Para un Gobierno responsable su máxima prioridad debería ser –haciendo respetar la libertad y la ley– facilitar la maximización del crecimiento económico, ya que permite aumentar –al disponer de más recursos– la libertad de elegir de los ciudadanos y que a su vez crezca la recaudación fiscal que tanto gusta a los socialistas de todos los partidos. Por tanto, el norte político de cualquier gobernante que no aspire a estar rodeado de pobres a los que pastorear debiera ser facilitar la expansión de la función empresarial, fuente de la creación de riqueza.

Lo que diferencia a los países ricos de los pobres es la consistencia del crecimiento económico: en los primeros, los ciclos históricos de expansión de sus economías son largos y los contractivos muy cortos, mientras que en los segundos sucede justamente lo contrario. La divergencia entre EEUU y México ha sido muy bien explicada académicamente por dichas razones.

Recientemente la revista The Economist ha publicado un estudio que aventura “la próxima recesión”. Toma como base que EEUU, que atraviesa una nueva época de esplendor -¿gracias o a pesar de Trump?– con una tasa de desempleo extremadamente baja y crecimientos de los salarios y la renta per cápita que ya duran una década, nunca experimentó en el pasado ciclos de expansión tan largos.

En la última crisis, España ha vuelto a tomarse casi una década de vacaciones de crecimiento”

España se ha convertido en un país rico más tarde que otros debido a sus largos episodios de vacaciones de crecimiento y muy particularmente el del periodo 1929-1950 que sólo pudo ser superado gracias a la formidable -sin igual en Occidente– etapa de expansión entre 1960 y 1973. Después, durante el resto del siglo XX, normalizamos relativamente nuestro comportamiento de suerte que los periodos largos de crecimiento sólo resultaron interrumpidos por cortos episodios de crisis: años 1993 y 1997.

Sin embargo, con motivo de la última crisis económica y financiera mundial, España volvió a tomarse casi una década de vacaciones de crecimiento. Para valorar mejor lo sucedido recientemente basta comparar –con datos de Maluquer (*)– las cuatro peores etapas de crecimiento entre 1850 y 2015: la menos mala se corresponde con el periodo 1979-1985 (la post-Transición política)  con un bajísimo crecimiento medio anual de apenas el 0,78%; le sigue 1935-1950 (la guerra y post-Guerra Civil) con una caída anual del 1,06%; viene después 1929-1935 (la Segunda República) con otra caída mayor, del 1,3% anual, para culminar en la etapa 2007-2014 (gobierno de Zapatero) que lidera con un descenso anual de la renta per cápita del 1,47% los peores resultados de la historia de la economía española.

Tardar una década en recuperar la renta per cápita equivale a perder un tercio de la misma

Tardar casi una década en recuperar la renta per cápita equivale a perder -a una tasa anual de crecimiento potencial del 3%- más de un tercio de la misma por el camino, que ya no volverá jamás. Un ejemplo lo aclara mejor: en 2009 la renta per cápita de Australia era un 34% superior a la española, mientras que en 2015 era un 110% más elevada; en sólo seis años, Australia,al  no tomarse vacaciones de crecimiento -lleva 27 años sin recesiones- ha multiplicado casi por tres la diferencia de renta per cápita con España. En dicho periodo 2009-2105 los países que menos se endeudaron -casos de Australia y Suecia- fueron los que más crecieron, mientras que España fue el que más se endeudó y menos creció junto con Italia. Esta gran pérdida de crecimiento trasladada al PIB, arrastra caídas de ingresos fiscales aún mayores y con ellos el equivalente gasto publico que financia el Estado de Bienestar.

La deuda pública que arrastra España, además de ser descomunal, tiene otros graves inconvenientes: es mayormente exterior -por carencia de ahorro nacional- y según Mc Kinsey nuestro país es el que necesita una mayor tasa -un 5,5% anual – recurrente de crecimiento para normalizar su peso sobre el PIB.

Con los gobiernos de Rajoy, aunque la deuda siguió creciendo, al menos se recuperó de manera notable y consistente el crecimiento de la economía, de los ingresos fiscales y del empleo que ahora están en peligro por dos vías complementarias: la posible próxima crisis de la economía mundial y la política económica del nuevo gobierno.

Ningún sueño socialista de más gasto público puede llevarse a cabo sin crecimiento económico

Sólo los estúpidos (**) políticos pueden desear que el crecimiento económico no tenga lugar, se supone que para imitar a Venezuela, es decir asociando el poder político con la administración de la desgracia ajena. Ningún sueño socialista de más gasto público puede llevarse a cabo sin crecimiento económico y menos aún con el mayor déficit fiscal de la UE,  amén de una deuda externa agobiante que hace cada vez difícil su aumento.

No hace falta ser doctor en economía para saber que el crecimiento es el resultado de infinidad de actuaciones empresariales y que estas dependen de las reglas de juego del sistema económico, mayormente dependientes  de la política. Al respecto, conviene recordar la definición moderna de socialismo del profesor Huerta Soto: “Todo sistema de agresión institucional y sistemática en contra del libre ejercicio de la función empresarial”.

En contra de las gratuitas afirmaciones de los medios progresistas, que como es natural en ellos, desprecian las críticas –que no pueden estar mas fundamentadas y generalizadas entre los expertos- a los acuerdos presupuestarios insólitamente firmados por el Gobierno y un extremista partido político minoritario, el crecimiento de la economía es imposible que se pueda ver beneficiado por ellos.

Sería de suponer que la responsabilidad de gobernar una nación implicara la mayor prosperidad económica y por tanto social, que están indefectiblemente asociadas con el crecimiento económico. Sin embargo el actual Gobierno parece tener prisa en replicar el mayor y muy reciente fracaso de la política económica del que tenemos noticia.

(*) España en la Economía mundial. Series largas para la economía española (1850-2015). Jordi Maluquer de Motes. Instituto de Estudios Económicos (2016)

(**) Breve tratado sobre la estupidez humana. Ricardo Moreno Castillo. Ed. Forcola (2018)


 

Jesús Banegas Núñez es el presidente del Foro de la Sociedad Civil.