Faltan aún varios días, no menos de 10, para que sepamos si los magistrados devuelven a España al fugado de la justicia o, por el contrario, atienden los argumentos de su equipo de defensa y dan por bueno que, diga lo que diga el juez español Pablo Llarena, no procede detener a Carles Puigdemont a quien no se puede vulnerar su derecho, como parlamentario europeo, a viajar por cualquier país de la Unión.

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