lunes. Dado que el segundo grupo es Agrupación Nacional, que ha alcanzado un récord histórico con 89 escaños, al líder de la Francia Insumisa le parecía una consecuencia lógica de su éxito electoral que los cuatro partidos formaran un solo grupo, aunque en principio habían mantenido lo contrario. Socialistas, verdes y comunistas rechazan la idea del líder de los insumisos.

Mélenchon ha explicado que su «propuesta» tiene como fin «intruducir un elemento de clarificación en el caos que se avecina». Según el líder de la Francia Insumisa, «esto no impide que cada partido tenga una delegación, pero que, simbólica y políticamente, declaremos a los Nupes como grupo en la Asamblea Nacional». Ha insistido en que no se trata de «una fusión, pero es necesaria una combinación de combate y por ello debemos tener un único grupo en la Asamblea».

«Creo que debemos ser y permanecer como una alternativa unida», ha remarcado Mélenchon. La diputada Clémentine Autine, de Francia Insumisa, se ha mostrado de acuerdo: «Formar un solo grupo con el respeto a las distintas sensibilidades permitirá enviar una señal fuerte y preparar el futuro».

Lo que está en juego es qué grupo es el primero de la oposición: Nupes dividido es menor que Agrupación Nacional, que ha logrado 89 diputados. La poderosa comisión de Finanzas corresponde al primer grupo opositor. Y Mélenchon no quiere que pase a manos de Marine Le Pen y los suyos.

Unidos pero no revueltos

Para los partidos que forman Nupes, salvo la Francia Insumisa que obedece a Mélenchon, es prioritario conservar su idiosincrasia. «En mi opinión es mejor tener tres grupos diferentes. La izquierda debe trabajar junta pero cada componente ha de preservar su independencia», afirma el ecologista Renaud Le Beurre, que se ha presentado por la quinta circunscripción (que incluye España, Portugal, Andorra y Mónaco) por Nupes.

En París, según recoge la web de BFMTV que cita a France Presse, portavoces del Partido Socialista, Europa Ecológica-Los Verdes y el Partido Comunista francés insistieron en que el acuerdo firmado en mayo prevé la formación de diferentes grupos. «Nunca se habló de un grupo único. Habrá un grupo socialista en la Asamblea Nacional», ha dicho Pierre Jouve, portavoz socialista.

El líder del Europa Ecológica-Los Verdes, Julien Bayou, ha sido firme: «Somos complementarios y nuestras fuerzas serán más eficaces en la Asamblea Nacional si existimos gracias a cuatro grupos y no a uno solo». Coincide con ellos el comunista André Chassaigne: «Con cuatro grupos tendremos más tiempo de palabra y más derechos».

Este es una primera muestra de cómo Nupes es un bloque de izquierdas concebido para dar un impulso a este frente amplio en las urnas pero marcado por las diferencias entre los partidos que lo forman. «El programa de las distintas fuerzas es diverso, sobre todo discrepan Francia Insumisa y los socialistas. Los temas más difíciles son la UE, la cuestión nuclear, la laicidad, la violencia policial… Los melenchonistas han de aprender a escuchar a los otros», afirma Abel Mestre, redactor de política en Le Monde. También han de ganar credibilidad.

Otra cuestión relevante es que el promotor de Nupes, Jean-Luc Mélenchon, no estará en la Asamblea Nacional. Su órdago era a la grande. «Mélenchon primer ministro» era su tarjeta de visita electoral. Ha querido trasladar la idea al electorado de que los ciudadanos eligen al jefe del gobierno como lo hacen con el presidente, pero no es así. De todas maneras, la coalición centrista ha perdido fuelle pero aún es la primera fuerza parlamentaria con 246 escaños.

La mayoría minoritaria presidencial obligará al gobierno designado por Macron a negociar ley por ley. Y no será fácil. Los que serían sus aliados naturales, Los Republicanos, están divididos, y de momento dan calabazas a Ensemble, como se llama la coalición que apoya a Macron. El presidente de Los Republicanos, Christian Jacob, ha remarcado: «Estamos en la oposición,en la oposición al gobierno y a Emmanuel Macron que hemos combatido en las elecciones legislativas y seguiremos haciendo». Ha añadido: «No es cuestión de pactar ni de hacer una coalición».

Borne, en la cuerda floja

Como guerrilla parlamentaria Nupes va a dar que hablar. Este lunes el bloque de izquierdas ha anunciado que va a presentar una moción de censura el 5 de julio contra la primera ministra, Élisabeth Borne, designada recientemente por Macron. Para que salga adelante precisa la mayoría absoluta, es decir, 289 escaños. No lo lograría sumando a Agrupación Nacional, de Le Pen, pero la moción tiene un alto carácter simbólico. La oposición de izquierdas marca su territorio y avisa de lo difícil que se lo va a poner al gobierno.

A pesar de que ha logrado su escaño por Calvados, Borne está en una situación de debilidad. De hecho, según medios franceses, ha presentado su dimisión y el presidente la ha rechazado. El Consejo de Ministros, previsto para este martes, se ha pospuesto. Al menos Macron ha de reemplazar a los que han perdido sus contiendas electorales: la titular de Transición Ecológica, Amelie de Montchalin, la ministra de Sanidad, Brigitte Bourguignon, y Justine Bénin, secretaria de Estado para el Mar. Este martes Macron va a reunirse con los líderes de las principales fuerzas políticas. Tendrá que desplegar todas sus armas de seducción para encontrar una salida al bloqueo parlamentario.