No se olviden tan pronto de 2020, que aún nos seguirá enviando muertos y parados como bandadas de oscuros pájaros estacionales. Diciembre nos deja con casi 3.900.000 desempleados, más unas 750.000 almas en ese purgatorio de miedo y pan duro que son los ERTE, pero ni siquiera eso impide que nuestros gobernantes apliquen el consuelo del humor, como los payasos de tendedero del confinamiento. Así, el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, nos acaba de descubrir que si hay paro es porque la gente se apunta al paro. La gente, por lo visto, no puede estar en un paro discreto, introspectivo, iluminador y humilde, como un monje con gachas, sino que la ambición o la vanidad la empujan a querer estar en las listas del Sepe como en las de un club de campo. Con estas ínfulas insolidarias, con estos alardes de esnobismo y postureo, claro, es imposible mejorar las estadísticas.

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