El escándalo por un presunto caso de fraude durante las elecciones legislativas que se celebraron este miércoles en Marruecos ha dado un nuevo giro. Los hechos se produjeron en Tánger, donde se halló una bolsa con papeletas electorales del Partido de la Autenticidad y Modernidad, ganador de las elecciones, cerca de un colegio electoral. Ahora, las autoridades de Marruecos han confirmado que el alcalde de Tánger, que habría estado involucrado en la trama, ha abandonado el país y se encuentra fugado en España.

PUBLICIDAD

Según ha informado el diario marroquí Le360, la Fiscalía del Rey ante el Tribunal de Primera Instancia de Tánger ha emitido una orden de búsqueda contra el edil, Mounir Laymouri, que es a su vez el dirigente del PAM en Tánger. De acuerdo a esta información, la Policía no ha logrado encontrarlo en su domicilio, ya que el investigado se encuentra actualmente en España.

El mismo día de la jornada electoral comenzó a circular un vídeo en redes sociales donde aparecía un individuo con papeletas del PAM en un colegio electoral de la ciudad de Tánger, la segunda mayor del país. Las imágenes corrieron como la pólvora por las redes sociales y provocaron una fuerte indignación entre la opinión pública marroquí.

A raíz de los hechos, se abrió una investigación judicial, que se ha saldado hasta el momento con cinco detenciones. Fue uno de los investigados quien puso a las autoridades tras la pista de Laymouri, responsable también de la campaña electoral de su partido, al que mencionó en su declaración.

Tras conocer esta información, los agentes se desplazaron hasta el domicilio del alcalde, con la intención de "organizar un careo" con el otro sospechoso, que también pertenece al PAM. Ante la imposibilidad de dar con su paradero, los servicios competentes averiguaron que había abandonado el territorio nacional el jueves por la noche con destino a España.

El PAM negó las informaciones

Los vídeos que mostraban el presunto fraude comenzaron a circular la misma jornada de las elecciones, el miércoles 23 de septiembre. Al día siguiente, cuando se dio a conocer la victoria del PAM, el partido implicado en los hechos, las acusaciones se multiplicaron.

El partido salió rápidamente a defender su inocencia. En su escrito, la formación denunciaba una "maniobra política premeditada" por parte de sus rivales, a los que atribuía un supuesto "intento de desinformación deliberadamente orquestado para perturbar el desarrollo de la votación".

De hecho, la formación –fundado por el amigo íntimo y asesor personal de Mohamed VI, Fouad Alí El Himma– anunció que había puesto el caso en manos de la Fiscalía, para que identificase a los responsables de las acusaciones. Sin embargo, ante la gravedad de los hechos y las pruebas recabadas, la Justicia ha tenido que tomar medidas para detener a los responsables del fraude, no contra aquellos que lo denunciaron.

Este caso, que ha puesto en entredicho el resultado de unas elecciones en las que buena parte de la población no confiaba desde un primer momento –la participación no llegó al 40%–, es una mancha en unos comicios que el Gobierno quería presentar como "limpios". En su rueda de prensa para anunciar los resultados electorales, el ministro del Interior, Abdelouafi Laftit, no hizo referencia a estos hechos, sino que mencionó "algunos incidentes aislados", a los que restó importancia.

Y no es la única denuncia por fraude presentada. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) informó de que en Uchda, en el este del país, "ciertos actores desconocidos" utilizaron "vehículos estatales con fines electorales". También en Tiflet, al este de Rabat, la Alianza de la Izquierda aseguró haber observado "sospechas e irregularidades" en varios colegios electorales de esta ciudad.