El Grupo Prisa (editor de El País, As, Cinco Días y Huffington Post) anunció el miércoles que ya no seguiría contando con la empresa ComScore para medir sus audiencias.

En Prisa están enfadados porque su buque insignia, El País, que ha estado durante años en la cabeza de la tabla, ahora -según los datos de diciembre- figura en una modesta sexta posición, por detrás de La Vanguardia, El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial y ABC.

Prisa justifica su decisión en que ComScore «no aporta información sobre la calidad o fidelidad de las audiencias y, por tanto, otorga el mismo peso a un lector que visita un site todos los días del mes que a uno que lo hace sólo un día».

Estoy de acuerdo con los argumentos de Prisa. El problema es que esa forma de actuar de ComScore no es de ahora, sino que es su modus operandi desde que está funcionando en España como medidor de audiencias.

ComScore es un buen ejemplo de una empresa que actúa con total falta de transparencia en la relación con sus clientes. Sus criterios para determinar audiencias son tan secretos como la fórmula de la Coca-Cola. Eso sí, cobrando muy caro por sus servicios, como si de verdad ofrecieran algo más que un ranking por el que los medios se pelean para competir por un pedazo de la tarta publicitaria.

ComScore es uno de los responsables de que el periodismo haya derivado en una guerra de clicks, en la que lo prioritario es el tráfico y lo secundario es la calidad de la información. Ese virus se ha expandido en un contexto especialmente complicado. Casi todas las grandes cabeceras siguen sufriendo fuertes pérdidas por el lastre de sus ediciones en papel y por gravísimos errores de gestión, como el haber dado gratis la información en internet sin pensar en las consecuencias que ello tendría a medio plazo. La necesidad de lograr ingresos como sea ha llevado al fomento del click que, a su vez, ha propiciado el deterioro del periodismo. La profesión se ha proletarizado. Algunas empresas han optado por pagar sueldos de miseria a periodistas que se dedican a colgar ¿noticias? muchas veces sin contrastar, pero que generan gran cantidad de tráfico. El tráfico es igual a ingresos y, en esa pugna, la ética parece ser un lujo innecesario.

La empresa de medición de audiencias ha contribuido a fomentar el periodismo de click y a deteriorar la calidad de la información

Vemos con vergüenza como las informaciones o vídeos más inverosímiles y sensacionalistas compiten con artículos bien cuidados y exclusivas relevantes. En esa situación esquizofrénica todo vale, y la desinformación y los bulos encuentran su mejor caldo de cultivo.

Prisa no se ha caído de un guindo cuando denuncia ese comportamiento de ComScore, pero se ha caído de la cabeza de la tabla y eso duele. Según escríbe hoy Rubén Arranz, es probable que Unidad Editorial (El Mundo) y Vocento (ABC) sigan el camino del grupo que, a pesar de todo, sigue marcando la agenda y la pauta de los grandes medios en España.

Para los que no sean iniciados en esto de los medios, les diré que ComScore (que en 2019 fue condenada en Estados Unidos por falsear sus cuentas e inflar su base de clientes y que por ello tuvo que pagar una multa de 5,7 millones de dólares) utiliza el método de panel para medir las audiencias, pero con una distribución que favorece a los medios cuyos lectores usan preferentemente el ordenador (desktop) en lugar del móvil. Imagínense lo que eso significa para medios (como El Independiente) que tienen más de un 80% de sus lectores en soporte móvil.

Prisa advierte a sus lectores de que es posible que ComScore continúe publicando sus datos aún sin autorización. Por experiencia, les diré que lo hará, aunque no advierta a los que sigan consultando su desprestigiado ranking que los datos no están actualizados.

En la primavera de 2018 El Independiente decidió prescindir de los servicios de ComScore fundamentalmente por la falta de transparencia en la medición de nuestra audiencia y porque pagarles por ello no tenía ninguna utilidad.

Por fortuna, algunos grandes anunciantes ya están discriminando entre el lector de calidad y el clickero de vídeos estrafalarios. Espero que eso sirva para que algunos se bajen ya de la nube que supone dar por hecho que en España hay más usuarios únicos que habitantes en Europa.

Por tanto, colegas de Prisa, bienvenidos al club. Ojalá que esto ayude a mejorar la calidad del periodismo y a que las empresas dejen ya de fomentar el clickeo entre los profesionales.