El problema de este desencuentro que ha estallado definitivamente entre el PP y la FAES es que lo que hay detrás es un divorcio no amistoso, porque una de las partes -FAES- la que estaba deseando irse y desprenderse de la tutela de la otra -PP-, se siente ahora mismo libre y se ha declarado dispuesta a seguir examinando cuantos asuntos considere de su interés: «Nosotros, que somos un think tank de corte liberal conservador nos ocupamos de todos los temas que merecen ser examinados: hablamos de Cuba, del acuerdo firmado en Colombia entre el Gobierno y la guerrilla, de la victoria de Trump y, naturalmente, hablamos también de lo que sucede en España. Y, por supuesto, vamos a seguir haciéndolo. FAES no tiene ningún miedo a la actualidad».

La crítica a Sáenz de Santamaría ha molestado sobremanera al partido en el Gobierno

La cuestión es la irritación, incluso el dolor, que produce en el PP toda intervención procedente de FAES que ponga en cuestión las políticas llevadas a cabo o proyectadas por el Gobierno de Rajoy. Lo último es la  crítica hecha desde FAES a las declaraciones de Sáenz de Santamaría considerando un error aquella campaña de firmas  recogidas en 2006 contra el Estatuto catalán. Esa crítica ha molestado sobremanera al partido en el Gobierno.

Pero desde la antigua Fundación del PP, ahora independiente de esa formación, lo argumentan con contundencia: «A la gente hay que explicarles por qué fue un error que hicieran lo que tú les pediste que hicieran. Porque allí hubo 4 millones de personas acudiendo a una llamada tuya, por cierto, siendo Soraya Sáenz de Santamaría secretaria de Política Autonómica, y ahora tú no les puedes decir sin más que se equivocaron. Tienes que explicárselo muy bien. Pero lo que está sucediendo en ese partido es que ya no se piensa en las bases. Y, a la hora de la verdad, lo que  FAES está defendiendo es precisamente la política que ella hizo en su momento».

«El Gobierno, claro que tiene que intentar influir en la opinión pública de Cataluña», insisten desde FAES, «pero no a base de pagar el precio de empezar diciendo lo hicimos mal. Porque ¿alguien desde el nacionalismo ha hecho autocrítica por aquel atentado a la democracia que fue el Pacto del Tinell, o por el hecho de que Artur Mas acudiera en su día al notario para dejar constancia de que jamás pactaría en ningún ámbito con el Partido Popular? ¿Alguien ha reconocido desde las filas del nacionalismo que aquello del España nos roba fue verdaderamente un exceso o que está mal agredir a las gentes de Sociedad  Civil Catalana? Es que hay gente que sigue pensando que para poder hablar con los nacionalistas hay que llegar haciéndoles una ofrenda, eso sí, sin pedirles nada similar por su parte. Y tú no puedes empezar a ceder la mitad de tus posiciones sin garantías».

El PP se duele ahora y reprocha a FAES el haberse beneficiado de sus ayudas económicas y de haber absorbido el resto de la fundaciones de parecida orientación con el objetivo de hacer más fuerte y más influyente a la que estaba destinada a ser el granero de ideas, estrategias y dirigentes preparados en la excelencia y al servicio del partido. Pero desde FAES no quieren mirar hacia atrás ni hacer las cuentas clásicas de los divorciados: con lo que yo te di, con lo que tú me debes; no te debo nada, déjame marchar en paz.

Nosotros estamos ya en otro ámbito y seguiremos haciendo lo que tenemos que hacer», dicen desde FAES 

En FAES asumen el papel del que se marcha. No pide nada, simplemente anuncia que va a ejercer su libertad: «Nosotros estamos ya en otro ámbito y seguiremos haciendo lo que tenemos que hacer. Porque si un think tank no puede hablar de Cataluña, del País Vasco, de impuestos, entonces, ¿de qué podemos hablar? ¡Lo que quieren es que no digamos nada! Y, si el PP quiere montar otra Fundación, nos parecerá estupendo. Pero nosotros estamos decididos y seguiremos diciendo lo que tenemos que decir, haciendo las reflexiones precisas, que no son gratuitas. Lo que se ha dicho desde aquí no ha sido para poner en cuestión la estrategia del PP en Cataluña, que además no sabemos cuál es esa estrategia porque el diálogo no es una estrategia. Pero lo que no puede ser es que en una entrevista de equis minutos [se refiere a unas declaraciones en la radio de la vicepresidenta] no aparezca una sola mención al Pacto del Tinell».

«Conviene no intentar reescribir la Historia: el PP sí participó en la elaboración del Estatut, ¡pero no se nos aceptó ni una sola enmienda! Y otra cosa: dicen que Aznar no pinta ya nada en el Partido Popular, pero cada vez que habla se ponen nerviosísimos. Estamos muy cansados, pero en este caso no es una cuestión de enroque personal sino de análisis político. Y  vamos a seguir haciéndolos».

La razón de que la herida sea tan profunda hay que buscarla en la relación de miembros del Patronato de FAES,  esa fundación que ya no es del PP, que está dispuesta a ocuparse de todo lo que sea de interés general y, que en consecuencia no admite que entre sus obligaciones morales esté la de proteger políticamente la acciones del Gobierno y del que fue su partido y ahora ya no es sino uno más. Porque en ese Patronato que preside Aznar, presidente de honor del PP, se encuentran gentes que tuvieron en su tiempo un papel muy relevante en el seno del Partido Popular. Gentes como Manuel Pizarro, Ángel Acebes, Javier Zarzalejos, Gabriel Elorriaga, Josep Piqué, Alberto Ruiz-Gallardón, María San Gil o Eduardo Zaplana.

Es  decir, carne de mi carne, sangre de mi sangre. Ésa es la herida y ése es el dolor. Pero de que no hay marcha atrás no existe la menor duda. El único consuelo posible es que da el tiempo, que acaba por cerrar casi todas las heridas, también las que se infligen en los divorcios traumáticos. Aunque las cicatrices quedan  y son visibles para todos y para siempre.