Murieron la madrugada del 5 de agosto de 1939. La dictadura ya había comenzado y las fusilaron por rebeldes. Gran parte de ellas, casi la mitad, no llegaba a los 21 años y su gran delito fue pensar en desacuerdo a lo  establecido y luchar por sus ideas. Pertenecían a las Juventudes Socialistas Unificadas. Algunas eran modistas, pianistas, madres. Todas ellas unas activistas convencidas de su causa.

Durante muchos años sus nombres se perdieron, sus asesinatos pasaron al olvido. Pero Jesús Ferrero las recuperó en un libro en el año 2003 y en el 2007 Emilio Martínez Lázaro las llevó al cine con  la película Las Treces Rosas. Gracias a ellos, ahora son un símbolo de la lucha contra el franquismo y, sobre todo, de la represión feroz que se vivió durante aquellos años.

Pedro Sánchez lo sabe y ha querido homenajerlas cuando se cumplen 79 años de su muerte. Ha escrito un tuit con sus nombres acompañado por un “Seguís vivas en nuestra memoria”. Hasta ahí, todo bien. El problema es que el presidente del Gobierno ha ilustrado su mensaje con una fotografía de la película de Martínez Lázaro. Con Goya Toledo, Marta Etura, Empar Ferrer o Verónica Sánchez.

El error ha pasado, casi, desapercibido. Sus caras no son conocidas y la fotografía fue tratada en su momento para enmarcarla dentro de los años 30. Pero el fallo es similar al de homenajear a Nelson Maldela con una fotografía de Morgan Freeman. Son parecidos pero no son lo mismo.