“Nunca el tiempo es perdido”, decía Manolo García. Y no le falta razón. Pero también dicen los textos antiguos que los dioses condenaron a Sísifo a empujar sin descanso una roca hasta la cima de una montaña, teniendo que observar cómo caía por su propio peso. Una condena muy cruel. Todo un ejemplo de lo mal que nos sienta el llamado “trabajo en balde”, que es uno de los males de nuestros días.

Sin embargo, estar charlando media hora con una mujer como Belinda Jo Carlisle sobre si el cielo estaba realmente en nuestro mundo cotidiano, no fue tiempo perdido, ni una roca difícil de empujar, aunque jamás se emitiera esa entrevista. De hecho, ni siquiera se grabó.

En estos momentos en los que este mundo cotidiano se nos llena de trampas a la esperanza, bueno es que alguien encuentre signos de divinidad

Fue hace 30 años. La hollywoodense traía de promoción un tema que había sido un rotundo número uno en Estados Unidos y en muchos países más como UK, Irlanda, o Suecia entre otros muchos. Para que dejara de ser imbatible en las listas tuvo que llegar la rotunda voz de Whitney Houston con su I Wanna Dance with Somebody (Who Loves Me), que la desbancó.En ese tema de Belinda Carlisle que hoy añadimos a nuestra lista, se puede escuchar:

Dicen que en el cielo, el amor es lo primero.

Haremos que el cielo sea un lugar en la tierra.

Puede parecer naif, pero en estos momentos en los que este mundo cotidiano se nos llena de trampas a la esperanza, bueno es que alguien encuentre signos de divinidad en nuestro día a día.

Es una letra envuelta en mágicos acordes que sorprenden todavía a todos. El truco: estaba nada menos que Thomas Dolby en los teclados. Y en los coros, que son justo lo primero que podemos escuchar, hallamos a Michelle de The Mamas & The Papas o la compositora Diane Warren.

Con un videoclip dirigido por Diane Keaton, ganadora de un premio de la Academia y rodado en un lugar dedicado a la felicidad como el parque Six Flags Magic Mountain de California, nada podía ir mal. Toma baño ochentero:

Precioso que sean unos niños los que eleven el globo terráqueo a la categoría de cielo, nirvana o paraíso, a gusto del creyente. Todo muy elevado. Tan de los 80…

Pese al boicot, en España llegó a estar entre los 10 temas más vendidos

Aquella entrevista de la que hablaba al principio fue simplemente una pantomima de la industria de la música y los medios. No había plan de medios en la emisora para la que trabajaba, y por algunos oscuros motivos que nunca quise saber, aquella canción no iba a sonar mucho en la radio. Y menos una entrevista, que se hizo a sabiendas para justificar parte de la inversión en promoción de su discográfica. No dice mucho en favor del poder efectivo de aquel medio que a pesar del misterioso boicot, en España llegó a estar entre los 10 temas más vendidos. En medio de una respuesta de la cantante, y al ver que yo lo estaba disfrutando, el técnico al cargo no tuvo más remedio que chivarme que aquello no se iba a emitir, que lo dejara ya. Por mi parte, fui rápido entonces: sonrisa, despedida y en la trastienda, enfado lógico. Más tarde y por sorpresa, se quiso caminar todo lo no andado con una canción que el lector recordará llamada La Luna que sí llegó a ser éxito, pero ya más relativo.

Nadie me quita el placer de haber conocido a una de las artistas más significativas de los 80 en una conversación que a pesar de no haberse grabado en las cintas de la emisora, sí quedó para siempre en mi recuerdo. El cielo para Belinda era muy distinto al mío: una revelación divina en forma de voz le habló y le avisó: «Te encontrarán muerta en un hotel si no paras de consumir drogas». Hasta el golfo de Rod Stewart decía que esta mujer “esnifaba hasta la laca que caía sobre la mesa”. Tuvo que abrirse el cielo en la tierra para salvarle la vida.