La cumbre de seguridad organizada en Uzbekistán y a la que acudió Vladimir Putin para conseguir un encuentro bilateral con el chino Xi Jinping no está yendo bien para Rusia. Si China ya instó al Kremlin a inyectar «estabilidad» en un mundo «convulso», su particular forma de distanciarse de la campaña bélica en Ucrania, hoy ha sido el turno de la India.

Con palabras más claras todavía, el primer ministro Narendra Modi mandó un mensaje cristalino este viernes en su encuentro con Putin, del que luego dio cuenta ante la prensa. «Sé que la era actual no es la era de la guerra, y ya hemos hablado por teléfono de esto», ha dicho Modi, ante un Putin que probablemente esperase más apoyos, o por lo menos no tantos reproches, en la cumbre de Samarcanda.

Al igual que con Xi Jinping, Putin ha respondido que entiende las preocupaciones del primer ministro de la India en cuanto a la guerra en Ucrania. «Conozco tu posición sobre el conflicto en Ucrania, y tus preocupaciones», ha dicho Putin, antes de dejar una frase de libre interpretación: «Queremos que esto acabe lo antes posible».

Los encuentros de Putin con Modi y Xi Jinping se han producido en el marco de la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai, con asistencia de varios países de Asia Central, entre ellos Kazajistán y Uzbekistán, pero también Tayikistán y Kirguistán pese al conflicto que ha estallado en sus fronteras en las últimas 48 horas.

Asia Central, región hasta ahora bajo control de Rusia, es un polo de gran interés para China. La guerra está debilitando poco a poco la posición de Moscú en toda su tradicional área de influencia.