Por fin sus reclamos han sido escuchados. El amigo americano ha respondido a una de las demandas más insistentes de Ucrania. Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania, vuelve a su país tras su primera salida después de la invasión rusa hace ya 302 días, aclamado como un héroe de la democracia, y con una ayuda fundamental para garantizar la defensa de la infraestructura del país: dispondrán del sistema de defensa aérea Patriot, aunque hasta primavera probablemente no estará operativo. «Será un recurso crítico para defender al pueblo ucraniano de los bárbaros ataques de Rusia contra la infraestructura crítica de Ucrania», afirman fuentes de la Casa Blanca. De todas maneras, no podrán disfrutarlo pronto, ya que su uso requiere entrenamiento.

Los Patriot (acrónimo de Phased Array Tracking Radar for Intercept on Target o Radar de Seguimiento por antenas en fase para interceptar objetivos) provienne de programas iniciados en los años 60 del siglo XX. Su uso se asocia, sobre todo, a la Operación Tormenta del Desierto, en la Guerra del Golfo, en los años 90. Gracias a este sistema se interceptaron gran parte de los misiles Scud iraquíes.

Fabricado por el conglomerado aeroespacial y de defensa estadounidense Raytheon, el MIM-104 Patriot es un sistema de misiles tierra-aire (SAM) desarrollado inicialmente para interceptar aviones de alto vuelo. Fue modificado en la década de 1980 para centrarse en la nueva amenaza de los misiles balísticos tácticos.

Facilitan la protección contra ataques de la aviación, misiles de crucero, misiles balísticos de corto alcance y drones, pero no son efectivos en caso de drones pequeños o artefactos que vuelen a baja altura.

Los sistemas Patriot se presentan en baterías totalmente móviles que incluyen un centro de mando, una estación de radar para detectar amenazas entrantes y lanzadores. Según el think tank estadounidense CSIS, el misil interceptor actual del sistema Patriot cuesta unos 3,8 millones de euros y los lanzadores unos 9,4 millones de euros cada uno.

Dieciocho países disponen de esta tecnología, según el think tank estadounidense Center for Strategic and International Studies (CSIS). Operan o han sido adquiridos por los Países Bajos, Alemania, Japón, Israel, Arabia Saudí, Kuwait, Taiwán, Grecia, España, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Rumanía, Suecia, Polonia y Bahréin.

El sistema Patriot cubre un área de unos 70 kilómetros, según el ejército alemán. Su radar puede rastrear hasta 50 objetivos y atacar cinco de ellos a la vez. Dependiendo de la versión utilizada, los misiles interceptores pueden alcanzar una altitud de más de dos kilómetros y alcanzar objetivos situados a una distancia de hasta 160 kilómetros. Las tropas ucranianas requieren entrenamiento, que van a recibir de EEUU, probablemente en Alemania. Es probable que hasta primavera no puedan usarlo. Cada unidad necesita unos 90 soldados para funcionar, según el CSIS.

El presidente Zelenski lleva tiempo demandando los sistemas Patriot, sobre todo desde que Rusia ha intensificado su campaña de bombardeos contra las infraestructuras energéticas en todo el país, para contrarrestar los éxitos en las campañas en Járkov, en septiembre, y en Jersón, en noviembre. Ahora la lucha es encarnizada en torno a Bajmut, adonde se desplazó por sorpresa el presidente Zelenski el martes.

Para contrarrestar la ventaja rusa en artillería y misiles Zelenski insiste siempre en la necesidad de más munición y armamento más sofisticado y de mayor alcance. A finales de noviembre, en la cumbre de la OTAN, celebrada en Bucarest, el ministro de Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, aludió específicamente al sistema de defensa Patriot, como «lo que más necesita Ucrania» para proteger a sus civiles, que sufren los daños en las infraestrucuras energéticas con la falta de agua, luz y calefacción. «Necesitamos defensa antiaérea, IRIS, Hawks, Patriots, y necesitamos transformadores», dijo Kuleba.

De momento, Ucrania ha empleado varios sistemas de defensa antiaérea de corto alcance como Buks y S-300 de fabricación rusa, misiles Hawk de antigua generación de fabricación estadounidense, y sistemas SAM modernos como NASAMS (sistema desarrollado en Noruega con misiles estadounidenses), pero estos últimos escasean. Así contrarrestan los lanzamientos rusos de misiles de crucero y los drones Shahed-136. España tiene NASAMS.

Rusia recurre a Irán

Ucrania teme que Rusia adquiera misiles balísticos tácticos de largo alcance a Irán, país con el que ha estrechado sus intercambios de material militar. Los Patriot darían al gobierno de Kiev la posibilidad de plantar cara si hay una escalada, como en cuanto Moscú vea ocasión.

Rusia ha advertido de que consideraría los Patriot como «objetivos prioritarios», según dijo la portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, María Zajarova la semana pasada. «De facto EEUU está participando», añadió. A juicio de Moscú, suponen una mayor implicación de EEUU en el conflicto de Ucrania. El líder ruso, Vladimir Putin, justo anunciaba a la vez que viajaba Zelenski a Washington que sus tropas dispondrán de todo lo que necesiten para vencer en Ucrania. La víspera, reconocía que la situación era «muy complicada» en Jersón, Zaporiya, Donetsk y Lugansk, territorios anexionados ilegalmente por la Federación Rusa.

EEUU argumenta que el sistema Patriot sigue siendo material defensivo. «Es un salto cualitativo. Es la joya de la corona de los sistemas de EEUU, aunque ya hay uno más moderno. El hecho de que la Casa Blanca dé luz verde al envío de Patriot quiere decir que EEUU no tiene inconveniente en molestar a Moscú», señala Jesús M. Pérez Triana, analista militar y autor de GuerrasPosmodernas.com. «Aún así le permite decir a Biden que no es una escalada porque facilitan que Ucrania defienda su infraestructura civil».

«EEUU va dando a los ucranianos armamento con cuentagotas. Lo va incrementando en dosis. Con los Patriot ha dado un paso importante. Sirve para defender las grandes ciudades y es armamento defensivo. Es significativo que se ha coordinado que se entreguen los Patriot, el sistema italofrancés basado en el misil Aster y Alemania les hará llegar el sistema Skynex, que derriba minidrones, así es una defensa por capas la que se va a facilitar a Kiev. Cada país aporta lo que tiene y de forma gradual», señala el analista.

Aunque el sistema Patriot supone un avance para los ucranianos, así como las cuantiosas ayudas anunciadas por Washington y las europeas, EEUU sigue siendo reticente a enviar misiles de largo alcance, los llamados ATACMS. Es lo que sí mantienen que podría llevar a una escalada. Pero las líneas rojas cada uno las pone en un sitio. Lo que parece claro es que a Putin cada vez tiene más claro que tiene enfrente a un enemigo que cada vez tiene unos aliados más sólidos.