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El kirchnerismo, entre la muerte súbita de Cristina Fernandez y el modelo Lula

La vicepresidenta ha anunciado que no se postulará en 2023 pero cosecha el voto más leal al oficialismo y no deja sucesor claro

Cristina Fernández de Kirchner saluda a sus seguidores

La vicepresidenta Cristina Kirchner saluda a sus seguidores al conocer la petición del fiscal. EUROPA PRESS

La gran sorpresa de esta semana en Argentina no ha sido la condena a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK). Tanto el oficialismo como la oposición daban por hecho que CFK sería declarada culpable de corrupción, con duda sobre la asociación ilícita, que al final defendió uno de los tres jueces. Pero la bomba, incluso entre los kirchneristas, ha sido el anuncio de la vicepresidenta de no volver a ser candidata «a nada» en 2023. ¿Va a dar realmente un paso a un lado la política más poderosa de Argentina? En su mente está el ex presidente de Brasil, Lula da Silva, que tras una condena a prisión, acaba de ser reelegido. O más allá, el propio Juan Domingo Perón, liberado el 17 de octubre de 1945 por una movilización obrera y sindical.

Una vez conocido el veredicto del Tribunal Oral Número 2 en la causa llamada Vialidad, la vicepresidenta habló en sus redes sociales durante una hora y destacó como la verdadera condena es la inhabilitación para ejercer cargos públicos. Terminó su alocución con esta anuncio: «No voy a someter a la fuerza que me dio el honor de ser dos veces presidente y una vicepresidenta con una candidata condenada por administración fraudulenta por el Estado. No voy a ser candidata a nada. El 10 de diciembre de 2023 no voy a tener fuero. Podrán meterme presa. Me vuelvo a mi casa… Lo que está pasando en Argentina es mafia y Estado paralelo. Me podrán meter presa a menos que algún empresario no se lo ocurra financiar alguna banda de marginados y me peguen un tiro. Presa o muerta».

Tras su intervención cenó con su núcleo duro en Punta Lara, distrito de Ensenada en Buenos Aires. Su hijo Máximo Kirchner, Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires, y Eduardo Wado de Pedro, ministro del Interior, asistieron a la reunión, según informa La Nación. «Fue un llamado al activismo para que se entienda la importancia que tiene una proscripción al peronismo… Cristina fue muy concreta. Nos dijo: ‘Ustedes son peronistas, así que saquen el bastón de mariscal'», dijo a la agencia Télam el ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Walter Correa. «Tenemos el poder ejecutivo, diputados, senadores, gobernadores, intendentes, dirigentes sindicales. Hagamos lo que tengamos que hacer para defender la patria. Ahora nos llegó el momento. Agarren el bastón de mando y vayan». Va a reaparecer el lunes en un acto público.

CFK sigue fantaseando con una reivindicación, con el modelo Lula. Se mira mucho en ese espejo. No creo que haya dicho la última palabra»

Jorge sigal, periodista argentino

Cristina Fernández de Kirchner no da la impresión de que se haya rendido ni de que esté en retirada. Lo que aún se pregunta es cómo ha podido pasar, cuando encarna el poder en Argentina. Y la única explicación que se le ocurre es que hay «una mafia, un Estado paralelo» y que «el partido de la justicia» le ha declarado la guerra. Al igual que los medios que no son afines. Por ello ha llamado a un cierre de filas interno, pero no en las calles. Sabe que la situación económica es muy delicada y una movilización puede terminar teniendo un efecto bumerán.

«El discurso de Cristina Fernández de Kirchner tras el veredicto es una expresión muy acabada de su temperamento: mostró emotividad y enojo. Estaba indignada y pero también se aprecia cierta impotencia. Hay que tomarlo como algo provisional. Sigue fantaseando con una reivindicación, con el modelo Lula. Se mira mucho en ese espejo. No creo que haya dicho la última palabra. Es una apuesta a todo o nada, como suele hacer Cristina. También demuestra su peligrosidad en este sentido. Es una persona muy rencorosa que no se rinde ante las evidencias», afirma Jorge Sigal, periodista argentino, autor de El día que maté a mi padre: confesiones de un ex comunista.

La jornada del martes ha sido calificada como histórica por muchos de los periodistas que la siguieron. Era el final de una trayectoria judicial que empezó en 2008 cuando tres mujeres, Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, y las diputadas Paula Oliveto y Mariana Zuvic revelaron sus denuncias contra Néstor Kirchner primero y luego contra Cristina Fernández de Kirchner, su esposa, y luego su sucesora. El juicio empezó en 2019 y aún la condena está pendiente de que la ratifique el tribunal de Casación y el Supremo. Tanto la vicepresidenta como la Fiscalía van a recurrir. La Fiscalía quiere que se incluya el delito de asociación ilícita.

Era la primera vez que una vicepresidenta en ejercicio era condenada por corrupción. Y la primera vez que un Kirchner era así señalado por la Justicia. Cristina Fernández de Kirchner ha sido presidente entre 2007 y 2015, tras suceder a su esposa Néstor (2003-2007) y es vicepresidenta de Alberto Fernández desde que lograron la victoria en 2019.

El kirchnerismo de bajada

Ahora el kirchnerismo está de bajada en los sondeos. Y Cristina Fernández de Kirchner lo sabe bien. «El peronismo tiene una gran vocación de poder. No va a resignar ningún camino. El experimento de CFK de 2019 que fue una hábil maniobra meramente electoral, la alianza con Alberto Fernandez y Sergio Massa, sus enemigos internos, les permitió volver al poder, pero nunca se consolidó ni con la base de acuerdos firmes. Hoy hay un sector radicalizado que apuesta por un discurso de grieta absoluta, por la radicalización, pero el gobierno ha de hacer cosas como sostener un ajuste brutal con una sociedad muy cansada», indica Sigal.

Cristina Fernández tiene un problema político mayor. El kirchnerismo difícilmente saca más de 22 puntos. Y ese voto le queda por ella, es un voto fiel a su figura»

eduardo amadeo, ex diputado y miembro del gabinete de bullrich

Y aún el destino de Cristina Fernández está en manos de los tribunales, por un lado de la confirmación de la pena por el caso Vialidad, pero también están abiertas las causas de HoteSur-Los Sauces, en la que están sus hijos involucrados, y los llamados Cuadernos. «Ella tiene un problema político mayor. El kirchnerismo difícilmente saca más de 22 puntos. Y eso que le queda de voto al kirchnerismo es el voto por ella, es un voto fiel a su figura», afirma el argentino Eduardo Amadeo, ex diputado y miembro del gabinete de la opositora Patricia Bullrich. Remarca que desde la oposición se ha pedido que se devuelva el dinero, como han decidido los jueces. «La corrupción les afecta: son hospitales no construidos, inversión en educación que no ha prosperado.. Y de eso no habla la vicepresidenta».

A juicio de Eduardo Amadeo, un problema que tiene el kirchnerismo ahora es que CFK no ha dejado crecer a nadie. «Al que mejor le va es al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en su provincia, pero no fuera de ahí. Los demás tienen un alto grado de desconocimiento. El único que podría tener alguna oportunidad sería Sergio Massa, actual ministro de Economía, si tuviera algún éxito, pero lo tiene difícil».

Argentina en un polvorín

Descarta el ex diputado que la vicepresidenta logre movilizaciones masivas en un momento de tanta inestabilidad como el que vive ahora Argentina. «No hubo este martes un 17 de octubre. No lo habrá porque el sistema político no quiere suicidarse con ella. Argentina está sentada sobre un polvorín. Los dirigentes sociales no se quieren quemar por ella. Es complejo mantener la paz social. Tenemos el recuerdo de diciembre en 2001. La ciudad se incendia fácilmente. Es difícil sostener un sistema político tan débil». Sin embargo, Smafeo cree que Cristina Kirchner seguirá activa, opte o no a un cargo.

Para la periodista Norma Morandini, «los peronistas son muy eficaces en la construcción del relato y los mitos. Evocan el día de la lealtad, el 17 de octubre. Pero todos están especulando y mirando a las encuestas. El peronismo dice siempre que te acompaña al cementerio pero no se entierra contigo».

Por un lado, la Justicia ha demostrado su independencia en Argentina. Ni siquiera la vicepresidenta, hasta fechas recientes, creía que podrían hacerlo. Y ahora teme que se haya abierto la caja de Pandora y las causas pendientes tampoco se resuelvan a su favor. Por otro lado, la condena se conoce en un momento en el que la sociedad argentina está más pendiente del Mundial para amortiguar de forma momentánea el impacto de una crisis descomunal. La inflación está desbocada y el salario real cada vez es más bajo.

Los peronistas son muy eficaces en la construcción del relato y los mitos. Evocan el Día de la Lealtad, pero están mirando las encuestas»

norma morandini, periodista y ex senadora

Como señala Jorge Sigal, en la Argentina de hoy «hay luces y sombras: se condena a la vicepresidenta pero no tenemos garantías de que no surja un voto protesta o un voto bronca que tenga éxito». En esa línea figuras como Javier Milei, un populista que ya dio la sorpresa en las últimas elecciones, o incluso el dirigente de movimientos sociales Juan Grabois pueden rentabilizar la crisis política, económica y social. Grabois, que estuvo junto a CFK cuando se conoció la condena, ha dicho que está convencido de que sería mejor presidente que Alberto Fernández o su predecesor, Mauricio Macri.

Sea como sea, Cristina Fernández de Kirchner es «un animal de poder», en palabras de Jorge Sigal. «Vemos el crujir de Cristina, una mezcla de desesperación y desafío. Una política como ella no se va nunca del todo».

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