El ganador de la jornada electoral en Reino Unido, el primer test en las urnas, se llama Nigel Farage. Es sorprendente que el impulsor del Brexit, un desastre para el país, haya vuelto a embaucar a los ingleses en las elecciones locales. Los laboristas han cosechado su peor resultado en unas municipales en décadas, hasta el punto de que el primer ministro, Keir Starmer, ha tenido que justificar por qué va a seguir al frente. En Gales, el desastre laborista ha sido aún mayor: la hasta ahora primera ministra galesa ha perdido su escaño en el Senedd. Y en Escocia se han impuesto los independentistas de John Swinney, aunque no han logrado la mayoría absoluta.

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El sistema político en el Reino Unido experimenta un cambio tectónico. El bipartidismo ha muerto para dejar paso al pentapartidismo. Reform UK, liderado por Nigel Farage, es el partido más votado con el 27%, seguido por los conservadores, un 20%, laboristas con el 15%, Verdes con el 14%, al igual que los liberaldemócratas. Sumados los dos partidos tradicionales, laboristas y conservadores, no llegan ni al 40% de los votos.

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Como decía a primera hora del viernes Nigel Farage, asistimos a "un cambio histórico en la política británica". El líder nacionalpopulista subrayaba cómo bastiones laboristas habían votado ahora por su partido, que ha pasado de una decena de puestos municipales a un millar. Ya dio la sorpresa hace dos años cuando logró llegar a Westminster con otros cuatro diputados. Pero ahora está demostrando que en las próximas generales aspira a ser el partido más votado.

Pierden los partidos tradicionales

Chris Mason, editor político en BBC, subraya cómo algunos cambios son muy ilustrativos del balance de estos comicios. "Camden, en Londres, el consejo local ligado a Keir Starmer, ha pasado a los Verdes. Los conservadores han cedido a Reform el control de Essex, el bastión de la líder conservadora Kemi Badenoch. Y en Krikles en West Yorkshire, todos los líderes de los grupos conservadores, laboristas y liberaldemócratas han perdido sus puestos".

Reform UK ha sido el partido que más ha avanzado en Inglaterra. En una intervención en Havering, uno de los ayuntamientos en los que Reform UK ha tomado el control, Farage declaró que la vieja era de dominio laborista y conservador había llegado a su fin. Está convencido de que "lo mejor está aún por llegar" para su partido.

Los Verdes también han obtenido buenos resultados en Inglaterra, ganando decenas de concejales y la alcaldía de Hackney en Londres. El líder del Partido Verde, Zack Polanski, ha declarado que los resultados demostraban que la política bipartidista había muerto. También sostiene que los votantes han sacado la tarjeta roja a Starmer.

Los liberales demócratas han obtenido resultados dispares: han ganado el control de Stockport y Portsmouth, pero han perdido Hull. En declaraciones en Portsmouth, el líder liberal demócrata, Ed Davey, ha señalado que los votantes se habían ido a los extremos, Reform y Verdes, tras sentirse decepcionados por laboristas y conservadores.

Al igual que los laboristas, los conservadores también han perdido cientos de concejales. Reform UK se hizo con sus antiguos bastiones e Brentwood, Tamworth, North East Lincolnshire y Essex. Sin embargo, han recuperado el control de Westminster, antes en manos de los laboristas.

Starmer no abandona el barco

Cuando todavía no había terminado el recuento, el primer ministro laborista, Keir Starmer, ha asumido la responsabilidad por la pérdida de más de un millar de puestos municipales, muchos de ellos en el norte de Inglaterra y las Midlands, sus dominios tradicionales.

"Los resultados son duros, muy duros, y no hay forma de edulcorarlos. Hemos perdido a brillantes representantes laboristas en todo el país, personas que han dedicado tanto a sus comunidades, tanto a nuestro partido. Y eso duele, y debe doler, y asumo la responsabilidad", ha dicho Starmer.

Ha reconocido que se han cometido "errores innecesarios", en alusión al caso Mandelson, una derivada del caso Epstein. Starmer aprobó que fuera embajador en EEUU Peter Mandelson, que había estado en tratos comerciales con el pederasta Jeffre Epstein.

"Creo que la gran mayoría de la gente entiende que, como país, nos enfrentamos a enormes retos. Hemos sufrido una serie de crisis económicas en los últimos años y la situación internacional actual es muy difícil, y ellos lo saben. Pero siguen queriendo que sus vidas mejoren, siguen queriendo ver el cambio que prometimos, saben que el statu quo les está fallando y están frustrados, no perciben los cambios". Starmer ha dejado claro que no se va. "No voy a abandonar y sumir al país en el caos".

Incluso ha sugerido que liderará al laborismo en las próximas elecciones generales. Es su deseo pero se van a multiplicar las voces que demanden un cronograma de salida, como hizo Tony Blair en 2006, como consecuencia de su desastrosa gestión de la guerra de Irak. Por ahora los que más gritan son los laboristas del ala izquierda del partido, quienes rodeaban a Jeremy Corbyn, su predecesor al frente del partido.

Éxito independentista en Gales y Escocia

El desastre se ha hecho aún más visible en Gales, donde Eluned Morgan, hasta ahora primera ministra, ni siquiera estará en el Parlamento. Eluned Morgan sí que se retira. Apenas van a lograr una decena de los 96 escaños en liza. Han pasado de ser los ganadores de cada convocatoria desde hace cien años al tercer puesto. Por primera vez ha ganado Plaid Cymru, que consigue 43 escaños, lo que le permitirá defender su agenda independentista desde un gobierno en minoría. Reform UK se ha quedado segundo.

El Partido Nacionalista Escocés (SNP) se perfila como el partido más votado, tras 19 años en el poder. Sin embargo, no logrará la mayoría absoluta, como era el sueño de su líder, John Swinney. Aún así va a promover su agenda independentista, posiblemente con el apoyo de los Verdes. Aprovechará el impulso del independentismo galés.

Las pérdidas de los laboristas en Escocia han llevado a su líder local, Anas Sarwar, ha insistir en que el primer ministro debe dimitir. Fue el primero en pedir la retirada de Keir Starmer cuando los sondeos presagiaban que el 7 de mayo sería un día aciago para el laborismo. De momento, Starmer se aferra al poder, y sus ministros han lanzado mensajes de apoyo. Sin embargo, ya empiezan a circular las quinielas sobre su posible sucesor o sucesora. El riesgo es que se repita el guion que vimos con la agonía de los conservadores.