Este domingo se cumplen diez días de la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por la policía moral de Irán, y del inicio de las protestas que estallaron en la capital y se extendieron por todo el país. Mahsa Amini viajaba con su hermano a la capital, Teherán, desde Saqez, una de las ciudades de Kurdistán, cuando fue arrestada por presuntamente violar el código de vestimenta femenina en el país y acabó en el hospital, donde entró en coma. El personal del hospital Kasra compartió fotos y videos de esta joven de 22 años, inconsciente, ensangrentada y entubada, que se hicieron virales. Mahsa falleció tras tres días de ingreso en la UCI.  

Su nombre se ha convertido en uno de los más difundidos por los medios de comunicación de todo el mundo y el hashtag #MahsaAmini ha alcanzado un récord histórico de 70 millones en twitter. 

Las fuerzas de seguridad de Irán emitieron un comunicado en el que afirmaban que Mahsa había sufrido un ataque al corazón debido a alguna patología anterior, mientras recibía una formación obligatoria sobre las reglas del hijab para las mujeres detenidas. Sin embargo, su familia ha reiterado que estaba perfectamente sana y que fue golpeada durante la detención.

Sus imágenes, junto con la ecografía que muestra una fractura de cráneo, indignaron a la población iraní que reaccionó inmediatamente acudiendo en grandes grupos a las puertas del hospital para acompañarla mientras yacía en la cama luchando por su vida, hasta que fue anunciada su muerte. El fallecimiento incendió las redes y dio paso a las protestas en especial en la ciudad natal de Amin.

Miles de kurdos acudieron a su entierro y los manifestantes se reunieron frente a la oficina del gobernador de Saquez en unas protestas que tomaron un carácter violento. Según organizaciones kurdas de derechos humanos, como Hengaw, la policía reprimió contundentemente la manifestación y llegó a disparar contra los civiles con un resultado de, al menos 50 muertos, según The Guardian, y cientos de heridos. Son las protestas más relevantes que han tenido lugar en Irán en los últimos 13 años.

Pero lo que más ha sorprendido a propios y extraños son las imágenes de valentía de las mujeres de todo el país, que poniendo en riesgo sus vidas se quitaron el hiyab y se cortaron el pelo en público y en videos también virales, como muestra de solidaridad con Mahsa. En muchas ciudades, mientras los hombres mostraban su indignación por el asesinato de Mahsa, las mujeres prendían fuego a sus velos en la calle, en protesta contra su imposición, uno de los muchos elementos de represión que el régimen iraní utiliza contra las mujeres.

Los estudiantes de la Universidad de Teherán organizaron protestas mostrando pancartas con la inscripción «Mujer, Vida y Libertad», en apoyo al lema utilizado por la población kurda en el entierro de Mahsa, «No queremos morir» y «Mahsa, no morirás. Tu nombre se será un símbolo». 

Mientras, en la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York, el presidente de la República Islámica de Irán, Ebrahim Raisí, acusó a Occidente de hipocresía y de aplicar un doble rasero en cuestiones afirmando que «todos los días mueren hombres y mujeres en enfrentamientos con la policía». Estas declaraciones se produjeron horas después de que Estados Unidos anunciara la imposición de sanciones a la policía moral (de Irán) por “la persecución de las mujeres iraníes y la violación de los derechos de los manifestantes».

El observatorio NetBlocks informó de que en estos momentos Irán está experimentando las restricciones más severas de Internet en las comunicaciones desde las protestas contra el gobierno en noviembre de 2019. La mayoría de las redes telefónicas han sido cortadas, la cobertura de Internet se ha debilitado al máximo y se han impuesto fuertes limitaciones en Instagram, Facebook, WhatsApp, Signal y Skype. Los activistas (dentro) del país advierten de que esta situación de apagón tecnológico permitirá a las autoridades seguir matando a civiles como pasó en las protestas anteriores. 

Los medios estatales informaron de 17 muertes, incluidos agentes de seguridad (y manifestantes), pero los colectivos de derechos humanos kurdos afirman que superan los 50 manifestantes murieron solo en el oeste de Irán en los primeros días. Estas cifras aumentan diariamente, así como las detenciones, tanto de manifestantes como de activistas, en unos enfrentamientos sin precedentes que han alcanzado prácticamente todas las provincias del país. Las redes sociales se hacían eco este sábado de que Oshnavieh, en el Kurdistán iraní, ha dejado de estar bajo el control del régimen de los ayatolás.

Hace unos meses el gremio de los profesores lideró una movilización masiva por todo a nivel estatal para exigir cambios en el ámbito educativo pero sus protestas pacíficas fueron severamente reprimidas por el régimen, hasta tal punto que los miembros del Consejo Nacional de Docentes están ahora en prisión.

Semanas más tarde, las fuerzas de seguridad detuvieron a muchos miembros de la comunidad bahá’í, a la vez que demolían las casas de los campesinos bahá’ís de una aldea. Los baháis son una minoría duramente perseguida en Irán y usada como chivo expiatorio por el régimen, de la misma forma que Hitler actuó contra los judíos. El propio régimen iraní ha reconocido en documentos filtrados que su objetivo es la extinción de los bahá’ís  tanto dentro como fuera del país. La respuesta en las redes sociales -cuyo uso está permanentemente controlado y restringido en Irán- fue contundente; el hashtag #BahaisUnderMassiveAttacks en defensa de los bahá’ís fue tendencia y un grupo de activistas de derechos humanos escribió una declaración a favor de sus conciudadanos. 

Cuando se dio a conocer la noticia de la muerte de Mahsa muchos pensaron que sólo protestarían las activistas por los derechos de las mujeres, pero en palabras de un activista «Mahsa es kurda y la sociedad iraní está demostrando con estas protestas que es una sociedad unida». Y añadía: «El régimen iraní siempre ha oprimido a las minorías étnicas y religiosas pero ahora somos todos nosotros los que tenemos que salir a decir basta ya de tanta injusticia. Todos queremos libertad y cuando se vulneran los derechos de unos, es un ataque al resto».

Lo que sí es evidente es que los iraníes no se van a retirar de las calles. Ya no hay vuelta atrás sobre todo para muchos jóvenes iraníes»

El analista Reza Nasri apunta a la presencia de los grupos armados estatales como como Al Qaeda,  Jundullah y los talibanes que gobiernan en los países vecinos de Irán. Con la ayuda de países como Arabia Saudi  e Israel pueden aprovechar este momento de cambio político para desestabilizar el proceso de cambio e impedir que emerja un país democrático, fuerte y cohesionado. Cree que las autoridades actuales y todas las fuerzas de oposición tanto de dentro como de fuera deben buscar la manera de tener una salida política adecuada en la que se respete la voluntad de los iranies y que se pueda crear un consenso nacional. 

Queda por ver si estas advertencias son realistas o no pero lo que sí es evidente es que los iraníes no se van a retirar de las calles. Ya no hay vuelta atrás sobre todo para muchos jóvenes iraníes. Los datos son conocidos para todos: la fuga masiva de cerebros, la opresión a cualquier voz crítica en el país y sobre todo, millones de iraníes que sufren a diario las consecuencias de la mala gestión económica que ha creado una inflación que ha superado el 50% .

Las protestas han mostrado la fuerza de la sociedad civil iraní, el papel tan importante de las redes sociales en concienciar y movilizar a la población y la unidad entre los distintos grupos que el régimen iraní ha dedicado su economía, fuerza militar y propaganda para crear división entre ellos. El régimen iraní ha mostrado ser enemigo no sólo de sus vecinos sino de su propia población. No se sabe qué va a pasar en las próximas horas y días. Los iraníes están furiosos pero unidos para buscar un cambio. 


Ryma Sheermohammadi es traductora, intérprete y divulgadora cultural irano-española. @rsheermohammadi