Madrid gusta por tradición del gobierno de mujeres con carácter, que pisen fuerte y marquen estilo propio. Así fue con Esperanza Aguirre, Manuela Carmena o Cristina Cifuentes, y así es con Isabel Díaz Ayuso. No le perdonan que habiendo ganado el PSOE gobierne ella y que no lo haga pidiendo perdón, sino pidiendo paso. Es la pieza mayor a batir entre la izquierda política y mediática de nuestro país.

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