Fue uno de los arquitectos de la demanda que hace un año tumbó en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea los acuerdos pesquero y agrícola de Bruselas con Marruecos a costa del Sáhara Occidental, la ex provincia española. Oubbi Buchraya, uno de los diplomáticos saharauis más reconocidos, lidera ahora la nueva batalla judicial que emprende el Frente Polisario contra la Comisión Europea y su intento de seguir negociando y pactando los acuerdos comerciales que incluyen el territorio saharaui con el régimen Mohamed VI.

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"El Polisario presentará un nuevo recurso en contra de este acuerdo en diciembre ante el Tribunal General de la UE, que es la primera instancia", anuncia Buchraya en una entrevista con El Independiente en la que se muestra especialmente crítico con el PSOE, en una semana marcada por la votación en el Parlamento Europeo que por un solo voto no bloqueó el polémico etiquetado de los productos saharauis como marroquíes, en contra de lo establecido por la justicia comunitaria.

Los socialistas españoles fueron clave para sacar adelante un reglamento celebrado por el ministro Luis Planas pero censurado por las organizaciones agrícolas. Al frente de ese voto favorable a los intereses, el ex ministro Juan Fernando López Aguilar, célebre ya por toda una declaración de intenciones manifestada en 2023: "Hay que relacionarse con Marruecos desde el respeto mutuo; tragando sapos, si hace falta". Esta próxima semana Madrid acoge la Reunión de Alto Nivel entre Marruecos y España.

Pregunta.- Por un solo voto el Parlamento Europeo no rechazó el reglamento del etiquetado de los productos con origen del Sáhara Occidental pactado por la Comisión y Marruecos. ¿Esperaba un resultado así?

Respuesta.- Nos hemos quedado a un solo voto de tumbar esta parte del acuerdo, que es el etiquetado. Un asunto que realmente toca la esencia del acuerdo, que es el primer elemento que marca la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea: el Sahara Occidental y Marruecos son dos territorios distintos y separados. A partir del voto en el plenario del 26 de noviembre se abre una dinámica mucho más positiva para tumbar el acuerdo sin probablemente necesidad de tumbarlo de nuevo por los jueces. La lectura que hacemos nosotros es que técnicamente se ha perdido por la mínima, un solo voto, pero políticamente se ha ganado por una mayoría amplia y transversal que rompe con el esquema tradicional del apoyo al pueblo de Sáhara Occidental en el  Parlamento Europeo, que era siempre la izquierda y los verdes y una parte de los socialistas europeos. Ahora es un voto que ha recabado, primero, una moción presentada por la derecha, por el Partido Popular Europeo, y luego apoyada incluso por parte de la extrema derecha y el S&D (Socialdemócratas). A priori tenía todas las posibilidades de prosperar puesto que los mayores grupos políticos, PPE y S&D, lo habían apoyado.

P.- ¿Les consta que se hayan producido presiones por parte de Rabat en la misma cámara que fue escenario del escándalo del Morocogate?

R.- La sombra del Morocogate estará siempre presente en el Parlamento Europeo y en todas las instituciones europeas, y no solamente en Europa, sino en todas partes del mundo. Pero en noviembre de 2018, cuando fue sometido el acuerdo anterior a la Comisión de Agricultura, fue aplaudido y respaldado por una mayoría absoluta de esta comisión y luego votó en enero 2019 por una mayoría de 444 votos. Ahora la balanza ha cambiado totalmente. En la misma Comisión de Agricultura, en el 20 de noviembre, todos los miembros por unanimidad rechazaron el etiquetado y la Comisión no encontró ningún argumento para convencer a los parlamentarios. El 26 de noviembre votaron a favor 359 votos a favor, que es la mayoría. Ahora la balanza se inclina hacia nosotros.  Esto refleja una dinámica positiva al alza que es resultado de una toma de conciencia por gran parte de los eurodiputados de lo que es el peligro de seguir en este limbo legal. Nosotros también lo interpretamos como un crecimiento de la comprensión de la argumentación de la parte saharaui, de los jueces y luego la legalidad internacional.

Las presiones políticas se hacen desde las capitales y sí que han influido de una manera directa en el voto

Las presiones políticas se hacen desde las capitales y sí que han influido de una manera directa en el voto. Desde París sobre el grupo LFI, pero la prueba más clara de ello es que el PSOE ha roto con la disciplina del voto, porque el S&D había ordenado a todos sus diputados votar a favor, mientras que el Partido Socialista Español es casi el único partido de este grupo político que ha roto con la disciplina. Como lo explicarán a sus compañeros europeos de misma formación, no lo se!

P.- El viernes el ministro de Agricultura español Luis Planas reconoció: “Me alegro de que no haya triunfado esta objeción planteada por un sector del Parlamento Europeo porque no responde a la realidad; ha sido una campaña política”...

R.- Creo que no hay nada que celebrar. Celebrar que se haya votado en contra del sentido común y el sentido del grupo político y la mayoría de la Cámara, refleja un cierto grado de obsesión que va más allá de una posición sensata. Ni los eurodiputados con los que nos hemos reunido ni nosotros mismos no entendemos el porqué de esta insistencia del PSOE en exportar lo que debería de ser su política nacional hacia Marruecos y ceder permanentemente a su chantaje al marco europeo que es un contexto totalmente diferente.

P.- Los agricultores españoles tampoco lo entienden. ¿Por qué el Gobierno español apoya un reglamento que va en contra de los intereses de sus propios agricultores?

R.- Eso lo tiene que responder el ministro y lo tienen que responder los diputados que han votado en contra. El nuevo acuerdo con Marruecos es una violación flagrante, tanto en el procedimiento como en el fondo. Los eurodiputados se están convirtiendo en un aliado objetivo del pueblo saharaui en esta batalla, pero también  los agricultores y los sindicatos agrícolas en España y en Francia, principalmente. Y si realmente los agricultores españoles y europeos tenían muchos problemas y sufrían para poder comercializar sus productos en el mercado europeo por incapacidad de competir con los productos marroquíes que vienen con un coste de producción menor y luego se comercializan sin pagar ninguna tarifa y tasa, con el nuevo acuerdo, este problema se va a cuadruplicar por la promesa de la Comisión Europea de hacer inversiones masivas en el Sáhara Occidental en términos de agua, irrigación y energía.

Esto realmente daría a Marruecos la posibilidad de ampliar los campos de cultivo de esos productos en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental. Y si el volumen de exportación era ya elevado, ahora realmente se multiplica por 10 o por 20, lo que complica todo mucho más. La pregunta aquí es cómo es posible que una formación política ponga los intereses de terceras partes, en este caso Marruecos, por encima de sus propios agricultores y a sus propios ciudadanos.

Si el volumen de exportación desde Marruecos era ya elevado, ahora realmente se multiplica por 10 o por 20, lo que complica todo mucho más

P.- Entiendo que el efecto de este nuevo acuerdo podría ser una avalancha de falsos productos marroquíes…

R.- A largo plazo, sí. Porque si la Comisión Europea se compromete a ayudar Marruecos a desarrollar el sistema de agua, la irrigación y la energía, Rabat que se encontraba con dificultades para desarrollar la agricultura en estas zonas con escasas aguas, tendría más posibilidades para producir más y por consecuencia exportar más al mercado comunitario. La competición entre los agricultores europeos y los marroquíes pasa simplemente de ser desleal a imposible.

P.- ¿Hay esperanzas de que pueda ser tumbado el reglamento del etiquetado por el propio Parlamento Europeo? ¿Habrá más votaciones?

R.- Esperamos que se pueda hacer caer este acuerdo sin tener que los jueces tengan que pronunciarse de nuevo. Ahora se inicia otro proceso dentro del Parlamento Europeo y de su comisión de Comercio Internacional para pedir una opinión consultiva al Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre si este acuerdo, en su nueva forma,  respeta o no las sentencias del 4 de octubre de 2024. Estamos ante una violación clara y flagrante de las sentencias del TJUE. La otra oportunidad es que cuando llegamos a la segunda fase de este proceso, porque ahora se ha firmado como aplicación provisional, el Parlamento tiene que ratificarlo. Será otra oportunidad de tumbarlo. Depende del calendario, pero a priori  la votación se tiene que producir durante los primeros tres meses del año que viene.

P.- ¿El Frente Polisario va a recurrir el acuerdo?

R.- Independientemente de lo que resulte en Parlamento Europeo, el Polisario presentará un nuevo recurso en contra de este acuerdo en diciembre ante el Tribunal General de la UE, que es la primera instancia. Vamos a recurrir la firma del acuerdo en su forma de aplicación provisional. Y cuando se concluya el acuerdo, mediante la ratificación y el voto de los estados y el voto de los parlamentarios, recurriremos el nuevo acuerdo en su forma final concluida. Según los procedimientos del tribunal, si se recurre el nuevo acuerdo concluido formalmente ya y ratificado por el Parlamento, decae el primer recurso y el tribunal examinará solamente el nuevo, que es en base al acuerdo final concluido.

Nadie realmente puede entender cómo se puede negociar un acuerdo de tanta magnitud, de tanta dimensión, con todas las implicaciones que tiene, tanto políticas, diplomáticas, económicas y legales, en solo cinco días

P.- Con la experiencia previa, ¿el resultado de esas demandas podría ser una nueva anulación?

R.- Claramente. Primero, el acuerdo, independientemente de que se ha violado en la forma al estar negociando con Marruecos unos meses sin ninguna autorización formal por parte del Consejo,  la Comisión obtuvo el plácet para empezar la negociación con Marruecos el 10 de septiembre y confirmaron el acuerdo el 15 de septiembre. Nadie realmente puede entender cómo se puede negociar un acuerdo de tanta magnitud, de tanta dimensión, con todas las implicaciones que tiene, tanto políticas, diplomáticas, económicas y legales, en solo cinco días. Sobre todo cuando sabemos que el acuerdo anterior se tardó casi nueve meses en cerrarlo. Esto confirma la sospecha de que la Comisión ha estado, desde pocos meses desde octubre de 2024, negociando con Marruecos a espaldas, incluso, de los países miembros. Y luego, cuando quisieron obtener la autorizaciones para la firma del acuerdo, eligieron la forma exprés, que es el voto escrito de los países miembros, sin ninguna posibilidad de abrir el debate sobre el acuerdo. También es cuestionable la aplicación provisional, que excluye al Parlamento de tener ninguna palabra sobre una negociación a espaldas del pueblo de Sahara Occidental, que es el titular derecho a autodeterminación y que tiene que dar su consentimiento.

La Comisión se ha basado en la ventana excepcionalmente abierta por la Corte de Justicia, que es el consentimiento implícito.  Para entender que ha habido tal consentimiento la corte lo ha blindado la noción del beneficio o la creación de derechos con una serie de condiciones (concreto, sustancial, verificable y  proporcional con la explotación de los recursos naturales). Lo que se ha hecho, y en vez de interpretar esta ventanilla en el contexto de la jurisprudencia de la corte, las dos partes se han apresurado a hacer una interpretación abusiva que en vez de adaptar la realidad que rodea el acuerdo al derecho opta por adaptar el derecho a la realidad de la ocupación.  Así, han violado el espíritu de la decisión de la Corte. La han violado porque la Corte dice que cualquier acuerdo que se firma con Marruecos e implica los recursos naturales del Sáhara Occidental no puede crear ninguna obligación para el pueblo del Sáhara Occidental, siendo una tercera parte al acuerdo. Si la comisión abraza la denominación administrativa que Marruecos utiliza para referirse a las dos zonas del Sáhara Occidental ocupadas -“El Aaiún-Sakia El Hamra” o “Dajla-Ued Eddahab”-, lo que hace es exactamente abrazar el léxico administrativo de la ocupación marroquí.

Lo hace la Comisión Europea es exactamente abrazar el léxico administrativo de la ocupación marroquí

Esto realmente refleja un cierto reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre Sahara Occidental y viola lo que decidió la Corte cuando solicitó que los productos lleven la etiqueta del Sahara Occidental como país de origen con el código internacional reconocido a este territorio que es EH. De salida, ya se crea una obligación sobre el pueblo saharaui, y caerá el acuerdo quizás sin necesidad de argumentar el asunto de los derechos - beneficios

P.- El nuevo acuerdo comercial negociado en secreto por la CE incluye inversiones en proyectos de infraestructura en el territorio ocupado y un aumento de la ayuda humanitaria de la UE a los campamentos de refugiados saharauis…

R.- Si vamos en los detalles de esos beneficios, la verdad es que el acuerdo beneficia solo el país ocupante y no el pueblo del Sáhara Occidental. La Comisión se compromete a hacer inversiones en los sectores de desalinización del agua, irrigación y energía, entre otros. Pero estas son las inversiones que ayudan Marruecos a consolidar su ocupación económica de territorio y en ningún momento crean derechos o beneficios concretos, sustanciales, verificables y proporcionales para el pueblo del Sáhara Occidental en la parte ocupada del territorio. La Corte hace una distinción clara entre lo que es el pueblo, titular del derecho a la autodeterminación, y la población que reside hoy en el territorio del Sáhara Occidental, compuesta en su mayoría por colonos marroquíes. Y cuando intentan beneficiar a la parte del pueblo de Sahara Occidental refugiada, la Comisión dice que se compromete a intensificar la ayuda humanitaria hacia el pueblo de Sahara Occidental. Pero la ayuda humanitaria es caridad. No puedes hacer caridad hacia una persona con sus propios bienes, con sus propios medios, con sus propias propiedades. La UE lleva contribuyendo en el esfuerzo internacional de ayuda humanitaria desde hace muchos años, pero esto no tiene nada que ver con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

P.- La CE tiene luz verde para negociar un nuevo acuerdo pesquero con Marruecos. ¿Qué acciones va a tomar el Polisario?

R.- El acuerdo de pesca sería incluso mucho más flagrante que el de comercio, porque el Tribunal de Justicia lo anuló con efecto inmediato. Segundo, en cuanto al acuerdo de pesca, la explotación la hace la Unión Europea directamente. Es un acuerdo que beneficia a Marruecos a asentar su ocupación económica del territorio, pero más peligroso aún es asentar su política de colonización demográfica del territorio. Porque el acuerdo de pesca está dividido en tres partes , la primera de ellas es el apoyo sectorial, que es más o menos el tercio del volumen de este acuerdo, para apoyar los asentamientos de los pueblecitos de pescadores marroquíes que están instalados en la costa saharaui desde el norte al sur. Y eso realmente apoya lo que es la colonización demográfica del territorio en el Sahara Occidental. Nosotros también lo vamos a recurrir. No creo que la Comisión tenga la posibilidad de ir a una aplicación provisional, porque el acuerdo fue anulado sin ninguna posibilidad de extensión de un año en vigor, como se ha hecho con el acuerdo comercial. Necesariamente tiene que pasar por el Parlamento Europeo.

No estamos en contra de los intereses de los pescadores, sobre todo españoles. Estamos dispuestos a ofrecer y a contribuir a que los pescadores europeos continúen faenando en el Sahara Occidental, pero en conformidad con la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE. Y si la Comisión quiere sentarse con el representante legítimo del pueblo del Sáhara occidental para negociarlo, nosotros estamos más que dispuestos a hacerlo.

P.- Durante este último año desde la sentencia, ¿ha contactado la Comisión en algún momento con el Polisario?
R.- No. Esto se lo tiene que preguntar a la Comisión, pero yo entiendo que hubo un veto por parte de Marruecos: “Si se habla con el Polisario, nosotros estamos fuera de esto”.

Estamos trabajando sobre algunas empresas para denunciar su actividad en el Sahara Occidental

P.- ¿Qué acciones va a adoptar el Polisario contras aquellas empresas europeas -incluidas españolas- que están invirtiendo en los territorios ocupados? ¿A qué se enfrentan las empresas europeas que estén en estos momentos pensando en invertir en el Sáhara?
R.- Para nosotros, las empresas de derecho europeo, desde la sentencia del TJUE, pierden el marco jurídico para continuar haciendo negocios en el Sahara Occidental ocupado. Estamos trabajando sobre algunas empresas para denunciar su actividad en el Sahara Occidental y tenemos toda la esperanza de que esto pueda prosperar. El comisario de Transportes y Turismo ya dijo sobre la actividad de Ryanair y su vuelo entre Madrid y Dajla que el acuerdo de aviación entre la Unión Europea y Marruecos no cubre bajo ningún concepto el espacio aéreo del Sáhara Occidental y que cualquier compañía que opere vuelos desde una ciudad europea a una ciudad ocupada del Sáhara Occidental estaría en violación del derecho europeo y el derecho internacional. Y esa realmente es la interpretación correcta de las decisiones del TJUE. Por lo tanto, nosotros privilegiamos la comunicación política con las empresas para convencer a estas empresas de retirarse del territorio. Pero si no nos quieren escuchar o no corrigen su actitud, nosotros nos encontramos con la obligación de denunciar esto en los diferentes países europeos. Marruecos ha fracasado en imponer el hecho consumado mediante la ocupación militar y ha fracasado en imponer el hecho consumado mediante la colonización demográfica. Ahora está intentando imponer el hecho consumado mediante la ocupación económica del territorio e implicando a actores extranjeros para darle legitimidad y generar una cierta dependencia del negocio europeo. Sabemos cuál es el objetivo de Marruecos y lo tenemos que abortar. Tenemos los instrumentos legales suficientes para hacerlo.

P.- La reciente resolución del CSNU ha envalentonado a Marruecos. ¿Teme que lo usen para justificar su explotación de los recursos naturales del Sáhara?
R.- Marruecos se aprovecha de todo, incluso de sus propias ilusiones para lanzar este tipo de acciones. En Francia lo han hecho mediante la Agencia Económica Oficial de Desarrollo llamando a las empresas francesas a instalarse en el Sahara occidental y hacer negocios. Es la gran apuesta de Marruecos y sus aliados. Y seguramente Marruecos utilizará esta pequeña preferencia que se incluye en la última resolución del Consejo de Seguridad, exactamente para elaborar su discurso y sus narrativas y tratar de convencer a los inversores internacionales. Y es de allí donde nosotros tenemos la obligación, de frustrar esto mediante acciones concretas.

Se estima que los dos acuerdos de la Unión Europea con Marruecos suponen alrededor de 800 millones de euros anuales en pérdidas para los saharauis por el expolio de sus recursos

P.- ¿En cuánto valor económico estima el expolio de los recursos naturales del Sáhara en los últimos años?
R.- Se estima que los dos acuerdos de la Unión Europea con Marruecos suponen alrededor de 800 millones de euros anuales. Luego están las inversiones directas de las empresas europeas y el expolio por parte de otros actores fuera de la Unión Europea. La verdad es que Marruecos no habría podido sostener su ocupación militar del territorio del Sáhara Occidental, si no fuera por la posibilidad de financiarla mediante el expolio de recursos naturales de este territorio. Son cifras realmente muy grandes y nosotros, por supuesto, tenemos la intención de reclamar compensaciones a la Unión Europea. La Comisión está instalada en esta lógica de desafío continuo a la palabra de los jueces y los derechos del pueblo del Sahara Occidental, sin ningún límite.

Nosotros estamos dispuestos a hablar con la Comisión, lo hemos expresado muchas veces. Podríamos haber evitado todos estos litigios y este limbo legal si la UE hubiera tenido una actitud diferente con nosotros. Con Palestina este desgaste judicial no existe porque tanto la Comisión como el Consejo discuten siempre y abiertamente con la OLP y la autoridad palestina. No es el caso con nosotros. Es lamentable. Lamentable y triste cuando se sabe que el Frente Polisario hizo una apuesta estratégica desde los años 90 sobre la posibilidad de recuperar nuestros derechos por la vía legal y pacífica sin necesidad de recurrir a la lucha armada. Desafortunadamente, la comunidad internacional en su conjunto y muy especialmente la UE nos ha decepcionado. Y si hay guerra hoy en el Sáhara Occidental, es exactamente por eso.

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