Primero fueron las vocales. Mal augurio. Y de Pdr Snchz ya no quedan ni las consonantes. De tanto apocoparse, la secretaría general del partido socialista se ha quedado sin nombre. Como si se les hubiera ido de las manos el juego del ahorcado, ése que consiste en ir adivinando letras hasta despejar el nombre oculto, de la soga ya cuelga el pobre PSOE. Su empeño en suicidarse recuerda demasiado al del maltrecho Pasok.

De entre todas las causas que han barajado estos días sesudos analistas y politólogos de guardia para explicar con técnicas forenses la debacle socialista, está pasando inadvertido que todo comenzó con los apócopes lingüísticos. Pero ahora que todos cargan contra Snchz, conviene recordar que esta moda de quitarse letras empezó, igual que la crisis del PSOE, con ZP.

Conviene recordar que la moda de quitarse letras, igual que la crisis del PSOE, empezó con ZP

Fue el último presidente socialista, quién sabe si de la Historia, el que tuvo el honor de haberle puesto día y hora a la estocada que empezó a desangrar de votos a su partido. Más poético habría sido a las cinco de la tarde, como aquel llanto lorquiano, pero fue a mediodía del 12 de mayo de 2010. Si al torero las heridas le quemaban como soles, al PSOE lo abrasaron aquellos recortes de 15.000 millones que ZP anunció en la plaza parlamentaria.

La herida que ahora quiere coser Susana Díaz ya empezó a abrirse entonces. La desilusión de sus votantes se le derramaba al PSOE a borbotones. Y para remediarlo, en vez de poner un candidato que reilusionara a su electorado de 2011, los barones consideraron más urgente optar por alguien capaz de mantener unido al partido. Rubalcaba fue, más que sucesor, el sustituto de ZP.

A éste también le dio por comerse letritas. Acuñó Rbcb de firma en Twitter. Para que luego sus críticos le acusen de no haber hecho nada por la regeneración del PSOE en los tres años que estuvo al frente de la secretaría general. ¡Lenguaje tipo SMS! ¡Vanguardia pura! Con ayuda de esta nueva firma, Rbcb dijo que esperaba tener una comunicación directa con los jóvenes. Y en vez de para dialogar con él, menuda sorpresa, éstos emplearon las redes sociales en azuzar el 15-M.

«200 personas no pueden poner patas arriba una ciudad», decía Rbcb en verano de 2011. No sospechaba el ex vicepresidente del Gobierno que aquellas movilizaciones ciudadanas, además de la Puerta del Sol, pondrían patas arriba el bipartidismo. No fue el único en subestimar los cambios en el electorado.

Del lenguaje SMS, al S.O.S.

Tres años después, en vísperas de las elecciones europeas que abrieron otro poco la herida socialista, el estadista Pedro Arriola diría que Podemos eran cuatro “frikis” pululando por Madrid. El sociólogo sí que acertó, sin embargo, pronosticando que el PP iba a echar de menos a Rubalcaba. Cuántas veces habrá dicho Rajoy, harto de estar 300 días en funciones, que si aquél siguiera al frente del PSOE «esto no pasaría”. A más de un periodista se lo ha confesado en Moncloa.

El ya ex secretario general ha cometido graves errores. Atrincherarse en el “no es no” sin ofrecer alternativas de Gobierno ha sido tan letal como subestimar el poder conspiratorio de los barones. Pero no es justo echarle todas las culpas de un desaguisado que empezó en Ferraz mucho antes de que Snchz borrara sus vocales de aquella web inolvidable con aires a disco de Álex Ubago.

Al PSOE le urge un nuevo líder. Esta vez con todas las letras, por favor

Desde 2011, el PSOE ha perdido seis millones de votos. Los recortes de ZP abrieron la herida y subestimando el 15-M a Rbcb se le infectó. E incapaz de gestionar semejante legado, a Pdr Snchz se le ha gangrenado el partido con más historia de España.

Está por ver si amputar la secretaría general, con la militancia partida en dos, ha sido o no una buena idea. Ahora el PSOE se juega su futuro en otra partida al ahorcado. Debe resolver rápidamente el nombre oculto tras el próximo panel. Le urge un nuevo líder. Esta vez con todas las letras, por favor.