Gracias a la entrevista que Carlos Alsina le ha hecho al alcalde de Blanes, el socialista Miquel Lupiáñez, ha quedado un poco más clara la argumentación a favor de la consulta independentista.

Ha defendido este granaíno nacido en la Alpujarra que en Cataluña hay valores que se viven de manera diferente, “pero igual pasa con Dinamarca con respecto al Magreb, son actitudes diferentes frente a la vida”, precisó Lupiáñez.

A este paso la autodeterminación va a convertirse en el derecho de los pueblos a votar en libertad cuánto se parece cada uno a Dinamarca. Pero lo más interesante de esta obsesión tan nuestra con lo escandinavo es que une íntimamente a independentistas y constitucionalistas. Como la escalivada y los calçots.

A este paso la autodeterminación va a convertirse en el derecho de los pueblos a votar cuánto se parecen a Dinamarca

Que tenga cuidado el alcalde de Blanes que como Girona se empiece a parecer mucho a Dinamarca lo mismo lo que arrasa en las urnas es UPyD. Aquel partido, que en paz descanse, reconoció que se había equivocado de país: “Creo que cometimos un error: creamos un partido para Dinamarca pero en España”, dijo Rosa Díez en 2015, tras su penúltimo batacazo electoral. También Luis Garicano hacía campaña por entonces para Ciudadanos diciendo que había que elegir entre parecerse “a Venezuela o a Dinamarca”.

Al final Lupiáñez, en pleno pulso al PSC de Miquel Iceta, ha apelado para justificarse a Antonio Machín: “Cómo puedes querer a dos personas a la vez y no estar loco, como dice la canción”, comentó en Onda Cero. “Pues en este caso a tres”, añadió. Será que propone un trío porque a su amor por España y Cataluña hay que sumarle, además, Dinamarca. Un bolero tenía que ser.

No es mala idea utilizar la canción que Machín le dedicó al poliamor para justificar que no sea incoherente defender las instituciones y participar a título “personal” en la celebración de un referéndum ilegal. No ve el alcalde que le suponga una incoherencia política porque uno puede nacer en la Alpujarra y sentirse muy danés en la intimidad.

Si Adriana Lastra hubiera utilizado el poliamor para defender la plurinacionalidad en la CUP sí que habrían estado a favor. Y a la espera de saber si prospera la idea de Pedro Sánchez de reformar la Constitución para incluir este concepto tan boliviano, esperemos que no se olvide el secretario general socialista de incluir en la Carta Magna ese derecho tan español de sentirse nórdico.