La decisión de Reino Unido de abandonar la Unión Europea tendrá consecuencias. David Cameron cometió un grave error político al sobrevalorar su capacidad de convicción tras la derrota del independentismo en Escocia. Por increíble que parezca, el Brexit ganó contra el propio Partido Conservador británico, que se impuso en las elecciones en 2015 defendiendo esta consigna: «We say: yes to the Single Market».

También estaban a favor el Partido Laborista, la patronal, los sindicatos, los medios más influyentes. En frente sólo tenían a un estridente agitador, Nigel Farage, y a una empobrecida clase media que veía en la ruptura con Europa la posibilidad de recuperar la gloria del viejo imperio.

La primera ministra británica -que sustituyó a Cameron tras su dimisión por el fiasco del Brexit- expuso el martes su hoja de ruta para llevar a cabo el desenganche de la UE. Theresa May quiere que la ruptura no signifique la pérdida de acceso al mercado único y a sus 500 millones de consumidores. «Vamos a dejar la UE, pero no vamos a dejar Europa», dijo ante la representación diplomática acreditada en Londres.

La libra alcanzó su cotización más alta frente al dólar desde 2008 (se revalorizó un 2,9 por ciento, alcanzando un cambio de 1,24 dólares). Los empresarios británicos esperan que la UE no tome represalias y que Reino Unido pueda llevarse bien con Bruselas y, al mismo tiempo, alcanzar un provechoso acuerdo comercial con Estados Unidos, ahora que Donald Trump se ha propuesto debilitar a la burocratizada Europa.

Angela Merkel tiene la palabra. En Alemania, la decisión no ha sentado nada bien. No sólo porque se va uno de los socios más importantes del club, sino porque su marcha puede animar a otros a marcharse si no se producen consecuencias que desanimen a la desbandada.

La canciller pondrá los principios de la UE por encima de los intereses de la industria alemana

May utilizó el martes el argumento del paciente y el dentista para rebajar las expectativas de una guerra comercial. Las exportaciones de la UE a Reino Unido suponen 370.000 millones de euros ¿Está preparada Europa para poner en riesgo el mercado británico?

Merkel es consciente del liderazgo que ejerce en Europa. Una Europa dividida es igual a una Alemania débil. Por tanto, la canciller va a hacer todo lo posible para que el Brexit no le salga gratis al Reino Unido.

Este martes, el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Alemania, Ulrich Hoppe, en una entrevista a Bloomberg advirtio: «Merkel pondrá los principios de la Unión Europea por encima de los intereses de la industria de Alemania». Las exportaciones de Alemania a Reino Unido suponen 50.000 millones de euros, el 1% su PIB.  No es una cifra como para que tiemblen los cimientos de la sólida economía germana.

Sin embargo, lo más importante es que Merkel quiere mantener la unidad de Europa. El gesto de Reino Unido pone en peligro un proyecto que ha dado estabilidad política y económica a un continente que sufrió dos grandes guerras en el primer tercio del siglo XX. El expansionismo de Putin, la llegada de Trump a la Casa Blanca y el Brexit son tres claras amenazas para el proyecto europeo. La canciller es consciente de ese reto y, a buen seguro, estará a la altura de las circunstancias.