No ha sido buena idea. El nombramiento de Arsenio Fernández de Mesa como nuevo consejero de Red Eléctrica Española, una empresa semipública, en un momento en que los contribuyentes están más que encendidos, y no es un juego de palabras, a cuenta de las subidas fulminantes del precio de la luz y miran con franca hostilidad al Gobierno y a las compañías eléctricas, resulta una idea desdichada ésta de buscarle un hueco precisamente en el gestor de las líneas de alta tensión y cuyo control efectivo lo ejerce el holding público SEPI, a una persona muy próxima a Mariano Rajoy -en realidad, es su amigo- y que se había quedado fuera de los nombramientos hechos tras la formación del nuevo Gobierno.

Desde el pasado noviembre Fernández de Mesa estaba, por decirlo de alguna manera, colgado y pendiente de destino. Cuando el nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, tomó la decisión de prescindir de él como director de la Guardia Civil se manejó la posibilidad de que se incorporara como asesor externo del grupo popular en el Senado, pero esa salida no cuajó. Cuando en noviembre fue sustituido, los generales y mandos intermedios de la Guardia Civil, que ya no tenían buena opinión de su paso por la dirección del Cuerpo, comentaron con desagrado el hecho de que Fernández de Mesa no asistiera a la toma de posesión de su sucesor en el cargo, el magistrado de la Audiencia Provincial de Sevilla José Manuel Holgado.

El nombramiento se ha producido en un momento en que se está mirando con lupa el sector de las eléctricas

Desde entonces estaba a la espera de destino y el Gobierno ha sorprendido a muchos con este nombramiento anunciado por REE en un momento en que se está mirando con lupa el sector de las eléctricas donde, para más inri, suelen aterrizar decenas de políticos una vez que abandonan sus cargos públicos, lo cual es objeto últimamente de críticas cada vez más extendidas. Las eléctricas se han convertido precisamente en el puerto de refugio de ex altos cargos sin destino inmediato y son el ejemplo perfecto de lo que se conoce como un ejercicio de puertas giratorias

Y precisamente ahora al presidente del Gobierno se le ocurre buscarle un hueco en una eléctrica a su amigo Fernández de Mesa. Naturalmente, la razón dada por REE para justificar su nombramiento como consejero es que ha sido considerado «idóneo» para el cargo porque tiene mucha experiencia y conocimientos en seguridad integral. De lo que no tiene ni experiencia ni conocimiento es del sector energético, lo cual parece no ser necesario para sentarse en el consejo de administración de esta compañía.

Él era el delegado del Gobierno en Galicia en la crisis del Prestige, el suceso que más ha afectado a Rajoy

Algo sí tiene este político del PP que podría explicar las razones de su nombramiento: él era el delegado del Gobierno en Galicia cuando se produjo la crisis del Prestige, probablemente el suceso que más ha afectado personalmente a Mariano Rajoy a lo largo de toda su carrera política. Fueron momentos durísimos que, a la sobrecogedora y dantesca escena que ofrecía la costa gallega envenenada hasta el tuétano por el negro chapapote, se sumó la ola de indignación popular que se tradujo en masivas y constantes manifestaciones de protesta contra el Gobierno a quien muchos, la mayoría, consideraban culpables directos de la tragedia.

Los gritos de «nunca máis» resonarán todavía en los oídos del entonces vicepresidente del Gobierno y hoy presidente Mariano Rajoy. Y allí estaba el atildado Arsenio Fernández de Mesa que, como delegado del Gobierno en Galicia, fue objeto de innumerables críticas, ataques y denuncias y al que los furiosos manifestantes culpaban, como al resto del Ejecutivo, de la que consideraban desastrosa gestión del naufragio del petrolero.

Cuando se siente en deuda moral con alguien, el presidente del Gobierno se esfuerza por pagarla

Y a Rajoy le pasa que padece el síndrome de la deuda que se traduce en que, cuando se siente en deuda moral con alguien, tenga o no motivos para ello, se esfuerza por pagarla. Y tiene a gala, además, el ser amigo de sus amigos. Fernández de Mesa fue su compañero de fatigas y padecimientos en los tiempos desoladores del Prestige y eso Rajoy no lo va a olvidar. Pero convendría que tuviera presente que en la vida pública hay ciertos momentos en que los vínculos personales no deben hacer ignorar la pertinencia política de determinadas decisiones, a riesgo de pagar un alto precio, no por la deuda moral sino por la decisión política.

Ya le pasó algo parecido con el ex ministro de Industria, José Manuel Soria, y su nombramiento como director ejecutivo del Banco Mundial. Y parece que le ha vuelto a pasar con Fernández de Mesa. Veremos hasta dónde llegan ahora las protestas.