El coronavirus ha infectado a la economía mundial sin discriminar por zonas de riesgo. Las bolsas se desploman (al pánico por el Covid-19 se añade la guerra de precios en el mercado del petróleo entre Rusia y Arabia Saudí) y los gobiernos preparan planes de contingencia que tendrán un elevadísimo coste y que supondrán, en el caso de la zona euro, la revisión de los objetivos de déficit y de deuda. El primer ministro italiano Giuseppe Conte anunció anoche el cierre de fronteras… No estamos a las puertas de una nueva recesión todavía, pero sí ante un empeoramiento significativo de las perspectivas económicas globales: la ralentización ya es un hecho.

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