Más de cien días de guerra y tres meses de negociaciones han cristalizado en un memorando de entendimiento en el que Estados Unidos ha hecho concesiones millonarias a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. Un paso estratégico que hace cuatro meses, antes de que empezase la ofensiva, estaba abierta al tráfico comercial con normalidad. También se ha conseguido un compromiso del régimen iraní para no producir armas nucleares, que ya existía hace ocho años, antes de que Donald Trump se saliese del pacto que había logrado Barack Obama en 2015.
El texto ha sido firmado este jueves, un día antes de lo esperado. Ya por la noche EEUU había dado a conocer el contenido íntegro del memorando, que no difiere mucho de lo publicado por medios estatales iraníes el lunes, cuando se informó de la firma del acuerdo. Los detalles que compartió la agencia estatal Mehr daban la sensación de "una victoria absoluta por parte de Irán", explicó entonces a El Independiente la investigadora asociada del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, Leyla Hamad Zahonero. Ahora, la confirmación estadounidense valida esta postura.
Washington consigue reabrir Ormuz, a medias
Tras la rúbrica del memorando, que ha entrado en vigor de inmediato según han asegurado los mediadores, se abre un periodo de 60 días en el que los negociadores iraníes y estadounidenses debatirán un acuerdo final. Este intervalo podrá extenderse si ambas partes lo deciden y servirá para definir un consenso sobre los puntos más candentes en las relaciones entre Washington y Teherán.
Mientras tanto, la Casa Blanca ha logrado su principal objetivo en las negociaciones: la reapertura del estrecho de Ormuz. "El tráfico de buques comerciales se reanudará de inmediato y, teniendo en cuenta la necesidad de eliminar los obstáculos técnicos y militares, la República Islámica de Irán pondrá en marcha las labores de desminado en un plazo de 30 días". Así, se espera que el petróleo vuelva a circular a través del paso comercial en las próximas horas.
En un análisis reciente, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales ha valorado la reapertura de Ormuz como "el principal éxito" de Trump con este acuerdo. También es un alivio para los Estados del Golfo, cuya economía depende de las exportaciones a través del estrecho, por lo que se verán muy beneficiados de la reanudación de los flujos comerciales. Sin embargo, el think tank estadounidense también subraya lo obvio: "El cierre del estrecho fue una consecuencia directa de la guerra".
Además, la letra pequeña del acuerdo lo deja claro: "La República Islámica hará todo lo posible para garantizar el paso seguro de buques comerciales sin cargo alguno solo durante 60 días". A partir de ese momento, se abre el interrogante de si Irán -en colaboración con Omán- tratará de cobrar una tarifa a las embarcaciones que quieran cruzar el estrecho. Un arancel que antes no existía.
La República Islámica renuncia de nuevo al arma nuclear
Aunque habrá que esperar al acuerdo final para ver en qué queda el programa nuclear iraní, el presidente norteamericano intentará vender como una victoria el compromiso de Irán para no desarrollar el arma nuclear. Pero ya existía un Plan de Acción Integral Conjunto que limitaba las capacidades atómicas de la República Islámica acordado durante la administración Obama. Trump se salió de él hace ocho años.
Queda la pregunta de por qué era necesario ir a la guerra para impedir que Irán obtenga armas nucleares, cuando existía una herramienta diplomática encaminada a este propósito. Aun así, una novedad que introduce el texto firmado este jueves es que ambas partes han acordado deshacerse del uranio enriquecido iraní: "Con la metodología mínima de desintegración in situ bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)".
Desembolso millonario para Irán
A pesar de que EEUU no ha logrado acabar con el régimen de los ayatolás, las autoridades iraníes no salen ilesas de la guerra. La economía de Irán está muy maltrecha y sus capacidades militares se han visto mermadas con los ataques contra su infraestructura y la muerte de varias figuras clave de su cúpula militar. Quizás el factor que más preocupa al régimen es el económico, ya que las masivas protestas que estallaron a comienzos de año en todo el país bebieron del descontento por el mal estado de la economía persa.
Por ello, el punto seis del acuerdo es el mayor balón de oxígeno que podría haber recibido Teherán de parte de los norteamericanos. EEUU se ha comprometido a elaborar un plan "definitivo y consensuado" para reconstruir Irán con un presupuesto mínimo de 300.000 millones de dólares. Esta inyección al desarrollo económico iraní contará también con la participación de los socios de Washington en la región, aunque el documento no especifica cuáles son estos países. Queda la duda de si los norteamericanos desembolsarán tal suma de dinero, aunque Trump ya avanzó hace un par de días que no.
Además, la administración Trump ha resuelto desbloquear los activos iraníes congelados en bancos extranjeros. Aunque el documento no recoge la cantidad exacta, se estima que la República Islámica tiene 24.000 millones de dólares a los que ahora mismo no puede acceder. Para las autoridades iraníes era fundamental disponer de este dinero y se ha establecido que se empiece a trabajar en ello desde este mismo jueves, con la firma del memorando.
Pero los estímulos económicos no terminan ahí. La Casa Blanca retirará todas las sanciones a la República Islámica, también las impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU y del OIEA. También se ha comprometido a que el Departamento del Tesoro permita la exportación del crudo iraní y sus derivados, así como de los servicios asociados.
Irán no renuncia a sus 'proxies'
La cuestión de si Irán continuará financiando a sus grupos armados aliados en Oriente Medio se había debatido extensamente en los días previos al anuncio del acuerdo. El texto firmado este jueves refleja el más absoluto silencio sobre este tema. Los estadounidenses no han querido inmiscuirse en las alianzas regionales iraníes, por lo que no han puesto trabas a que la República Islámica siga suministrando armas a Hizbulá en el Líbano o Hamás en la Franja de Gaza.
Queda por saber cómo reaccionarán los aliados de EEUU a esta decisión. Se añade también que el memorando no incluye ninguna mención al programa de misiles iraní, que había sido cuestionado en los primeros momentos de la guerra por la Casa Blanca. También ha quedado fuera de las negociaciones, frustrando una vez más las ambiciones con las que Trump se metió en esta guerra.
La pregunta de cómo reaccionarán sus aliados regionales al memorando es la que más debe preocupar a Washington. El primer punto del texto declara "el cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano". Un compromiso que choca de lleno con los intereses israelíes. Desde el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu y la amplia mayoría del espectro político del país han rechazado el acuerdo. Para los israelíes, acabar con el régimen iraní y sus proxies es un objetivo prioritario, y ya han dejado claro que van a continuar con los ataques sobre el Líbano. Por ello, no queda claro qué va a pasar con el memorando si el Ejército israelí lanza algún tipo de ataque contra su país vecino en los siguientes días.
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