La diplomacia irano-estadounidense opera a máxima velocidad estos días. Aunque no se conoce el texto íntegro del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, se han ido desvelando detalles que dan una idea de la hoja de ruta para las próximas semanas. Las cuestiones más urgentes, como son el fin del bloqueo naval y la reapertura del estrecho de Ormuz, deberían ponerse en marcha el viernes, cuando está prevista la firma entre las partes en Suiza. Pero quedan en el aire otros asuntos, como un hipotético plan para la reconstrucción de Irán financiado por Washington o los mecanismos de monitoreo para implementar el acuerdo.
Pero la piedra angular de las negociaciones no es otra que el programa nuclear iraní, en el punto de mira de Donald Trump desde hace años. El supuesto poderío atómico de la República Islámica es una incógnita desde hace tiempo, aún más desde que el régimen de los ayatolás suspendió su colaboración con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) hace un año, después de los ataques de EEUU e Israel contra sus instalaciones nucleares. En aquella ocasión, la Casa Blanca aseguró haber puesto fin a la capacidad de Irán de producir la bomba atómica. Sin embargo, a finales de febrero comenzó una nueva ofensiva, que también tenía como objetivo destruir ese supuesto programa nuclear.
"Irán no tendrá el arma nuclear", ha subrayado Trump este lunes durante su participación en la cumbre del G7 en Francia. Según la información desvelada por la agencia estatal de noticias iraní Mehr -y que EEUU no ha confirmada-, el pacto alcanzado contempla sesenta días de negociaciones para alcanzar un acuerdo final que sí limitará la producción de uranio enriquecido por parte de Irán. Estas mismas fuentes señalan que la República Islámica ratificará su compromiso de no producir armas nucleares.
Unos compromisos que Irán ya adoptó en 2015, cuando el entonces presidente Barack Obama logró un acuerdo muy similar del que Trump se salió tres años después, durante su primer mandato. Así, el interrogante que se abre ahora es si el presidente norteamericano logrará vender como una victoria lo que hace casi una década "no servía" a los intereses de EEUU.
Será difícil conseguir un pacto ambicioso
Si todo va según lo planeado, Irán y EEUU firmarían el acuerdo este próximo viernes. Todavía queda la incógnita de si los incesantes ataques de Israel contra el Líbano pondrán el riesgo el memorando de entendimiento antes siquiera de su entrada en vigor. En el mejor de los escenarios, en el que la República Islámica continúe con el entendimiento pese a las provocaciones israelíes, desde esa fecha los negociadores de Washington y Teherán debatirán durante dos meses las condiciones del programa de enriquecimiento de uranio iraní.
Si Trump logra llegar a un acuerdo con los iraníes para destruir las reservas de uranio en Irán o el extranjero, entonces podría argumentar que ha logrado algo que Obama no consiguió
KAWA HASSAN
Los últimos datos registrados por la OIEA el año pasado indicaban que Irán tenía en su poder 440 kilos de uranio enriquecido al 60%. Para obtener armas atómicas, este metal radiactivo debe alcanzar un nivel de pureza del 90%. Así, se prevé que la "clave" en las próximas conversaciones sea el destino de este material y cómo se gestionará, ha explicado a El Independiente el analista Kawa Hassan, experto en Oriente Próximo y norte de África del centro de análisis Stimson.
"Si Trump logra llegar a un acuerdo con los iraníes para implementar un mecanismo bajo la supervisión de la OIEA por el que estas reservas de uranio se destruirán en Irán o el extranjero, entonces podría argumentar que ha logrado algo que Obama no consiguió", ha afirmado Hassan, que ve muy improbable que Irán haga una concesión de este tipo. De hecho, queda por ver si el inquilino de la Casa Blanca tendrá ganas de continuar con unas negociaciones que se vaticinan "difíciles", según el experto.
La investigadora asociada del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos, Leyla Hamad Zahonero, duda incluso de la información difundida por los medios iraníes sobre el acuerdo, que pide "coger con pinzas". Pero en el caso de que sea cierto que se aspira a alcanzar un acuerdo en materia nuclear, la analista ve "muy fácil" que se consiga un pacto similar al de Obama. Lo cree así porque Irán no se ha mostrado contrario a un entendimiento así "en ningún momento".
Yo confío en que si se llega a un acuerdo se cumpla y se pueda comprobar que Irán está haciendo caso de los compromisos adquiridos
LEYLA HAMAD ZAHONERO
Sin embargo, ha señalado como un posible problema "la guerra de las narrativas", en la que todos los países quieren presentarse como ganadores en unas negociaciones de este tipo. Washington tiene un reto por delante: "¿Cómo puede vender como una victoria volver a los acuerdos de 2018?". Además, la abrupta salida de Trump del anterior pacto deja en muy mal lugar la credibilidad de EEUU ante los iraníes. No obstante, los norteamericanos "están deseando salir de la guerra" y tener un entendimiento con la República Islámica, que también va a poner de su parte "porque está muy necesitada", ha sentenciado Hamad.
Su predicción final: "Yo confío en que si se llega a un acuerdo se cumpla, que las delegaciones puedan hacer su trabajo, pueda haber un seguimiento y se pueda comprobar que Irán está haciendo caso de los compromisos adquiridos a través de un pacto de energía atómica".
Ex funcionarios estadounidenses no son tan optimistas
El que ha sido asesor en política hacia Irán para sucesivas administraciones norteamericanas, incluida la de Trump, ha expresado sus dudas sobre la viabilidad de alcanzar una segunda fase en el memorando de entendimiento: "Hasta la fecha EEUU no ha mostrado la paciencia necesaria para completar un acuerdo nuclear complejo", ha escrito Nate Swanson en un análisis para el think tank estadounidense Atlantic Council. Además, ha recordado que Washinton y Tel Aviv mataron a los padres, la esposa y el hijo del ayatolá Mojtaba Jamenei, por lo que es posible que el nuevo líder supremo iraní no esté abierto a alcanzar nada más que un "pequeño acuerdo transaccional" con la Casa Blanca.
También se ha referido a las muertes de buena parte de la cúpula política y militar iraní durante la guerra la ex subsecretaria de Estado norteamericana, Wendy Sherman. Como una de las negociadoras del pacto nuclear de Obama, la diplomática ha apuntado durante una entrevista con la cadena ABC News a que una de las consecuencias de la "decapitación" de buena parte de la primera y segunda línea de mando del régimen es que ahora el ala "más dura" de la República Islámica está al frente del país y, por tanto, de las negociaciones.
Durante las anteriores negociaciones, tuvo como contraparte iraní al ministro de Asuntos Exteriores del país persa, Abbas Araghchi, al que recuerda como un hombre "muy tenaz e inteligente". Y aunque ha admitido que los iraníes "están muy seguros de sí mismos" con el resultado de la guerra, ha señalado que el Gobierno de este país necesita mejoras económicas para que no se repitan unas protestas como las de principios de año, que encontraron una represión durísima por parte del régimen iraní.
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