El 7 de mayo de 2026 ha quedado inscrito en la historia del laborismo británico como una de sus jornadas electorales más aciagas. Perdieron 1.400 puestos municipales en Inglaterra. En Gales, por primera vez desde 1999, dejaron de ser la fuerza más votada para ser los terceros en las elecciones autonómicas. Y en Escocia obtuvieron su peor resultado en 27 años. Todas las miradas están puestas en Keir Starmer, primer ministro laborista, quien se aferra al cargo. Hace menos de dos años los laboristas ganaron claramente las legislativas: cuentan con la mayoría absoluta en el Parlamento.

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Ya hay 80 diputados que piden un calendario de salida. Este martes hemos conocido la primera dimisión de una ministra, Miatta Fahnbulleh, a cargo de Comunidades y Gobiernos Locales, cercana a Ed Miliband. Sin embargo, como ha remarcado Starmer, ningún dirigente laborista ha desencadenado de momento el proceso para sucederle.

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En el Reino Unido es posible derrocar a un primer ministro. Cada partido tiene sus normas internas. La propia Margaret Thatcher cayó víctima de una rebelión interna. Más recientemente, tuvieron que retirarse Theresa May y Boris Johnson. También cayó así Liz Truss. En todos los casos su autoridad quedó cuestionada aunque ganaron la votación interna. Desde David Cameron (2010-2016) ningún primer ministro británico ha durado más de tres años en el 10 de Downing Street.

81 diputados laboristas

En el Partido Laborista, un diputado debe comunicar al Comité Ejecutivo Nacional del partido su intención de presentarse a las primarias para la presidencia del partido. La ex ministra Catherine West dijo que lo iba a hacer pero no ha procedido todavía. Del que más se habla, Wes Streeting, ministro de Sanidad, no ha movido ficha, pero tampoco ha mostrado su apoyo al salir de la reunión del gobierno este martes.

A continuación, el comité establecería un calendario para su nominación por al menos el 20% de los diputados laboristas. Es decir, 81 miembros del Parlamento, incluido el que desafía al líder.

El aspirante o aspirantes tendrían que ser diputados, lo que descarta a alguien como el alcalde de Gran Mánchester, Andy Burnham, a quien Starmer le negó la oportunidad de volver a Westminster en unas elecciones parciales celebradas en febrero.

Es difícil llevar a cabo un golpe de este tipo, dado el elevado número de nominaciones requeridas, según señala Sky News. Por ejemplo, a Gordon Brown muchos le pidieron que dimitiera en 2008 y 2009 pero no lograron que nadie tuviera el aval suficiente.

De facto, la única forma de que un primer ministro laborista dimita es que su gabinete dimita en pleno por haber perdido su confianza en su jefe de filas. El caso de Tony Blair podría ser un precedente para el caso de Starmer, aunque estaba claro quién sería su reemplazo, el entonces ministro de Hacienda, Gordon Brown. Se acordó un calendario para su salida.

El Comité 1922 de los conservadores

En el caso de los conservadores, los diputados pueden forzar una moción de confianza si un determinado grupo de diputados lo solicita al presidente del Comité 1922. Es un órgano interno de los toris formado en 1923 por parlamentarios elegidos en 1922. Representa las opiniones de las bases parlamentarias del Partido Conservador ante el líder de la formación. Está compuesto por los miembros conservadores de la bancada secundaria del Parlamento.

Antes se requería el 15% del grupo parlamentario para convocar una votación, pero tras las últimas elecciones legislativas se ha elevado al 30% para evitar la inestabilidad observada en los años anteriores.

Theresa May y Boris Johnson se enfrentaron a votaciones de este tipo y, aunque las superaron por un estrecho margen, su autoridad se vio mermada y no duraron mucho más en el cargo. También Liz Truss se vio forzada a dimitir a los 44 días de su toma de posesión.

Moción de confianza o moción de censura

Una de las convenciones fundamentales de la Constitución del Reino Unido es que el Gobierno debe gozar de la confianza de la Cámara de los Comunes. Si pierden la confianza, dimiten o convocan elecciones generales.

¿Cómo puede suceder? El líder de la oposición puede presentar una moción de censura, en la que debe indicarse explícitamente que la Cámara ha perdido la confianza en el Gobierno. La última vez que esto provocó la caída de un Gobierno fue en 1979, cuando el Gobierno laborista en minoría de James Callaghan, asolado por una ola de huelgas y una elevada inflación, fue derrotado por 311 votos contra 310. Los conservadores, liderados por Margaret Thatcher, ganaron las elecciones. Los laboristas tardaron 18 años en volver al poder. No es habitual que pase.