La frase ecuestre del título no es mía: pertenece a Pablo Iglesias. No al fundador del partido que quiso ser socialista, obrero y español, sino al otro, al fundador de Podemos; al político que abandonó la vicepresidencia del Gobierno para convertirse en tertuliano, convencido de que el poder en el siglo XXI se conquista desde los medios de comunicación. La pronunció en un momento determinado para justificar sus actuaciones políticas, y ha sido rescatada a propósito de su posición sobre la intervención militar de EEUU en Venezuela y sobre las protestas en Irán.
Las contradicciones sobre las que cabalgaba hacían referencia al programa de televisión que tenía en Hispantv, una cadena controlada por el gobierno teocrático de los ayatolás iraníes. Fue antes de asaltar los cielos, cuando era más frontal y menos puritano, cuando afirmó: "Mucha gente puede decir: 'Pero vosotros, si sois de izquierdas, ¿por qué aceptáis hacer un programa para un gobierno como el de Irán? ¡Que es una teocracia, que no podéis estar de acuerdo con Irán! O, ¿aceptaríais hacer algo para una televisión financiada por el gobierno de Putin?'. Y es como, pues mira, la geopolítica es así y no vamos a ser los únicos imbéciles que no hagamos política cuando todo el mundo hace política". Esta declaración de intenciones, que muchos calificaron de incoherente, yo la considero una clara y sincera apuesta por un pragmatismo heredero de Baltasar Gracián, quien sentenciaba: "Todo lo dora un buen fin, aunque lo desmientan los desaciertos de los medios".
Para él, la vida y la política son una contradicción permanente y, por ello, a veces debemos comulgar con ruedas de molino para conseguir un fin y lo explicaba de esta manera: "¿Cuál ha sido la clave para que Hugo Chávez pueda hacer una política exterior de izquierda favoreciendo movimientos progresistas en otros países? Una cosa que se llama dinero, que procede de un recurso nada ecológico que se llama petróleo, que hace que un país pueda tener influencia en el mercado mundial y, por lo tanto, hacer política. Lo primero que hizo (Chávez) fue trabajar con la OPEP. ¿Cuál es uno de los aliados fundamentales del señor Hugo Chávez? Irán, que a su vez tiene una televisión que me ha contratado a mí. (Irán es) un Estado asesino de comunistas en el que las mujeres tienen que (llevar velo). ¡Claro!, pero es que la política es así. Hay gente que tiene que trabajar para vivir para Coca-Cola, o para Walmart, o para el Pryca, y asumir que, bueno, que trabaja para una empresa que explota mano de obra infantil".
Al igual que ocurría con Marx, no son pocos los que ven contradicciones entre el pensamiento del joven Pablo, recogido en intervenciones como las citadas, y el Pablo maduro que pontifica desde Canal Red o Radio Nacional. Pero, de la misma forma que la dialéctica atraviesa toda la obra del teórico alemán, creo que en Iglesias hay una clara línea argumental que incluye elementos como el ya señalado pragmatismo y una visión del mundo donde él es la medida de la auténtica izquierda y, más allá de eso, la medida del bien y del mal.
Estas posiciones programáticas se complementan con una estrategia argumentativa basada en la indignación moral y en el y tú más, una maniobra que consiste en desviar la atención para no responder a aquello que le pondría en evidencia. Por ejemplo, si en un debate sobre empresarios españoles que no pagan impuestos en España, alguien le recordase que su exsocio Jaume Roures tenía sus empresas en el paraíso fiscal holandés, es muy probable que contestase con indignación porque no se le está preguntando por el caso de Mercadona. O, si se le interpelase por las mujeres reprimidas en Irán y los asesinatos cometidos por la Guardia Revolucionaria Islámica, es posible que indicase con solemnidad que se debería estar hablando del asesinato de una mujer inmigrante cometido por el ICE de EEUU, para, a continuación, reprochar a sus interlocutores la osadía de opinar sobre Irán sin saber los nombres de cinco ciudades de ese país. Todo ello trufado con acusaciones de islamofobia y regañinas por no haber protestado por los bombardeos de Israel sobre Irán.
En términos de política internacional, Iglesias está alineado con el imperialismo chino y ruso, aunque denuncia el afán expansionista de EEUU, la OTAN o la Unión Europea"
Además, en términos de política internacional, está claramente alineado con el imperialismo chino y ruso, aunque también se declara antiimperialista y denuncia furibundamente el afán expansionista de Estados Unidos, la OTAN o la Unión Europea. A primera vista podría parecer que aquí también monta a caballo, pero no lo hace. Es posible ser proimperialista y antiimperialista a la vez gracias a la relectura de la teoría leninista que hizo la doctrina Objetivo Birmania, la misma que rescata el principio del derecho internacional —"Uy, vaya lío, los amigos de mis amigas son mis amigos"— como base epistémica.
Tomando en cuenta el despliegue de pragmático relativismo de los párrafos anteriores, me sorprende la reacción que ha tenido contra personas, sobre todo naturales de Venezuela, que han señalado que la condenable utilización de la fuerza militar por parte de EEUU ha forzado cambios en el gobierno que no se consiguieron por otras vías. Vimos en las redes a un Iglesias visiblemente afectado, enfundado en su guerrera de militante e incapaz de aceptar que otros pudieran cabalgar en las contradicciones. Solo veía a fascistas que blanqueaban el brutal ataque imperialista cometido por el gobierno de Trump con el fin de, entre otras cosas, apropiarse del petróleo y atacar al imperialismo de China, país del que tiene una opinión favorable. Ha defendido su posición con tal vehemencia, que solo se le había visto así hace casi cuatro años, cuando culpaba a la OTAN de la invasión de Ucrania ordenada por el presidente ruso, Vladímir Putin.
Como la falta de libertad de expresión y de conciencia es algo que me repele, no me gustan gobiernos como el franquista, el chino, el ruso, los del Golfo Pérsico, el cubano, el venezolano, el salvadoreño, el nicaragüense o el iraní; por la misma razón, no quiero terminar sin dejar claro que defiendo a ultranza el derecho de Pablo Iglesias a pensar y decir lo que le dé la gana. Otra cosa es que difiera de su análisis: para mi gusto, pasa demasiado por alto lo que puedan pensar o sentir las personas que soportan este tipo de régimen y se centra excesivamente en el tablero de la geopolítica.
Siempre me ha llamado la atención la facilidad con la que algunos asumen que una determinada movilización social es una manipulación de la CIA o de los medios de comunicación capitalistas, y no una legítima muestra de insatisfacción con la situación política, social o económica en la que viven. Es algo así como determinar que millones de personas que cruzan un continente caminando o ponen en juego su vida frente a los aparatos represivos lo hacen porque son unos alienados, incapaces de darse cuenta de la suerte que tienen de vivir en sus países.
Pasa por alto lo que puedan pensar o sentir las personas que soportan un régimen como el chavista y se centra excesivamente en el tablero de la geopolítica"
Pablo Iglesias y sus seguidores no son los únicos que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. En realidad, la casi totalidad de los líderes políticos y partidos contemporáneos cabalgan en la contradicción y evitan el debate sostenido y argumental. De manera que, para sostener tanta incoherencia, reducen la confrontación a la descalificación y el maniqueísmo, actitud que ha permeado en los sectores más politizados de la sociedad. Solo así se explica la siguiente escena: un ciudadano venezolano baja de la bicicleta con la que trabaja y se dirige a un grupo que protesta frente a la embajada de los EEUU en Madrid para decirles que su país vivía en una dictadura y que personas como él habían tenido que dejar sus familias, sus carreras, sus recuerdos, sus afectos, en definitiva, sus vidas y, en lugar de hallar algo de empatía, solo recibe insultos por fascista.
Francisco Sánchez es director del Instituto Iberoamericano de la Universidad de Salamanca. Aquí puede leer todos los artículos que ha publicado en www.elindependiente.com.
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