Quienes la conocen me aseguran que su ideología esta cerca del PSOE y muy alejada del PP. Que es progresista, tranquila y consecuente con sus actos, y sin embargo esta semana se la ha insultado y masacrado desde partidos políticos e instituciones de este país sin que nadie salga en su defensa. La alcaldesa de Barcelona en un hecho sin precedentes se atrevió a declarar que actuaba “por venganza” y que había cometido un “despropósito jurídico gravísimo”. Ada Colau que conoce la justicia solo por sus altercados como miembro del movimiento okupa, se atreve a condenar a una magistrada con 31 años de carrera y lo que es peor, a colgar del balcón del Ayuntamiento de todos una pancarta tan vergonzosa como la de Llibertat presos politics.

Nos producen sonrojo las palabras y los actos de Colau pero son peores sus secuaces en el acto. ¿Cómo mi amigo Xavier Trías le ayudó a colgar la pancarta? No sé qué le habrá sucedido al ex alcalde de Barcelona para alinearse con los antisistema, él que siempre fue hombre de orden. Quizá todo empezó cuando siendo alcalde pagó el alquiler de edificios okupados con dinero público para comprar la paz en campaña electoral.

La juez Lamela, que dejó su carrera judicial cuando la fichó el gobierno de Zapatero, ahora ve como sus compañeros en ideología la destierran

Tampoco comprendo que el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona no se oponga y deje hacer. Miquel Iceta un día acude a la manifestación de Societat Civil Catalana y al siguiente sus alcaldes votan la independencia y cuelgan pancartas ofensivas al estado de derecho. La juez Lamela, que dejó su carrera judicial solo una vez cuando la fichó el Gobierno de Zapatero para un puesto técnico, ahora ve como sus compañeros en ideología la destierran, el propio Iceta se atreve a decir que “ve desproporcionada la decisión”.

Aquí todo vale. Los unos utilizan una decisión judicial para hacer pura campaña política porque son veletas que se mueven según les sopla viento favorable. Iceta y Colau son así. Otros, mayoría en Cataluña, simplemente manipulan la realidad para que la opinión pública crea que la juez Lamela actúa al dictado de Mariano Rajoy.

Se olvidan que cuando trabajó en Barcelona esta juez archivó la denuncia del fiscal contra el Ayuntamiento de Premiá de Dalt por delitos de sedición o rebelión, tras la aprobación de la moción de apoyo a la resolución independentista de 2015. Esconden que en contra de lo que se ha dicho en redes, no es amiga de la ministra Cospedal y tampoco fue apartada del caso Gürtel por afinidad al PP. Esa persona fue Concepción Espejel. En la terna por ocupar un puesto en la Audiencia Nacional al frente del juzgado número 5 la juez Lamela quedó la peor situada, solo le dieron un punto de 21 emitidos para el cargo de presidenta de la sala que ganó Espejel.

No es tarea de una juez actuar como no supieron hacerlo Puigdemont ni Rajoy

Jamás se había maltratado de tal forma a una juez públicamente, por parte de cargos públicos, estamentos del Estado y periodistas de partido que hablan por oídas sin ser juristas. Estos días escuchaba en tertulias de radio y televisión que la juez debería haber mostrado condescendencia en las medidas cautelares para buscar la paz social y el diálogo y que encarcelarlos de manera preventiva era contraproducente. Como si fuese tarea de una juez actuar como no supieron hacerlo Puigdemont ni Rajoy. Como si fuese responsabilidad de ella retorcer la ley para beneficiar a unos o a otros por cuestiones políticas.

Para los independentistas no importa nada, es el Gobierno quien ha encarcelado a los consellers de la Generalitat, no importa que otros hayan elegido irse a Bélgica dejando a sus compañeros desamparados o que Puigdemont pase a la historia como el President jamás votado, elegido a dedo por Mas que huyó para no ir a prisión. En su visión alegórica de los acontecimientos el President no ha huido, se ha exiliado, los consellers no están en prisión por cometer un delito, son presos políticos, y el acuerdo con el Estado represor no se alcanzó porque vivimos sin democracia, cuando lo que no podía el Gobierno era prometer inmunidad a los encarcelados pasando por encima del estado de derecho.

Y algo más: el papel de Fiscalía en esta historia. En la convocatoria del 9-N está claro que recibió órdenes del Gobierno de Rajoy para actuar con guante blanco, no se intervinieron urnas, no se mandó a las fuerzas del orden, no se detuvo a los convocantes… Esta vez todo fue distinto. Conozco personalmente al Fiscal General José Manuel Maza y aunque fue escogido por el Gobierno y esa forma de elección debe terminar, me cuesta mucho imaginármelo obedeciendo órdenes de nadie.

Es un jurista íntegro, consecuente y defensor de la ley por encima del Gobierno que le haya nombrado. Su actuación por algunos calificada como excesivamente contundente, atiende a derecho y serán los jueces los que determinen si rebelión, secesión o qué otros delitos se están cometiendo. Maza es ante todo un patriota. No un nacionalista, un patriota. Quizá ahí está la diferencia entre el Govern de la Generalitat y el resto, los patriotas aman a su país sin odiar al vecino y no se creen mejor que nadie. Los nacionalistas son todo lo contrario.