Está todo calculado al milímetro por los independentistas, cuya única actividad y ocupación es precisamente mantener su desafío al Estado de Derecho y, a poder ser, ganarle la partida. Y lo que está calculado al milímetro son los plazos que empiezan a correr desde que este martes se concedió el tercer grado penitenciario a los nueve condenados por el Tribunal Supremo por su participación en el proceso independentista, condenas que oscilan entre los 13 y los nueve años de prisión por los delitos de sedición y en cuatro de los condenados, también por malversación.

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