Considerado el artífice del "milagro económico" de Bolivia durante los primeros años de Evo Morales al frente del Gobierno, Luis Arce se ha convertido en una de las figuras más polémicas en la historia reciente del país andino. Su periodo al frente de la cartera de Economía le valió una enorme popularidad tanto a nivel interno como internacional, que lo posicionaría como sucesor a la presidencia cuando Morales se vio obligado a dejar el cargo en 2019.
Tras cinco años al frente de la presidencia, Arce renunció a presentarse a la reelección en 2025 después de meses de disputas internas en el seno de su partido, el Movimiento al Socialismo. Como resultado de los comicios generales celebrados ese año en su país, Rodrigo Paz llegó a la presidencia, poniendo fin a veinte años de gobiernos de izquierdas en Bolivia. Arce apenas disfrutó un mes del descanso tras su salida del poder. El 12 de diciembre fue detenido por presunta corrupción durante su etapa como ministro: desde entonces se encuentra en prisión.
Medios bolivianos informaron a principios de junio de que Arce continuará en prisión preventiva otros cinco meses mientras continúa la investigación sobre su presunta participación en una estafa que autorizó desembolsos millonarios para proyectos sociales que no se llegaron a ejecutar. A esto se suma la detención de su hijo Marcelo Arce el pasado marzo, acusado de tres cargos de corrupción. Y ahora el expresidente vuelve a verse salpicado en un nuevo escándalo, esta vez por su relación con el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Un nuevo informe de la UDEF al que ha tenido acceso El Independiente vincula ahora a Arce con Zapatero, investigado por los presuntos delitos de blanqueo y tráfico de influencias. En el centro está el Grupo Gloria, un gigantesco conglomerado empresarial de origen peruano para el cual el político español habría mediado directamente ante el entonces dirigente de Bolivia, con el objetivo de frenar una condena judicial de 107 millones de dólares.
De liderar el "milagro económico" a las acusaciones de autogolpe
El diario Wall Street Journal escribía en 2014 que Evo Morales debía gran parte de su popularidad al "principal arquitecto del resurgimiento económico del país", que no era otro que el entonces ministro de Economía, Luis Arce. Sin embargo, la llegada a la presidencia del economista se produjo en un contexto de crisis económica, provocada por la pandemia y la conflictividad social que sacudió Bolivia durante 2019, cuando Morales fue acusado de fraude electoral.
Su gestión se centró en la estabilidad del país, consiguiendo buenos indicadores económicos durante los primeros años de mandato. No obstante, su perfil más moderado chocó con el de Morales, muy próximo a los movimientos sociales y campesinos. A lo largo de su mandato, las tensiones se fueron acumulando y se fueron formando dos bloques claramente diferenciados dentro del Movimiento al Socialismo. De hecho, Arce acabó expulsado del partido los días previos a que abandonase la presidencia.
El punto álgido del conflicto interno tuvo lugar en junio de 2024, cuando Evo Morales acusó a Arce de dar un autogolpe de Estado para afianzar su posición en el poder. Por aquel entonces, el comandante general del Ejército boliviano, Juan José Zuñiga, irrumpió en el palacio presidencial durante varias horas. El golpe terminó fracasando, pero días después fue el militar quien lanzó las primeras afirmaciones de que el presidente estaba detrás del levantamiento.
Encarcelado desde diciembre
La llegada de Rodrigo Paz a la presidencia de Bolivia supuso el principio del fin de Arce. A partir de entonces, se inició una investigación contra el expresidente por su supuesta participación en la trama del Fondo de Desarrollo Indígena Originario Campesino y Agropecuario (Fondioc). Esta entidad desvió más de 25 millones de dólares en fondos destinados a proyectos sociales en comunidades indígenas y campesinas cuando Arce estaba al frente del Ministerio de Economía.
Muchos de los proyectos nunca fueron concluidos y se cree que la financiación fue a parar a las cuentas particulares de dirigentes de organizaciones vinculadas con el Movimiento al Socialismo. Este fue el motivo de la detención de Arce hace medio año, quien permanece en prisión preventiva mientras continúa la investigación.
El nuevo informe de la UDEF vuelve a poner al expresidente contra las cuerdas, tras conocerse que en septiembre de 2024 se reunió con Zapatero, que se encontraba en Bolivia para seguir el litigio que afectaba al conglomerado Grupo Gloria. El exlíder socialista habría mediado a favor de la multinacional ante el Gobierno boliviano, a raíz de una sentencia que obligaba a su filial cementera SOBOCE a pagar alrededor de 107 millones de dólares a la empresa pública FANCESA por competencia desleal. La sentencia fue ratificada por el Tribunal Supremo de Justicia de Bolivia en febrero de 2025.
El informe recoge que, finalmente, una Sala Constitucional de La Paz estimó un recurso de amparo presentado por SOBOCE y dejó temporalmente sin efecto la obligación de abonar los 107 millones de dólares. Todo esto después de que el ministro de Justicia boliviano comunicase a Zapatero que ya se habían trasladado las "indicaciones oportunas" al procurador.
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