Hoy no se vota en el Parlamento británico el acuerdo sobre el Brexit. Este es uno de los mejores ejemplos políticos a los ojos de los ciudadanos del poder de la democracia representativa. Los ciudadanos europeos pueden ver de manera clara que su voto es tangible, importa, tiene poder, y mucho.

La primera ministra británica, Theresa May, ha decidido no hacer frente al no que  le iban a dar los diputados en Westminster. El abismo del panorama Brexit ha pasado del contexto de negociación política a las manos de los diputados de la Cámara de los Comunes o, lo que es lo mismo, a las manos de los ciudadanos británicos.

Sea cual sea la razón de cada diputado y de su partido, ahora hay más posibilidades de que el Reino Unido se quede

La democracia representativa funciona. Funciona cuando los ciudadanos están bien informados y saben lo que se juegan en unas elecciones o no lo saben quizá del todo, pero lo intuyen. Sea cual sea la razón de cada diputado y de su partido político para no dar su voto afirmativo al acuerdo de salida del Reino Unido de la Unión Europea, ahora hay más posibilidades de que el Reino Unido se quede.

Si segmentamos las razones y lo que se vive en las calles británicas, la voz de los ciudadanos, casi diría que bastantes veces su grito, sobre todo de los jóvenes, está siendo escuchada. El ciudadano está viendo, y viviendo, la correspondiente lectura de la decisión de retrasar el voto. El ciudadano está leyendo esta noticia tan trascendente, que hace Historia de la Unión Europea.

Todos vemos la búsqueda desesperada de May por encontrar en los aliados europeos alguna cesión nueva que le permita ir ganadora a su Parlamento en Londres. Porque May sabe lo que podría pasar si hoy se votaba en el Parlamento británico el acuerdo de salida del Brexit. Un Parlamento que, por variadas razones, no quiere seguir por el camino o de la salida así o de la salida.

Es cierto que hay un peligro, el del Brexit duro, pero también se abren las opciones para que los británicos sigan siendo ciudadanos europeos”

Es cierto que hay un peligro, el del Brexit duro, pero, también es cierto que se abren las opciones para que los británicos sigan siendo ciudadanos europeos. Esta posibilidad es una esperanza para cada vez más ciudadanos británicos y también para los ciudadanos europeos de todos los Estados miembros de la Unión Europea. Porque el Parlamento Europeo con una mayoría enorme siempre ha querido que el Reino Unido se quede con nosotros.

La Unión Europea se ha posicionado de manera clara y rápida: no hay posibilidad de renegociar el Acuerdo de salida, quizá algún pequeño matiz en alguna declaración o anexo, pero en el Acuerdo, el Tratado, no. Y la UE no va a dejar nunca sola a Irlanda y a sus ciudadanos, nunca.

Las muestras de las encuestas reflejan cómo a medida que aumenta el remain, quedarse sigue subiendo,  crece la esperanza de los británicos europeos.  Entre las posibilidades que están sobre la mesa, toma fuerza la de un segundo referéndum.

Este referéndum sería el verdadero porque el voto de los ciudadanos ahora tendría su poder real. Ahora saben lo que votan. Un buen número de políticos y de algunos empresarios que pensaban que irse era mejor, ahora sienten y conocen la angustia política, y financiera, de lo que significaría estar fuera de la Unión Europea.

Los políticos de la Unión Europea, los profesores, los periodistas, los que nos dedicamos a analizar la política europea, tenemos un ejemplo claro para mostrar a los ciudadanos y decirles con voz alta que tienen poder. Poder real.

El ejemplo del Brexit debería servir para las elecciones europeas de 2019. Debemos elegir bien a nuestros representantes”

El Brexit nos muestra el valor de la Unión Europea y el valor del Parlamento. Este enorme ejemplo debería servir también para las elecciones europeas de 2019. Debemos elegir muy bien a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. Dar luz a la democracia representativa, siempre revierte a favor de los ciudadanos. La calidad democrática impacta en la vida de cada ciudadano.

En la visión estratégica de los partidos políticos nacionales y europeos un ejemplo como el del voto en el Parlamento británico respecto al acuerdo del Brexit es algo de lo que aprender. Incluso para presentar a los ciudadanos este lema: la política representativa como solución.

Una democracia parlamentaria es un logro político y ciudadano. Cuando un Parlamento está desequilibrado en su mandato y en el tiempo político en el que le ha tocado decidir y trabajar, el propio sistema, antes o después, va resituando la balanza. El equilibro político se consigue con el voto de los ciudadanos que conocen la realidad.


Susana del Río es doctora en Ciencias Políticas, profesora del Máster Unión Europea del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.