Estados Unidos va desvelando sus cartas en Venezuela. La administración Trump trabaja en un plan en tres fases para el país tras la 'captura' del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses y la designación de su vicepresidente Delcy Rodríguez para pilotar el día después. Un proceso que incluye estabilización inmediata, recuperación económica centrada en el petróleo y una transición política supervisada desde Washington pero sin calendario previsto.
Es lo que ha trascendido de las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth tras sesiones informativas clasificadas al Congreso. Rubio y Hegseth ofrecieron el miércoles reuniones a puerta cerrada con la Cámara de Representantes y el Senado para explicar los alcances del plan impulsado por el presidente Donald Trump para el país sudamericano.
Fase de estabilización
La primera fase del plan busca evitar un colapso institucional y social tras la salida de Maduro del poder. Rubio afirmó que Washington cuenta con amplias herramientas para influir en las autoridades interinas que asumieron el control del país. “El punto central es que ahora existe un proceso en marcha en el que tenemos un control y un apalancamiento tremendos sobre lo que esas autoridades interinas están haciendo y pueden hacer”, declaró el secretario de Estado, descartando una vez más el escenario de apoyar a la oposición que lidera la premio Nobel de la Paz María Corina Machado.
Ese control, explicó, se ejerce principalmente a través de sanciones, del aislamiento del sector petrolero y de la capacidad operativa de Estados Unidos en la región. Trump, por su parte, advirtió que podrían producirse nuevas operaciones militares si los miembros del círculo cercano de Maduro que asumieron el poder no cooperan con las exigencias de Washington y que se mantendrá especialmente vigilante con dos figuras: los ministros de Interior y Defensa Diosdado Cabello y Vladimir Padrino.
Fase de recuperación económica
La segunda etapa está orientada a la recuperación económica y tiene como eje el petróleo venezolano. Rubio señaló que esta fase implicará garantizar el acceso de empresas estadounidenses, occidentales y de otros países al mercado venezolano.
“Después de detener el descenso hacia el caos, pasamos a una fase de recuperación que significa asegurar que empresas estadounidenses, occidentales y otras tengan acceso al mercado venezolano de una manera justa”, afirmó. La petrolera estatal venezolana reconoció ayer estar en conversaciones con compañías estadounidenses para la explotación de crudo mientras Chevron, la única petrolera estadounidense actualmente en el país, negocia ya ampliar su licencia de explotación.
Como parte de este proceso, la administración Trump planea recibir entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano, refinarlos y venderlos a precios de mercado. Rubio indicó que los ingresos serán gestionados por Estados Unidos y no por Caracas. “Ese dinero será manejado de tal forma que controlemos cómo se distribuye, de una manera que beneficie al pueblo venezolano, no a la corrupción ni al régimen”, dijo.
Rubio añadió que esta fase también contempla un proceso de reconciliación nacional. “Al mismo tiempo, comenzar a crear un proceso de reconciliación dentro de Venezuela, para que las fuerzas de oposición puedan ser amnistiadas, liberadas de prisión o regresadas al país, y empezar a reconstruir la sociedad civil”, explicó.
Fase de transición política
La tercera y última fase del plan corresponde a una transición política. Rubio subrayó que se trata de un proceso que no será inmediato y que, en última instancia, deberá ser definido por los propios venezolanos.
“Pero, obviamente, este será un proceso de transición. Al final, dependerá del pueblo venezolano transformar su país”, declaró el secretario de Estado.
Rubio no ofreció un calendario concreto para elecciones ni precisó cuánto tiempo Estados Unidos mantendría el control sobre los ingresos petroleros. El plan ha provocado fuertes críticas entre legisladores demócratas, que lo califican como una apropiación de recursos, mientras algunos republicanos han advertido que un énfasis excesivo en el petróleo podría debilitar los objetivos políticos de la intervención.
Las tres fases del plan Trump para Venezuela
Fase de estabilización
Estados Unidos iniciará una etapa de estabilización tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
El objetivo principal es evitar que Venezuela “descienda en el caos” luego del cambio abrupto de liderazgo.
Washington asegura tener “tremendo control y apalancamiento” sobre las autoridades interinas que asumieron el poder.
Ese control se ejerce principalmente mediante sanciones, operaciones militares en curso y el dominio sobre el sector petrolero.
El manejo del petróleo es presentado como una herramienta clave para influir en las decisiones políticas y administrativas del gobierno provisional.
Fase de recuperación
En una segunda etapa, Estados Unidos buscará garantizar que empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano.
La recuperación económica estará centrada en el sector energético, especialmente en la producción, refinación y comercialización de crudo.
El Gobierno de Donald Trump planea refinar y vender entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano a precio de mercado.
Los ingresos de esas ventas no serán administrados por Caracas, sino por Estados Unidos, que controlará su distribución.
Según el secretario de Estado Marco Rubio, los fondos se utilizarán para apoyar el proceso de transición y beneficiar al pueblo venezolano, evitando corrupción o financiamiento del antiguo régimen.
De forma paralela, esta fase incluye un proceso de reconciliación nacional, que contempla amnistía para fuerzas de oposición, liberación de presos políticos y retorno de exiliados para reconstruir la sociedad civil.
- Fase de transición
La etapa final del plan es definida como una transición política, supervisada por Estados Unidos.
Esta fase implicaría el paso del control de las autoridades interinas hacia un nuevo gobierno.
Rubio afirmó que, en última instancia, el futuro político del país deberá ser decidido por los venezolanos.
No se presentó un calendario concreto para elecciones ni un plazo definido para el fin del control estadounidense sobre el petróleo.
La administración Trump mantiene abierta la opción de nuevas acciones militares si las autoridades interinas no cooperan con las exigencias de Washington.
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