Jordi Hernández Borrell, doctor en farmacia, profesor de química en la universidad de Barcelona ha sido, hasta su dimisión hace unos días, el director del instituto de nanociencia y nanotecnología. Un especialista en actuaciones de la membrana celular y encapsulación de fármacos en liposomas. Firmaba sus escritos en redes sociales como Jordi Borrell, puesto que escondía el apellido Hernández, supongo que después de pasar por el catalanizador de apellidos “charnegos” y borró el españolazo nombre de terminación y reminiscencias “fachas”.

El personaje, típico caso de complejo supremacista por adopción de la ideología nacionalista, se mofó de los “esfínteres dilatados” del candidato socialista Iceta, anunció la muerte del fiscal general, José Manuel Maza, con un lacónico mensaje en su cuenta de Twitter: “Dios ha hecho justicia”, y califica a la candidata de Ciudadanos Inés Arrimadas de “falangista” y a Xavier García Albiol de “Torrente”. Jordi Borrell, como le gusta ser conocido, es una muestra de la radicalidad y tensión que se vive en Catalunya, de gente formada e informada y ejemplifica como la discusión política sensata ha desaparecido en la Catalunya golpista y ha sido suplantada por el supremacismo de los separatistas que pueblan las redes sociales y que presumen de una superioridad moral indecente que les otorga la impunidad con la que han estado actuando hasta la fecha.

Un personaje lamentable como Toni Albà insultó este martes a la candidata de Ciutadans a Arrimadas llamándola «mala puta». Protagonista en el pasado de otras polémicas, tachó a Albert Rivera de “demagogo de mierda”, considera a España “el prostíbulo más grande del mundo”, se alegró de la muerte del socialista Peces Barba, al que calificó de “gran hijo de puta”, a Rajoy lo considera un “francocainómano” y llamó a la jueza “Carmen Lamela, lame la mierda”. Protagonista mediático en TV3 del «pregón alternativo» con el que trató de contraprogramar el pregón del escritor Javier Pérez Andújar en las fiestas de la Mercè del 2016. Albà es un mediático payaso, promovido desde los medios públicos catalanes, miembro de la ANC y autor de memorables frases que incitan al odio contra “Espanya”.

El mismo Toni Albà, bufón que imita al rey de España para ridiculizarlo, interpuso una querella contra mí en 2015, por unas supuestas injurias, a través de la subvencionada asociación “Drets” (fundada entre otros, por el presunto delincuente Carles Mundó, que fuera conseller de justicia de la disuelta Generalitat golpista). Albà y Mundó basaron la acusación de los infundados insultos que decían había proferido, en una página de Facebook falsa a partir de las noticias generadas por un supuesto periodista. La justicia desestimó la querella interpuesta por Albà y quedé libre de culpas y cargos, no sin antes ser sometido a la brutalidad de las redes separatistas, auténticos expertos en dictaminar la muerte civil en la Catalunya del oasis putrefacto y de pensamiento único.