La ocupación marroquí del Sáhara Occidental tiene muchas aristas y una de ellas es el turismo. Desde hace tiempo, Marruecos ha lanzado una campaña para atraer visitantes a los territorios saharauis, que ocupa ilegalmente desde 1976. Una estrategia que sirve para dar una imagen de "normalidad" en la zona ocupada, y que se sustenta en la colaboración de las empresas que operan en estos territorios.

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La complicidad de compañías como Binter Canarias o Ryanair, que operan vuelos hacia Dajla y El Aaiún, ha sido denunciada en reiteradas ocasiones por grupos de activistas. Sin embargo, no son solo las empresas privadas las que legitiman la ocupación marroquí. Aena, el gestor aeroportuario español, también participa del blanqueamiento.

En su web, la compañía muestra Dajla y El Aaiún como destinos marroquíes. Así figura en el caso del vuelo Madrid-Dajla que opera Ryanair, y los vuelos Gran Canaria-El Aaiún, operados por Binter y Royal Air Maroc, y Gran Canaria-Dajla, operado por la compañía canaria.

El Independiente ha preguntado a Aena sobre el porqué de la inclusión de Dajla y El Aaiún en el listado de destinos marroquíes. Hasta el momento, el gestor aeroportuario no ha atendido a la consulta de este periódico. Aena es propiedad en un 51% de Enaire, la empresa pública responsable de la navegación aérea en España, que depende del Ministerio de Transportes de Óscar Puente.

Una decisión que, además, desoye las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE que han dejado claro que el Sáhara Occidental es un territorio "separado y distinto" sobre el que Marruecos no tiene soberanía ni mandato de administración. Por ello, las empresas europeas que operen y comercien en el territorio deben dejar clara esta distinción en sus productos o servicios.

En contra del criterio de la UE

El dictamen del TJUE especifica que cualquier actividad económica o comercial que afecte al Sáhara Occidental debe contar con el consentimiento del pueblo saharaui, representado únicamente por el Frente Polisario.

"Se trata de una sentencia de carácter obligatorio, no opcional", subraya en conversación con este diario Anselmo Fariña, un activista canario experto en materia de comercio ilícito con territorios colonizados. Como coordinador de recursos naturales de la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui, explica que esta es una batalla que llevan librando "desde siempre", aunque las empresas tienden a hacer oídos sordos de sus denuncias.

Y aún más. Ryanair comenzó a operar en Dajla a comienzo de 2025. Un mes antes, el 3 de diciembre de 2024, la Comisión Europea precisó que el Acuerdo Euromediterráneo de Aviación no se aplica al Sáhara Occidental, por tratarse de un territorio bajo ocupación y distinto del de Marruecos.

El aeropuerto de Dajla, en el Sáhara ocupado | Francisco Carrión

El Acuerdo Euromediterráneo de Aviación

Tal y como recuerda Western Sahara Resource Watch, la Comisión Europea nunca ha querido negociar la marroquinidad del territorio saharaui en lo que respecta a la navegación aérea. Aunque desde Bruselas se ha intentado incluir al Sáhara Occidental en sus acuerdos comerciales y pesqueros con Marruecos, nunca se ha planteado dar ese paso en este asunto.

Al igual que cuando Ryanair abrió sus rutas entre España y Dajla, la Comisión ha reiterado en numerosas ocasiones que el Sáhara Occidental queda excluido al Acuerdo Euromediterráneo de Avión con Marruecos, de conformidad a la sentencia emitida por el TJUE en diciembre de 2018. En el dictamen, el tribunal especificó que una hipotética inclusión del territorio saharaui en el acuerdo infringiría las normas del derecho internacional.

"La Unión no puede compartir válidamente la intención del Reino de Marruecos de incluir el territorio en cuestión en el ámbito de aplicación de dicho acuerdo", subrayó en aquel momento la sentencia del TJUE. De esta manera, Aena estaría infringiendo la jurisprudencia comunitaria.

Cabe recordar además que el gestor del espacio aéreo del Sáhara Occidental no es otro que el Estado español. A través del FIR de Canarias, la empresa pública Enaire se encarga de controlar el cielo saharaui, bajo la supervisión de la Organización Internacional de Aviación Civil (ICAO), una agencia de la ONU que supervisa la aviación civil internacional. Es la única competencia administrativa a la que España no renunció cuando abandonó definitivamente el territorio en 1976, dejando inconcluso el proceso de descolonización.

A pesar de esto, Marruecos lleva haciendo palanca desde hace tiempo para hacerse con el control del espacio aéreo saharaui. Y, después del giro copernicano en el conflicto del Sáhara Occidental, el Gobierno de Pedro Sánchez admitió estar en conversaciones con Rabat respecto a este asunto. No obstante, los movimientos se han paralizado y la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso aprobó una propuesta encaminada a frenar cualquier avance en la cesión del cielo saharaui.

Nueva polémica por el Sáhara

Aena no se trata del primer organismo de participación pública que "se despista" con este asunto. Este lunes el Gobierno tuvo que borrar de su recién estrenado portal de vivienda un mapa que incluía al Sáhara Occidental como parte del territorio marroquí.

Aunque en la mayoría de mapas el territorio saharaui aparece separado de Marruecos por una línea discontinua, en este caso era inexistente. Sí aparecía esta distinción en Ceuta y Melilla, que figuraban como territorios en disputa en el portal de Casa 47, la nueva empresa pública de vivienda y buque insignia del Ejecutivo de Pedro Sánchez en sus medidas contra la crisis de vivienda.

Y, también en el plano aeronáutico, a la reciente polémica, se suma la suscitada hace dos años, cuando El Independiente reveló que Enaire, el principal propietario de Aena, usaba en su página web un mapa que reconocía la marroquinidad del territorio saharaui. Al igual que el portal inmobiliario del Gobierno, Enaire reproducía un mapa de Marruecos que incluía el Sáhara Occidental en una aplicación destinada a las operaciones de drones.

Aunque en un primer momento la empresa achacó el error a terceros y aseguró que iba a seguir usando el mapa que legitimaba la ocupación marroquí del territorio saharaui, Enaire acabó dando marcha atrás. La empresa rectificó y ahora la cartografía muestra al Sáhara Occidental separado de Marruecos, de acuerdo al derecho internacional.