Una de las tareas de los secretarios generales o secretarios de Organización de los partidos es la de mantener a la organización unida, aplacar las disidencias y controlar los picos de ambición y autoestima de los barones regionales que en un determinado momento pudieran tener la tentación de confrontar con el líder con el riesgo consecuente de dividir  al partido.

Para poder acceder a este y otros contenidos debes de ser suscriptor.

Opciones de suscripción

¿Todavía no estás seguro? Consulta aquí todas las ventajas de suscribirte a El Independiente.

¿Ya eres usuario Premium?

Identifícate