Wes Streeting fue el único ministro que salió discretamente de la reunión de gabinete del pasado martes. No hizo declaraciones. Dos días más tarde se vio a solas con Keir Starmer y salió aceleradamente a los 20 minutos. Los medios británicos auguraban que dimitiría en breve y lo ha hecho este jueves. Ha dejado el cargo de ministro de Sanidad porque ya no confía en Keir Starmer como líder laborista. La debacle electoral del 7 de mayo le parece definitiva.
Keir Starmer ha retado a quien aspire a sucederle a dar un paso al frente. La derrota en las elecciones locales en Inglaterra cobró mayor dimensión con la pérdida del gobierno de Gales y el peor resultado de los laboristas en Escocia. El primer ministro británico asumió como líder laborista la responsabilidad de los catastróficos resultados pero dijo desde el primer momento que irse ahora sería dejar el país sumido en el caos. Alrededor de un centenar de diputados han pedido a Starmer que prepare su marcha y cuatro secretarios de Estado han dimitido. Y ahora salta del barco Streeting.
Streeting salta del barco
Wes Streeting (Stepney, 1983) es popular entre la derecha laborista, los que siguen la estela de Tony Blair, pero despreciado por sus colegas de la izquierda. Según The Telegraph, es "el ahora o nunca" de este ambicioso político que se convertiría en el primer jefe de gobierno abiertamente gay del Reino Unido. Mientras sus compañeros se lamían las heridas por el fracaso en las urnas, el fin de semana se fue a ver El Diablo se viste de Prada 2 con su compañero de gabinete, Peter Kyle.
Streeting estaba a cargo del Ministerio con mayor gasto. Ha declarado sentirse "incómodo" con los niveles de impuestos en el Reino Unido tras los importantes aumentos incluidos en los dos primeros presupuestos del Partido Laborista. También ha dejado la puerta abierta a la idea de que el Reino Unido se incorpore a una unión aduanera con la Unión Europea.
Aunque no es el favorito de los miembros del partido, ni de los votantes, sería el mayor beneficiario de un proceso acelerado para sustituir a Starmer. El primer ministro impidió que Burnham, el mejor situado, aspirara a un escaño en una elección parcial. Sin ser diputado no puede concurrir en primarias. Si el proceso se demora, el llamado rey del norte tendría más opciones.
Nieto de un atracador y de un marino mercante
Su origen es singular. Sus padres tenían 17 y 18 años cuando nació. Creció en un piso de protección oficial en el este de Londres. Su abuelo materno, Bill Crowley, fue un atracador a mano armada que conocía a los gánsteres gemelos Kray. Su abuelo paterno, también llamado Bill, se enroló en la Royal Navy en la Segunda Guerra Mundial y luego fue marino mercante. Según cuenta Wes Streeting, era el típico tory de clase trabajadora. Su abuela estuvo en prisión con Christine Keeler, personaje fundamental en el Caso Profumo, y se hicieron amigas. En su juventud dejó el Partido Laborista por participar en la invasión de Irak.
Estuvo a punto de perder el puesto de ministro de Sanidad, debido a que pudo mantener su escaño en Ilford North por solo 500 votos. Su rival era un candidato independiente crítico con la posición laborista sobre Gaza. Es diputado desde 2015.
Streeting se ha distinguido por sus críticas al gobierno hasta el último día. En mensajes a Peter Mandelson, dijo que "no tenía estrategia de crecimiento". Su relación con Mandelson, que tuvo que renunciar a la embajada en Washington por sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein, juegan en su contra. Lleva tiempo intentando borrar esa mancha en su historial. La designación de Mandelson ha llevado a Starmer a una posición muy incómoda.
En los últimos meses, mientras se preparaba para desafiar a su jefe, Streeting ha criticado el enfoque "práctico y tecnocrático" del Partido Laborista. En diciembre dijo que se sentía "frustrado" por la incapacidad del partido para vender sus políticas a los votantes. Ha expresado en el gabinete sus preocupaciones sobre una serie de cuestiones, desde un controvertido recorte a las ayudas para la calefacción en invierno destinadas a los jubilados, hasta el conflicto en Gaza y las propuestas de recortes en el gasto social.
Quien empuña el cuchillo nunca lleva la corona
"Desde hace tiempo se ha mostrado reacio a ser quien dé el paso, quizá por temor a que eso le salga por la culata en sus aspiraciones de liderazgo. La dimisión de Rishi Sunak derrocó a Boris Johnson en 48 horas, pero Liz Truss acabó ganando la carrera por la sucesión, mientras que Sunak quedó tachado de traidor. Pero, ¿es cierto ese viejo cliché de Westminster de que 'quien empuña el cuchillo nunca lleva la corona'? ... La historia política británica está plagada de los cadáveres de aquellos que dudaron en lugar de actuar y perdieron su oportunidad", señala Ben Riley-Smith, comentarista político en The Telegraph. Ha dado el paso de dejar el gobierno pero aún no ha reunido los apoyos suficientes para que se convoquen primarias.
El diagnóstico que hace The Economist es demoledor: "La inestabilidad política ha agravado una situación económica ya de por sí complicada. Gran Bretaña sufre el mismo malestar de elevada deuda y bajo crecimiento que afecta al resto de Europa. Ahora, su partido gobernante se ve envuelto en una guerra civil. Los rendimientos de los bonos del Estado han subido hasta su nivel más alto en 30 años, impulsados en parte por la preocupación de que el sucesor de Sir Keir recurra a más deuda. Quienquiera que resulte primer ministro se enfrentará a una situación desastrosa. Por ahora, lo único que pueden hacer los votantes británicos es contemplar la familiar imagen de un primer ministro luchando por su supervivencia".
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