Asistimos a "un cambio histórico en la política británica". Son palabras de Nigel Farage, líder del ultraderechista Reform UK, una vez conocidos los primeros resultados de las elecciones locales en Inglaterra. "Ya no existe la división entre izquierda y derecha", ha dicho, ya que Reform está "logrando porcentajes impresionantes en los antiguos feudos tradicionales del Partido Laborista". El gran perdedor de la noche es el primer ministro, Keir Starmer, líder de los laboristas, que asume la responsabilidad de la derrota, pero sin que eso signifique que vaya a dimitir. Este es el primer test en las urnas después de la contundente victoria de los laboristas en julio de 2024. Los laboristas han cosechado ahora la que puede ser su peor derrota en unas municipales en el último siglo.
En su intervención en la iglesia metodista de Kingsdown, en Ealing, al oeste de Londres, el primer ministro británico ha dicho: "Los resultados son duros, muy duros, y no hay forma de edulcorarlos. Hemos perdido a brillantes representantes laboristas en todo el país, personas que han dedicado tanto a sus comunidades, tanto a nuestro partido. Y eso duele, y debe doler, y asumo la responsabilidad". Ha reconocido que se han cometido "errores innecesarios", en alusión al caso Mandelson, una derivada del caso Epstein. Los laboristas pueden perder algo menos de la mitad de los 2.500 puestos municipales que tenían hasta ahora. Estaban en juego 5.000.
Y ha añadido: "Creo que la gran mayoría de la gente entiende que, como país, nos enfrentamos a enormes retos. Hemos sufrido una serie de crisis económicas en los últimos años y la situación internacional actual es muy difícil, y ellos lo saben.
Pero siguen queriendo que sus vidas mejoren, siguen queriendo ver el cambio que prometimos, saben que el statu quo les está fallando y están frustrados, no perciben los cambios". Starmer ha dejado claro que no se va. "No voy a abandonar y sumir al país en el caos". Incluso ha sugerido que liderará al laborismo en las próximas elecciones generales.
Cinco partidos se reparten la tarta
Hay un cambio tectónico en el Reino Unido. Los dos partidos tradicionales que han acaparado el voto hasta ahora, laboristas y conservadores, van a la baja. Ya no concentran ni la mitad de los apoyos. En estas elecciones municipales en Inglaterra, Reform se perfila como el gran ganador con el 28,8% de los votos y unos 1.400 puestos municipales. Los liberaldemócratas logran buenos resultados, y los Verdes avanzan. Ahora son cinco partidos los que se reparten la tarta: el trozo más grande se lo llevan los populistas de Reform UK.
En toda Inglaterra, el partido Reform ganó terreno a los conservadores en lugares como Brentwood, Tamworth y North East Lincolnshire, mientras que los conservadores liderados por Kemi Badenoch también han registrado pérdidas relevantes. Incluso han perdido en Essex, donde está la circunscripción de Badenoch.
Los liberales demócratas se encaminan hacia su octavo año consecutivo de avances en las elecciones locales. Los Verdes esperan hacer mella en el voto laborista en los barrios céntricos de Londres.
"Lo que llama la atención de estos resultados no es solo el mal resultado del Gobierno o el éxito sostenido de Reform UK, sino más bien el cambio en el sistema, que ha pasado de un sistema bipartidista que se resquebrajaba hace un año a un sistema plenamente consolidado de política de cinco partidos en Inglaterra", apunta Paula Surridge en The Guardian.
En el programa Today de la BBC, el profesor John Curtice, experto electoral, ha avanzado un análisis al hilo de los primeros resultados. Reform UK logra al menos un tercio de los puestos escrutados. Al partido que lidera Nigel Farage le ha ido muy bien en las zonas que apoyaron el Brexit. Es decir, Reform le ha quitado al Partido Conservador la coalición de votantes que apoyó a Boris Johnson para llevar a cabo el Brexit en 2019. Conservadores, laboristas, liberaldemócratas, sin gran diferencia entre ellos, consiguen entre un 15% y un 20% de los votos.
Pérdidas simbólicas para los laboristas
Lo que puede resultar especialmente doloroso desde el punto de vista psicológico para los laboristas es que algunas de las áreas en las que han obtenido peores resultados son precisamente aquellas representadas en Westminster por sus figuras más destacadas. En Tameside, el distrito de la exviceprimera ministra Angela Rayner, los laboristas defendían 17 puestos municipales y ha cedido 16 a todos a Reform. En Wigan, donde la diputada es la secretaria de Cultura, Lisa Nandy, han perdido los 22 puestos y los ha ganado Reform. Los laboristas han cedido el control de Hartlepool, Tameside, Redditch, Tamworth, y Wandsworth.
"Las campañas de comunicación de los partidos están en pleno apogeo. El argumento central del Partido Laborista es que las elecciones suelen ser un reto para los gobiernos a mitad de legislatura y son malos indicadores de lo que podría suceder en las próximas elecciones generales. Esto es cierto, hasta cierto punto, aunque el partido en el poder no retrocedió en términos de escaños en 2011, 2015, 2017 o 2021, por ejemplo. Y el Partido Laborista está retrocediendo a lo grande", apunta Chris Mason, editor político de la BBC.
El tambaleante liderazgo de Starmer
Dado el fracaso de los laboristas, empiezan a escucharse las primeras voces de quienes piden que el primer ministro, Keir Starmer, asuma las consecuencias. John McDonnell, ex ministro de Hacienda en la sombra, es la figura de mayor rango del partido que ha declarado públicamente que Keir Starmer debería plantearse dimitir a la luz de estos resultados.
En una entrevista con Times Radio, ha dicho que el debate sobre el liderazgo del partido era ahora "inevitable". Ha abogado por "una transición ordenada" a lo largo de varios meses. Hay un modelo: así anunció su salida Tony Blair en 2006 y dejó el partido a cargo de Gordon Brown. Sin embargo, McDonnell siempre ha sido crítico con Starmer. Hay que ver si suman más dirigentes laboristas a esta demanda.
Sea como sea Starmer ya ha dicho que asume la responsabilidad pero él interpreta que en la actual situación de crisis no puede dejar el barco. Desde el número 10 de Downing Street van a vigilar de forma estrecha a Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, a la ex viceprimera ministra Angela Rayner, y al secretario de Sanidad, Wes Streeting, quienes podrían amenazar el liderazgo de Starmer en cualquier momento.
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Farage es un jeta, como pocos. Van bien los ingleses con este borrego de verbo fácil y promesas imposibles. Ya les engaño con el Brexit y lo volverá a hacer. La culpa si luego la cosa va mal: del resto.
hace 3 semanas
Quizas podríais los periodistas dejar de repetir como loros términos como ultra solo referidos a lideres de la derecha
hace 3 semanas
«La derecha populista»…
Patéticos peperos