En lo que llevamos de 2019 la economía global sigue mostrando un crecimiento que, aunque a menor ritmo que en años anteriores, no deja de mostrar solidez. Parece que comienzan a disiparse los fuertes miedos a una recesión global que invadieron los mercados a finales de 2018. Desde Mirabaud compartimos esa visión positiva.

Mantenemos una visión positiva sobre la renta variable americana, ante una política monetaria más acomodaticia que evita que las consecutivas subidas de tipos acaben por dañar a una economía que mantiene un fuerte nivel de empleo y muestra una sólida marcha del sector privado. En nuestra opinión, en 2019 se mantendrán los vientos de cola de la reforma fiscal introducida el año pasado.

Igualmente, mantenemos una visión positiva en renta variable emergente, donde encontramos valoraciones entre un 15 y un 20 por ciento más baratas que en economías más desarrolladas para compañías que ya tienen un fuerte liderazgo internacional, y en un entorno con políticas retributivas atractivas. Todos estos factores hacen que sus niveles de Capex pongan en juego a algunos operadores del mundo desarrollado.

Seguimos creyendo que los países emergentes continuarán liderando el crecimiento a medio y largo plazo

Asia, por ejemplo (y aunque somos consciente de que ya no es tan «emergente»), es hoy un importante centro de operaciones en el sector tecnológico; y el fuerte tirón del consumo dentro de sus fronteras está impulsando el desarrollo de grandes grupos empresariales ligados a servicio y producto final. De hecho, el consumo ha pasado a dominar su PIB.

Seguimos, así, creyendo que los países emergentes continuarán liderando el crecimiento a medio-largo plazo y que sectores como, sobre todo, el tecnológico -en todos sus aspectos (robótica, inteligencia artificial, tratamiento masivo de datos, transporte, relaciones sociales…)- seguirán teniendo un importante impulso y siendo grandes generadores de valor a medio plazo.

Si nos centramos en Europa, la situación no es tan halagüeña tras ver cómo bajaba estimaciones de crecimiento recientemente. Alemania ha reducido su expectativa de crecimiento del 1,8 al 1 por ciento, lo que supone una rebaja sustancial y muestra el importante impacto del deterioro comercial con Asia, su segundo principal cliente.

Italia, por su parte, ha mostrado la cara más amarga de Europa con la publicación de un segundo PIB negativo, a la baja desde un 1 a un 0,2 por ciento y con riesgos de seguir en caída. La tercera economía de Europa entra, así, en recesión. A su vez Francia, mediante su último PMI, muestra pocos síntomas de recuperación después de los convulsos movimientos generados por el colectivo de «Chalecos amarillos» y, casi en paralelo, el Banco de Inglaterra, mostrando su preocupación por la actual coyuntura económica, ha rebajado la estimación de su PIB del 1,8 al 1,2 por ciento. Claramente, el retraso en la solución a un Brexit ordenado no hace sino incrementar la incertidumbre entre los inversores.

Seguirá existiendo un importante apoyo por parte de los bancos centrales para mantener un escenario favorable

Pero, como hemos expuesto al inicio de esta tribuna, creemos que sigue habiendo un crecimiento de la economía global. Con diferencias en su sincronización por zonas geográficas, cierto, pero crecimiento al fin y al cabo. Y creemos que seguirá existiendo un importante apoyo por parte de los bancos centrales para mantener un escenario favorable de bajos tipos de interés, lo que continuará impulsando el consumo y garantizando la liquidez. En nuestra opinión, estas políticas laxas no habrían tenido un efecto pernicioso de acumulación en determinados sectores, exceptuando el de la renta fija de gobiernos.

Seguimos viendo grandes oportunidades en sectores como el energético, donde los fuertes ajustes de los últimos años han adelgazado y hecho más eficientes a los grandes productores de petróleo. Creemos también que las big cap van a ganar protagonismo una vez hemos dado por casi concluido un proceso de varios años de concentración sectorial por parte de los grandes jugadores, comprando competidores más pequeños y pagando primas sustanciosas. El siguiente salto pasa por aprovechar las valoraciones atractivas de estos grandes operadores, que se beneficiarán de los procesos de absorción, ganando no solo cuota de mercado sino poder de compra y eficiencia en sus estructuras operativas.

Sectores industriales con posiciones duopolísticas, como el aeroespacial, nos siguen atrayendo mucho. Lo mismo nos ocurre con el sector farmacéutico, concentrado y con gran poder de precio. Seguimos apoyando también al sector tecnológico ligado al consumo final, donde vemos cómo las nuevas pautas de comportamiento de los usuarios están creando importantes oportunidades de mercado para jugadores que han llegado a meterse en casi un 35 por ciento de la población global.

Por el contrario, no vemos valor en sectores como el financiero o el automovilístico donde intuimos importantes vientos de cara a corto plazo: el adelgazamiento financiero va a continuar y las fuertes exigencias regulatorias limitan la capacidad de los ROA de los bancos.

Comenzamos el año en un contexto global muy cambiante en el que desde Mirabaud mantenemos -y recomendamos- la que siempre ha sido nuestra política: gestión activa basada en una estrategia muy selectiva.


Jaime Medem es director de inversiones de Mirabaud & Cie en España