El verano suele ser momento de mar y montaña, familia y amigos, relax, lectura, deporte, desconexión y diversión. Desafortunadamente, lo bueno es breve, y, toca regresar a las rutinas diarias.

Otro clásico del período estival es la proliferación de todo tipo de estudios, que por fútiles e intrascendentes me cuesta entender quién los financia, más allá de servir para rellenar páginas y espacio en prensa y televisión. En mi ranking de favoritos destaco los siguientes.

Se publicó un estudio finlandés que afirmaba que es necesario disponer de tres semanas de vacaciones seguidas para alargar la vida. Que grandes estos finlandeses de la Universidad de Helsinki, de eso ya me había dado cuenta el primer año que trabajé, de hecho, mucho mejor si en vez de tres semanas es mes y medio al estilo francés. No se piensen que es una afirmación hecha a la ligera, comenzaron los estudios en los años 70 tomando una muestra de 1.200 hombres que trabajaban como ejecutivos. Después de muchos años de análisis descubrieron que el factor que mas reducía el riesgo de mortalidad era tomarse más de tres semanas de vacaciones, no la típica mejora de hábitos en dieta, tabaco, colesterol, etc. Un matiz, aquellos que se estresan en vacaciones, que hay muchos, no se benefician de la reducción de la mortalidad.

El éxito no es definitivo, el fracaso no es letal. Es el valor para continuar lo que cuenta”

La conclusión del estudio “La igualdad en el hogar” es que cuanto más participa un hombre en las tareas del hogar mayor probabilidad de divorcio, de hecho, afirma que se incrementan hasta un 50% las posibilidades de separación en los hogares en los que se comparten las tareas del hogar frente a los que la mayor parte de la carga recae en las mujeres. De traca, no tengo comentarios al respecto, no quiero tener problemas en casa. Sesudo análisis elaborado por un grupo de expertos independientes.

Según un estudio de la Universidad médica sueca Karolinska Institutet, la tasa de mortalidad de golfistas (jugadores de golf que no golfos) es un 40% inferior a la de otras personas del mismo sexo, edad y nivel socioeconómico, lo que corresponde a un aumento de cinco años en la esperanza de vida. Los datos revelan que las tasas más bajas de mortalidad se encuentran en el grupo de jugadores con el hándicap más bajo, es decir entre los mejores golfistas.

Dejo para el final mi favorito, una investigación ha concluido que el cociente intelectual ha comenzado a caer después de un aumento constante desde la Segunda Guerra Mundial. La caída comenzó con las personas nacidas en el año 1975, es decir el punto álgido fue en 1974 y va disminuyendo entre 2,5 y 4,3 puntos por década.

No patrocino ninguna de las investigaciones mencionadas, puede parecerlo dado que nací en el último trimestre del año 74, pero al fin he encontrado una demostración empírica a mis sospechas. Por si esta superioridad intelectual no fuera suficiente, voy a vivir más años que el resto porque disfruto enormemente de mi mes de vacaciones y además juego al golf con hándicap de un solo dígito.

Un poco de Churchill para alentarnos en esta fase de depresión postvacacional: “El éxito no es definitivo, el fracaso no es letal. Es el valor para continuar lo que cuenta.” Para comenzar la temporada no vamos a entrar en muchas profundidades porque la situación en este país es preocupante. Ánimo, y, siempre nos quedará Italia. Suerte.


Kike González es exdirector de Renta Variable de Ahorro Corporación