A última hora de este lunes Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), hizo unas declaraciones que parecían una confirmación encaminada a despejar la principal incógnita del Mundial de fútbol de 2030 que organizarán España, Portugal y Marruecos. La final, adelantó, se disputará en suelo español, bien en el Bernabéu o en el Camp Nou, a pesar de las aspiraciones nada disimuladas de Marruecos de llevarse el partido al Gran Estadio Hasán II que construye de la nada en Casablanca.
"España tiene una capacidad organizativa demostrada durante muchísimos años, va a ser la que lidere ese Mundial de 2030 y aquí se celebrará la final de esa Copa del Mundo", manifestó sin ápice de dudra Louzán al subir al escenario para recoger uno de los premios de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid. Pues bien, este martes fuentes de la RFEF matizan sus palabras tras el revuelo que han causado al otro lado del Estrecho. En declaraciones a El Independiente, aseguran que sus palabras no fueron una confirmación sino "una declaración de intenciones". "Se trató de un deseo, además lógico", alegan.
Y deslizan lo que también han advertido desde la federación marroquí de fútbol: "El anuncio lo hará la FIFA". La elección de la final corresponde al Consejo de la FIFA, tras examinar estadios, seguridad, capacidad hotelera, conectividad y legado global. Louzán dio por hecho que España se llevará al final en base a las imágenes y disturbios que se han registrado en la Copa Africana de Naciones que Marruecos ha albergado entre diciembre y enero, incluida una final marcada por las decisiones arbitrales y los choques entre aficionados de las selecciones de Marruecos y Senegal.

Disturbios y caos en la celebración de la CAN
En la final se produjeron enfrentamientos entre aficionados y personal de seguridad, con al menos un integrante del personal del estadio gravemente lesionado, así como intentos de algunos hinchas de entrar al campo lanzando asientos y otros objetos. Se denunciaron, además, discursos de odio y tensiones raciales en redes sociales en Marruecos tras la final, lo que llevó al rey Mohamed VI -desde noviembre fuera del país- a hacer un llamamiento "a la fraternidad africana". El primer ministro senegalés calificó los hechos de “deplorables” y destacó que no deben interpretarse como un conflicto político o cultural entre los países.
"Marruecos realmente está sufriendo una transformación en todos los sentidos, unos estadios magníficos. Hay que reconocer lo que se ha hecho bien. En la Copa de África hemos visto escenas que perjudican a la imagen del fútbol mundial", denunció Louzán en unas declaraciones que no han sentado nada bien en la federación marroquí, que se sumó al Mundial de 2030 en el último momento tras la salida de Ucrania y una decisión política entre Madrid y Lisboa y que desde entonces ha tratado de proyectar la imagen de que lidera la organización del torneo, filtrando -entre otros asuntos- el lema y logo de la candidatura.
A juicio de Louzán, la RFEF tiene la pretensión de organizar "el mejor Mundial de la historia": "Será la del centenario, porque se cumplirán 100 años de ese Mundial celebrado en Uruguay. Tenemos que estar a la altura. Estamos trabajando para que España tenga el mejor Mundial de la historia en 2030".
Declaraciones "provocativas y exageradas"
La federación marroquí de fútbol no ha reaccionado, de momento, a las declaraciones de Louzán dando por consumada la final en España pero la prensa oficialista marroquí ha abierto la veda asegurando en las palabras del español subyace una ofensiva tras la sorpresa que ha causado el nivel de preparación del país magrebí. "En lugar de asumir que Marruecos está perfectamente preparado para organizar partidos de primer nivel, la federación española ha iniciado una guerra indirecta contra su vecino africano, a sabiendas de que Marruecos posee la experiencia y capacidad para organizar los eventos deportivos más grandes", desliza uno de los medios controlados por el establishment marroquí.
"Que España intente proyectar su narrativa como si la final ya estuviera asegurada refleja problemas internos: la RFEF sigue negociando con clubes privados, como Barcelona y Real Madrid, sobre las condiciones económicas de su participación. En Marruecos, los estadios son de titularidad pública, lo que permite una coordinación más efectiva y menos conflictiva", se jactan.
En general, la prensa marroquí ha reaccionado con escepticismo a las declaraciones de Louzán. Medios deportivos en árabe han recogido sus palabras subrayando que no existe ninguna decisión oficial de la FIFA y que Louzán “no tiene capacidad para anunciar unilateralmente” la sede de la final. El enfoque dominante es que se trata de una afirmación prematura, recordando que la candidatura es conjunta (España-Portugal-Marruecos) y que cualquier anuncio definitivo corresponde exclusivamente al organismo rector del fútbol mundial, no a federaciones nacionales.
Los rotativos subrayan, asimismo, la aspiración y los argumentos de Marruecos para albergar la final, destacando las inversiones en infraestructuras y el proyecto del gran estadio Hassan II como un candidato fuerte para un partido de alto simbolismo histórico. En columnas, análisis y comentarios de lectores, se percibe un tono de competencia deportiva y orgullo nacional, interpretando las palabras de Louzán como parte de una pugna política-deportiva más amplia, pero insistiendo en que “la decisión aún está abierta” y dependerá de la FIFA. En Marruecos siguen considerando que tienen altas posibilidades de llevarse la final. Y que sus opciones siguen intactas.
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