Europa

Los mercenarios de Wagner, con convictos y voluntarios, al rescate de Putin en el Donbás

El Kremlin busca cómo hacer frente a las numerosas bajas sufridas en su campaña en Ucrania antes de volver de la pausa operativa

Miembros del Grupo Wagner en Siria. E.I.

Su emblema es una calavera y su líder en la sombra, Yevgueni Prigozhin, el llamado Chef de Putin, considerado «un héroe» por el Kremlin. Los mercenarios de Wagner están reforzando la primera línea de tropas al servicio del líder ruso. Este grupo de asalariados de la guerra ligado al Kremlin, que comenzó sus incursiones en Ucrania en 2014, ha desempeñado un papel central en los recientes combates para tomar Popasna y Lysychansk. Wagner, considerado el ejército en la sombra de Putin, fue creada por un veterano ruso de la guerra de Chechenia y toma el nombre del compositor favorito de Hitler.

El Kremlin ha perdido cerca de 38.400 soldados desde el inicio del conflicto militar, según fuentes ucranianas. Entre los combatientes de Wagner también se han dado numerosas bajas en el curso de la conquista de Lugansk, la región del Donbás que ya está bajo dominio ruso. Ahora el líder ruso tiene en su objetivo la caída de Donetsk, también en el Donbás.

Este lunes, cuando se cumplen 145 días de guerra en Ucrania, han muerto seis personas en el bombardeo ruso de Toretks, en Donetsk, según los servicios de emergencia locales. Las fuerzas rusas, en su retorno medido de la pausa operativa, están llevando a cabo ataques terrestres limitados en Donetsk. Las tropas rusas están dando prioridad a los avances en torno a Siversk y Bajmut, al tiempo que mantienen posiciones defensivas al norte de la ciudad de Járkov y a lo largo del Eje Sur, según el Institute for the Study of War (ISW), think tank con sede en Washington.

Lugansk y Donetsk estaban parcialmente bajo dominio de los separatistas prorrusos antes de la invasión ordenada por Putin el pasado 24 de febrero. Ahora Putin trata de consumar la anexión del Donbás, como ya hizo con Crimea hace ocho años.

El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, ha ordenado a las fuerzas rusas que impidan que las tropas ucranianas lancen ataques con cohetes y artillería contra infraestructuras civiles y personas en el Donbás. Shoigu ha exigido a sus militares que den prioridad a la destrucción de misiles y artillería de largo alcance, según la agencia de noticias Tass. Ucrania ha logrado alcanzar 30 centros logísticos y de municiones rusos con armas recientemente suministradas por Occidente.

Tras la pausa operativa de los últimos días, Rusia se prepara ahora para retomar la ofensiva y para ello precisa tropas de refresco. Wagner ha recurrido a convictos y a proscritos del Kremlin para cubrir las bajas del conflicto, según la Inteligencia británica. Estos efectivos reciben un entrenamiento muy básico, de acuerdo con el último informe del Ministerio británico de Defensa. La eficacia de los mercenarios va a reducirse sustancialmente si se reducen las exigencias de reclutamiento. Son destinados a lugares «calientes» donde su vida correrá serio riesgo.

«Están rebajándose los estándares de reclutamiento, contratando a convictos y a personas que estaban en la lista negra. La formación de los nuevos reclutas es muy limitada. Es probable que esto repercuta en gran medida en la futura eficacia operativa del grupo y reduzca su valor como puntal de las fuerzas regulares rusas», apunta el Ministerio de Defensa del Reino Unido. Estas fuentes británicas afirman que algunos altos mandos militares rusos se quejan del protagonismo de los mercenarios.

El Grupo Wagner, que cuenta con unos 10.000 efectivos, ha actuado en países como Mali, Libia, Siria, Mozambique y República Centroafricana. Los grupos de defensa de derechos humanos acusan a los mercenarios de continuos abusos y de perpetrar masacres. Por primera vez actuó en la anexión ilegal de Crimea en 2014.

En realidad, no es un grupo sino una red de compañías, vinculadas según fuentes de la Inteligencia occidental a Progozhin, amigo de Putin, y empresario que hizo su fortuna con empresas de catering. Ahora sus negocios se centran en la seguridad, la desinformación y la explotación de recursos naturales en África.

Kevin Limonier, especialista en el Grupo Wagner que enseña geopolítica en la Universidad de París VIII, señala que no se trata de un grupo sino de una marca y que carece de estructura oficial. En eso se diferencia sustancialmente de la compañía estadounidense Blackwater que operó durante años en Irak y Afganistán. «Wagner es una galaxia de organizaciones con diferentes nombres que son difíciles de rastrear», afirma el investigador, según cita la National Public Radio. Eran los «hombres verdes de uniforme» que actuaron en Crimea y en el Donbás en 2014.

Batallones patrióticos

A su vez, Rusia ha intensificado su reclutamiento militar con una campaña a gran escala para formar batallones de voluntarios, los llamados batallones patrióticos, según ha revelado el Institute for the Study of War (ISW) en un informe reciente. «Se reportan nuevas unidades de voluntarios de todo el país diariamente», apunta.

Putin no ha declarado la guerra, palabra que no puede usarse en los medios de comunicación en Rusia, y por ello no puede reclutar forzosamente a la población, de modo que ha de recurrir a estos voluntarios, que terminan siendo de las regiones más pobres y a los mercenarios. A ellos suma también los ucranianos de regiones sometidas por el Kremlin.

De acuerdo con estadísticas recopiladas por MediaZona, medio independiente, los soldados muertos proceden en su mayoría de repúblicas más pobres como Daguestán en el Cáucaso y Buriatia, al sur de Siberia. Hasta junio habían fallecido 225 de Daguestán, 185 de Buriatia, y solo nuevo de Moscú.

Cada uno de los nuevos batallones estará formado por unos 400 hombres, entre 18 y 60 años, que serán asignados a unidades de rifles motorizados, tanques e infantería naval. «No se les exige un servicio militar previo y solo recibirán 30 días de entrenamiento antes de desplegarse en Ucrania».

Los salarios rondarán los 3.000 euros mensuales. Es decir, cada batallón saldría por 1,2 millones. «Serán soldados de menor calidad que los reclutas normales del ejército ruso a precios cercanos a los de los soldados profesionales». Antes de la guerra los soldados rusos podían cobrar unos 200 euros al mes.

«Si se forman 85 batallones (por cada una de las regiones rusas) de 400 hombres cada uno, se incorporarían a la lucha 34.000 voluntarios más, con un coste de unos 102 millones de dólares al mes solo en salarios», apunta el think tank. Según el Institute for the Study of War, de Washington, es un coste elevado, dado que no estarán preparados. Además, como veteranos tendrán beneficios que repercutirán en el presupuesto de Rusia durante décadas.

Los expertos militares señalan que sin una movilización masiva será imposible que Putin logre su objetivo de conquistar todo el país vecino. En Ucrania, sin embargo, las tropas están muy motivadas y es un factor que les ha permitido plantar cara al invasor.

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