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Putin busca un órdago total en Ucrania a costa de la paz social en Rusia

El pánico cunde entre la población que busca vías de salida en el exterior y sale a las calles a protestar

Un manifestante, detenido por policías antidisturbios en Moscú este miércoles.

Un manifestante, detenido por policías antidisturbios en Moscú este miércoles. EFE

La guerra está adquiriendo otra dimensión en Ucrania y en Rusia. El líder ruso, Vladimir Putin, está jugándose su credibilidad ante una sociedad a la que había trasladado una realidad paralela. La guerra no llegaba a sus casas. Ahora sí con la movilización «parcial» de los varones rusos. A pesar del control de los medios de comunicación, y de su insistencia en el relato del nazismo ucraniano y la agresividad de Occidente, el temor a ser forzados a luchar se está extendiendo a una gran velocidad. Putin ha lanzado a su vez un órdago total en Ucrania y a Occidente, con su alusión al uso de armas nucleares al anunciar la movilización «parcial» en su primer discurso desde su alocución el 24 de febrero cuando empezó la invasión de Ucrania.

Putin se resistía a la movilización parcial o total porque sabe que eso significa que el pueblo ruso sepa que realmente está en guerra. Es difícil creer que se trata de una «operación militar especial» cuando corres el riesgo de acabar combatiendo por ser varón entre 18 y 65 años. Las compañías aéreas han recibido aviso de no aceptar a estos potenciales viajeros.

A su vez ha lanzado un órdago a Ucrania y a Occidente pues ha asegurado que «utilizará todos los medios a su alcance» si su territorio, incluido lo que así considera en Ucrania como los territorios que declarará suyos tras los simulacros de referendos en Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiya, es atacado. Alude a la fuerza nuclear. «No es un farol», ha remarcado.

Los líderes occidentales han condenado al unísono las declaraciones del presidente ruso, que para la OTAN conducen a la escalada. Los ministros de Exteriores de la UE se han reunido de urgencia en Nueva York, donde se celebra la Asamblea General de la ONU, que pactarán nuevas sanciones contra el régimen de Moscú.

En teoría, la movilización decretada por Putin este miércoles es «parcial», pero serán los gobernadores quienes la apliquen y hay cierta ambigüedad en su formulación. Tal y como Putin lo ha anunciado afectaría a los militares en reserva y a quienes tengan experiencia militar, pero se teme que afecte a los reclutas también y que se vaya ampliando el número según las regiones. Serían unos 300.000 efectivos, según ha anunciado el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu.

Esta fuerza de reemplazo no va a ser operativa de inmediato y no va a estar mejor preparada, así que sobre el terreno no tendrá efecto de momento. Es una huida hacia adelante para presionar a los aliados de Ucrania, especialmente a la Unión Europea.

A la Bolsa le cayó como un tiro la comparecencia de Putin. La Bolsa de Moscú se hundió un 10%, después de haber perdido un 8,7% la víspera.

Miles de rusos han decidido que es el momento de dejar el país. Los vuelos desde Moscú a las capitales de Georgia, Turquía y Armenia se han agotado a los minutos de la comparecencia de Putin. Las salidas directas desde Moscú a Azerbaiyán, Kazajstán, Uzbekistán y Kirguizistán también se han vendido por completo. Un viaje en avión a Astana, capital de Kazajstán, llegó al millón de rublos, unos 16.000 euros.

En la frontera con Finlandia hubo colas durante la jornada de hasta 35 kilómetros. El gobierno de Helsinki ha anunciado que en breve cerrará el acceso a los rusos a su país. También se han difundido imágenes en las redes sociales de colas en la frontera con Georgia. Polonia y las tres repúblicas bálticas han empezado el lunes a rechazar a los turistas rusos.

A su vez, las principales ciudades rusas, sobre todo Moscú y San Petersburgo, cuna de Putin, han sido escenario de protestas contra la guerra y contra la movilización. La plataforma opositora Vesna ha convocado estas marchas. «No a la guerra», «Que Putin vaya a la guerra», y «no a la movilización» han coreado los participantes, que se arriesgan a penas de hasta diez años de cárcel. Según OVD-Info, más de 1.311 manifestantes han sido arrestados en 38 ciudades de Rusia. La mayor parte, en Moscú y San Petersburgo. Muchos son reclutados tras esta detención, según organizaciones de derechos humanos.

La contraofensiva exitosa de las fuerzas ucranianas en la región de Járkov ha llevado al líder ruso a promover referendos en Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiya para que pasen a ser territorio ruso, a la vez que ha decretado la movilización parcial. Los rusos sí que van tomando conciencia de que en frente de ellos tienen a un ejército muy motivado, que sabe que lucha por la liberación de su nación, y que cada vez recibe más armamento sofisticado procedente de EEUU, Reino Unido y varios países aliados. Eso es lo que desespera a Putin y le lleva a repetir ese discurso de que Occidente es el agresor.

Según explica en su cuenta de Twitter Andrei Kolesnikov, investigador senior en el Carnegie Endowment for International Peace, «la decisión que ha tomado Putin supone la admisión implícita del fracaso de la operación militar especial… Está tratando a la población como una masa humana. No se trata ya de la guerra contra la oposición y la sociedad civil, sino contra la sociedad, sobre todo contra los varones». Kolesnikov indica que «Putin ha plantando una bomba que amenaza la estabilidad de su régimen autoritario». Y prevé serias dificultades económicas pues detraerá fuerzas del aparato productivo.

La escala de la movilización afectará a los rusos en su círculo íntimo. Es un evento apocalíptico»

margarita zavadskaya, politóloga en ‘meduza’

«La escala de la movilización es lo más tangible que afectará a los rusos en su círculo íntimo. Es un evento apocalíptico, trágico que afectará a muchos. Quizá los 300.000 que se movilizarán ahora supuestamente no serán suficientes y nos enfrentaremos a una movilización progresiva, que se extenderá en el tiempo. Y los ciudadanos rusos no están preparados para luchar», señala Margarita Zavadskaya, politóloga en www.meduza.io. Prevé confusión y caos porque el Kremlin trata de que sean las regiones las que lidien con el problema de la llamada a filas. En algunas ciudades ha empezado ya este reclutamiento. En la práctica todo aquel que haya hecho el servicio militar podría ser llamado a filas.

Hay rusos especialmente vulnerables como la población homosexual o los transgéneros. «Quiero salir del país por seguridad. Desde que Putin fue elegido por tercera vez la situación se ha degradado cada vez más. Y la anunciada movilización parcial no está nada clara. No se sabe cuántos reservistas ni de qué categorías serán llamados al combate. Soy una mujer transgénero que no tiene aún los documentos y mi situación es muy delicada», señala Emma Xana, desde la ciudad rusa de Lipetsk a El Independiente. Como Emma Xana son miles los que están desesperados por salir del país.

Publicaciones independientes como meduza informaban sobre qué hacer en caso de recibir una citación o las posibilidades de salir del país en caso de que no hubiera llegado ese momento. Como anécdota muy simbólica de la jornada señalaban en las redes sociales que las búsquedas en Google de «cómo romperse un brazo» habían aumentado exponencialmente durante la jornada.

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