La nueva campaña de la izquierda independentista -CUP, Arran y Endavant, entre otras- para el referéndum del 1 de octubre en Cataluña se presenta para «acabar con la viejas estructuras». En el cartel de la misma echan a la monarquía, a la Iglesia católica, a la banca y a la corrupción de los llamados ‘Países catalanes’. Acaban con todo, dicen buscar la regeneración…  pero lo hacen con una mujer barriendo. El cartel parece más un panfleto de los años 20 que una publicidad a favor de la modernización y en contra de las estructuras podridas de nuestro país.

Quizá no se hayan dado cuenta de lo que realmente hiede, lo realmente sangrante de esta sociedad. Este tipo de micromachismos absurdos que nos siguen situando en el mundo por lo que tenemos entre las piernas. Supongo que más de uno se habrá llevado las manos a la cabeza al ver que el cartel con el que vende una regeneración es de lo más retrogrado.

Al presentarlo, la diputada de la CUP Anna Gabriel ha asegurado que lo que hay que hacer es “derribar todas las estructuras de poder”, a las que ha calificado de «desiguales, misóginas y patriarcales», y ha añadido que «se debe construir una eventual república catalana socialista, feminista y ecológicamente sostenible».

Querida Anna, con ese cartel lo único que derribas es a la monarquía, al PP y a la corrupción (a lo que me apunto) pero ni feminismo, ni eliminación de los comportamientos patriarcales (que hay más patriarcal que la mujer barriendo en casa), ni la desaparición de las desigualdades.