Madrid sigue estrenando obras de teatro, aunque se crea que no. Mariana Pineda estará en el Español de la plaza de Santa Ana hasta el 7 de febrero; desde ayer, primera función, con Laia Marull dando vida y aliento a la heroína granaína.

En Madrid se siguen estrenando obras de teatro en el Año II del Covid, parece mentira, deshecha la nieve de Filomena incluso, abiertas las calles. Muchas de ellas, en el centro silencioso de la ciudad herida, para que no pase casi nadie, lúgubres. Que sea lo apropiado no le quita desasosiego a este callejeo nunca visto.

Cuando tuerces desde Neptuno para subir hacia las Cortes, ese inaudito silencio de un miércoles a las 6 de la tarde zumba la moral. La calle del Prado, Ventura de la Vega, Echegaray: no son lo que eran.

El teatro abre y estrena. A las 7, para a las 8 y media salir y a las 10 en casa. “Prohibido quitarse la mascarilla en todo momento”, es la gran novedad del mensaje de inicio de la función, por duplicado. No quitársela ni un poquito. Y silencien los móviles, pero media docena chirrían durante la hora y media del montaje de Javier Hernández-Simón.

Estreno de 'Mariana Pineda', de Federico García Lorca, en el teatro Español de Madrid.
Estreno de ‘Mariana Pineda’, de Federico García Lorca, en el teatro Español de Madrid.

Y otro aviso previo en el Año II del Covid: sigan las indicaciones al término de la obra para abandonar la sala, no salgan antes.      

Como si lleváramos la tarjeta de embarque encima, primero salgan de la fila 20 a la 15; después de la 14 a la 10, de la 9 a la 5…

Hernández-Simón nos sorprende bien prontito con la corrida de toros de Ronda a la que Marianita no pudo ir, contada por su amiga Amparo (Silvana Navas, un torbellino) que allí estuvo y tanto la echó de menos. Escrito quedó que Mariana Pineda no hubiera ido jamás a los toros porque detestaba la corrida, pero García Lorca se empeñó en que Amparo añorara en la plaza de Pedro Romero a su amiga, presa en Granada.

Cosas del autor y su imaginación: “Cinco toros mató / Cinco, con divisa verde y negra. / En la punta de su espada / Cinco flores dejó abiertas, / Y a cada instante rozaba / Los hocicos de las fieras / Como una gran mariposa / De oro con alas bermejas. / La plaza, al par que la tarde, / Vibraba fuerte, violenta, / Y entre el olor de la sangre / Yo pensaba siempre en ti; / Yo pensaba: si estuviera / Conmigo mi triste amiga, / ¡Mi Marianita Pineda!…».

Lorca se embelesa de Ronda: “Las niñas venían gritando / Sobre pintadas calesas / Con abanicos redondos / Bordados de lentejuelas./ Y los jóvenes de Ronda / Sobre jacas pintureras, / Los anchos sombreros grises / Calados hasta las cejas”.

Ahora que Las Ventas no da toros ni pinta tiene este año, en la plaza de Santa Ana esta Mariana Pineda, valiente como nunca, danza y torea ante el capote negro.

Frente por frente, el hotel Victoria está cerrado; a la derecha, de Viña P no quedan ni las raspas. Hasta el 7 de febrero, el Español abre para su heroína de 26 años ejecutada en el Campo del Triunfo de Granada por sus ideas liberales.

Salgan de la fila 4 a la 1.