La alcaldesa de Vic ha aconsejado a los catalanes “autóctonos” hablar en catalán incluso a los que “por su aspecto físico o por su nombre no parezcan catalanes”. El catalán autóctono debe de ser como el inglés con bombín, pero con el bombín por dentro, un fieltro de catalanidad que llevan ellos forrándolos y uniformándolos. Cualquiera diría que eso no se puede notar, pero lo notan ellos, los catalanes autóctonos, brillando en los ojos como cierta nobleza, fluyendo en el porte, en la manera siempre ilustre y animosa de estar en el mundo, en cómo llevan ese bombín, esa dignidad, igual que una señorita se imagina llevar libros en la cabeza para caminar con elegancia.

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