Mientras Ceuta sufría la mayor crisis migratoria en su historia reciente, se producían otros movimientos con impacto en la región a miles de kilómetros, en Washington. Dos congresistas republicanos han presentado una propuesta de ley en la Cámara de Representantes que pretende catalogar al Frente Polisario como "organización terrorista". La justificación para esta decisión, la hipotética condición de "proxy iraní" del grupo.
Los tiempos no han podido ser mejores para Marruecos. La iniciativa se dio a conocer el 31 de julio, al mismo tiempo que 72.000 inmigrantes cruzaban a nado desde su territorio hacia Ceuta, sin que las autoridades alauitas moviesen un dedo. Pese al intento de desestabilización, Rabat ha salido ileso de la crisis, gracias a que el Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido comprar la tesis de que las llegadas se produjeron por culpa de las mafias en redes sociales.
Si a esto se le suma la propuesta presentada en la Cámara de Representantes, la posición del régimen alauita en la región ha quedado más que solidificada. De salir adelante la iniciativa, Marruecos se anotaría una nueva victoria en su conflicto con el Polisario. La organización, considerada por las Naciones Unidas como la legítima representante del pueblo saharaui, pasaría a formar parte de una lista que integran grupos como Al Qaeda, el autodenominado Estado Islámico o los carteles mexicanos.
Acusación de 'proxy' iraní
Los congresistas detrás de la propuesta son los republicanos Ronny Jackson y Josh Gottheimer. "Esta legislación fortalecería la seguridad nacional de Estados Unidos y protegería los intereses estadounidenses", aseguran los promotores de la iniciativa. Según señalan, el Frente Polisario colabora con Irán y otras organizaciones respaldadas por la República Islámica a través de "entrenamiento militar, entrega de armas e intercambio de inteligencia.
De promulgarse la ley, el Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, presentará un informe "sobre la cooperación entre el Frente Polisario y las organizaciones terroristas afiliadas a Irán" durante los diez años anteriores a la aprobación de la norma. También si lo ha hecho a través de terceros. Así, si este documento recoge algún tipo de colaboración entre la organización saharaui y la República Islámica y sus aliados, ésta será considerada como una organización terrorista extranjera.
Las acusaciones contra el Polisario no son nuevas. En 2018, Marruecos rompió relaciones con Irán, alegando un supuesto apoyo de Teherán al movimiento de liberación saharaui. Según Rabat, existían pruebas de que la Embajada iraní en Argelia había ejercido como facilitador entre la milicia chií libanesa Hizbulá y el Polisario en acciones de capacitación de soldados.
Así, el texto presentado en la Cámara de Representantes de EEUU parece dar alas a esta teoría. El único problema es que las acusaciones de Marruecos nunca han quedado demostradas. De hecho, el Gobierno británico señaló en septiembre del año pasado que no había visto "las pruebas necesarias" para respaldar la denuncia del régimen alauita.
La designación como organización terrorista extranjera
Si el Frente Polisario fuese considerada una organización terrorista extranjera a ojos de la Administración norteamericana, las consecuencias para el grupo serían nefastas. Una designación de este tipo acarrea importantes sanciones financieras. De esta manera, cualquier institución financiera bajo jurisdicción estadounidense (o que opere con dólares) queda obligada a bloquear y congelar de inmediato los fondos vinculados a la organización o a sus miembros. Además, quedaría prohibida cualquier transicción económica con dicho grupo.
"Este proyecto de ley bipartidista garantiza que, una vez confirmada dicha cooperación, podamos aplicar todo el peso de las sanciones antiterroristas estadounidenses al Frente Polisario y aislar a sus líderes del sistema financiero global, los viajes internacionales y los recursos que utilizan para amenazarnos a nosotros y a nuestros aliados", ha manifestado Gottheimer, uno de los dos congresistas que impulsa el proyecto.
Esto también tendría un impacto directo en Argelia, el principal aliado del Frente Polisario en su conflicto con Marruecos. En EEUU, es delito federal prestar apoyo material a este tipo de organizaciones, ya sea de carácter monetario o militar, o mediante asesoramiento, asistencia o alojamiento. Y las empresas internacionales que interactuasen o hiciesen negocios con el Polisario se podrían exponer a fuertes sanciones penales, multas millonarias y juicios civiles en tribunales estadounidenses.
Una situación así pondría en una situación comprometida al Gobierno de Argel, el principal rival de Marruecos en la región. Así, Rabat mataría dos pájaros de un tiro.
La influencia marroquí en Washington
No es de extrañar que un proyecto de ley que beneficia tan claramente a los intereses marroquíes haya llegado a la Cámara de Representantes. En los últimos tiempos, las autoridades alauitas han dedicado enormes esfuerzos a promover sus intereses en Washington. Según el monitoreo de la organización Open Secrets, los lobbies marroquíes destinaron el año pasado 3.489.833 dólares para este fin. En la última década, la cifra asciende a 58,9 millones.
Es en este contexto de la creciente influencia marroquí en territorio estadounidense donde se deben enmarcar las declaraciones de los dos congresistas que han presentado el proyecto para investigar al Polisario. "Cuando un grupo toma drones y armas de la Guardia Revolucionaria y se coordina con terroristas respaldados por Irán, debemos llamarlo por su nombre: una organización terrorista", ha asegurado Gottheimer.
Pese a estas acusaciones, organismos como la UE han reiterado que no existe confirmación sobre la presunta adquisición de drones iraníes por parte del Frente Polisario. Sí que está ampliamente demostrada la presencia de drones kamikazes llegados desde Israel en el frente del Sáhara Occidental, donde Marruecos los usa para asesinar a miembros del Polisario y población civil.
A la espera de conocer cómo avanza esta iniciativa en la Cámara de Representantes, la propuesta llega en un momento de estrecha colaboración entre Washington y Rabat. Unos pocos días antes de que los congresistas presentasen su iniciativa, Donald Trump anunció que Marruecos había decidido nombrar a la mega autopista que atraviesa el Sáhara Occidental ocupado en su honor. Y tan solo dos días antes de la llegada del proyecto al Congreso, el presidente estadounidense celebraba "el sabio liderazgo" de Mohamed VI en el 27 aniversario de su ascenso al trono alauita.
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