Yo no quiero una señora dándome la teta todo el tiempo, y menos si la señora es el Estado. Tampoco quiero a un señor dándome la vara igual, en colaboración o en rivalidad con la señora, compartiendo o discutiendo autoridad, cariño o grima con esa señora mitológica y calostrosa. La ministra Yolanda Díaz, que sigue intentando sorprendernos con cosas antiquísimas, sean el comunismo o una Venus de arcilla, ha encontrado ahora la solución a nuestros problemas territoriales, sentimentales y freudianos: “abandonar el concepto de patria para trabajar el de matria”.

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