Lo que ocurra en Extremadura va a marcar el rumbo de la política nacional de aquí a las próximas elecciones generales. Si el PP y Vox llegan a un acuerdo, podemos apostar a que habrá pactos también en Aragón, en Castilla y León e incluso en Andalucía, si es que Moreno Bonilla lo necesita. Ese escenario haría factible un gobierno de coalición a nivel nacional en el caso de que la derecha y la extrema derecha derroten a la izquierda y los independentistas, como vaticinan todas las encuestas.
Pero esa hipótesis es improbable, porque a Santiago Abascal no le interesa facilitar la formación de gobiernos autonómicos, sino forzar elecciones allá donde pueda para que se visualice que Vox no es un partido lacayo, sino una alternativa al PP. El jefe de Vox cree que está en racha y que, si se repiten elecciones, su partido volvería a subir, en una ascensión sin fin.
Lo que hay en juego en Extremadura no son las poltronas, sino las políticas; y Vox (con sólo un 16,9% de los votos) quiere imponer las suyas
La forma de forzar nuevos comicios es pedir la luna en las negociaciones en curso para que el PP se vea forzado a rechazar un acuerdo humillante. En Extremadura, Vox reclama para sí una vicepresidencia, además de cuatro carteras: Presidencia (que incluye Interior e Industria), Agricultura y Economía. Además, quiere el control de la televisión regional extremeña. ¡Y dos huevos duros!, que diría Groucho Marx.
Recordemos que en las elecciones del pasado 21 de diciembre el PP obtuvo 29 escaños (con el 43,2% de los votos), y Vox logró 11 escaños (el 16,9% de los votos). Con arreglo a sus votos (el PP tuvo dos veces y media más que Vox), el partido de Abascal debería ser un poco más modesto. Pero, en lugar de ello, quiere las carteras que le darían una mayor proyección a sus políticas. Este Abascal me recuerda un poco al Pablo Iglesias de 2016, cuando, tras las elecciones de diciembre de 2015, le reclamó a Sánchez para formar gobierno la vicepresidencia para él, las carteras de Economía, Educación, Sanidad, Servicios Sociales e Interior, además del control del CNI y de RTVE. Fue entonces cuando dijo aquello de que había que aprovechar la "sonrisa del destino". Ahora Abascal se cree sonreído por el destino y no quiere perder la oportunidad de sacar la mejor tajada posible.
Creo que Abascal puede equivocarse si tienta a su suerte. Una parte de sus electores podría darle la espalda si intuye que Vox abusa de su situación a costa de someter a los ciudadanos a una repetición electoral innecesaria con un poco más de sensatez.
Sería aún peor para el PP si aceptara las condiciones leoninas de Vox para formar gobierno. No es una cuestión de poltronas, sino de políticas. Si Guardiola le dejara a Abascal marcar las directrices sobre inmigración, igualdad, o asumiera el rechazo al acuerdo con Mercosur, ¿cuál sería la diferencia entre el PP y Vox?
Génova, siguiendo el principio de Feijóo de dar autonomía a sus líderes regionales, ha dejado la negociación en manos de Guardiola, mientras que Vox ha enviado para apoyar a su candidato Oscar Fernández a la secretaria general adjunta Monserrat Lluis, mano derecha de Ignacio Garriga. Esa diferencia de enfoque da idea de que para Vox la negociación en Extremadura tiene un carácter estratégico.
Feijóo tiene que ser consciente de la importancia de este primer reto. El pacto con Vox en Valencia condicionó el resultado de las elecciones generales de 2023. Ahora el riesgo es aún mayor porque Abascal le está echando un pulso político directamente a él, porque quiere situarle en el rincón de la "derechita cobarde".
Como a Vox le está yendo bien su política de confrontación total con Sánchez, algunos dirigentes populares creen que el PP debería hacer lo mismo. De ahí que a alguna lumbrera se le ocurriera la brillante idea de llevar a Vito Quiles al cierre de campaña de Azcón en Aragón. Si el PP cae en esa trampa, Vox terminará comiéndole la tostada.
Una cosa es hacer oposición contundente y otra ir a una confrontación de bloques irreconciliables, como pretenden al unísono Abascal y la extrema izquierda, algo que conviene mucho a Pedro Sánchez, porque le sitúa de facto como líder de todo lo que no sean ni PP ni Vox.
El PP tiene que buscar la centralidad, en primer lugar porque es lo que quiere una mayoría de ciudadanos, harta ya de tanta gresca. Y porque este país necesita cierto sosiego. Para ganar a Sánchez no hace falta cargarse la convivencia entre españoles.
Por eso, en la negociación que hay ahora en marcha, más las que se producirán en otras autonomías, donde el PP necesitará a Vox, Feijóo tiene que reforzar su imagen de hombre de estado, de político capaz de gobernar a todos por encima de sus ideologías. Abascal juega a otra cosa y cuenta cada vez con más apoyos mediáticos, aunque el líder del PP y su círculo de confianza no sean conscientes de ello.
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9 Comentarios
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Lo más visto
hace 3 semanas
El adversario a batir es el PSOe. Y luego ya veremos. No se puede vender la piel antes de cazar el oso.
Si no tenemos esto claro, habrá Sánchez para décadas. Así de claro.
PP y VOX deben pactar y demostrar que pueden gobernar juntos tranquilamente.
hace 3 semanas
Vox es necesario y tiene principios no negociables
hace 3 semanas
D. Casimiro esta vd en la inopia y contribuye gravemente al hundimiento definitivo del PP. La centralidad NO EXISTE; es un limbo de inaccion, lleno de gente indecisa y sin ideas. Es urgente que el PP sea honesto consigo mismo, aclare sus ideas y defienda con firmeza proyectos CLAROS y de interés para el ciudadano medio. Si esperan a la «centralidad» y a que la izquierda caiga como fruta madura, van directos al fracaso
hace 3 semanas
Vox juega en el campo del PSOE
Cuanto más vox, más PSOE y eso lo veremos en las generales
Es cuanto menos extraña esa manera de entender la política y lo pregona a cuatro vientos vox
Supongamos que gana en una de las autonomías
Con los precedentes actuales alguien piensa que el PP le facilitaría formar gobierno?
Alguien cree que en algún sitio sacaría una mayoría suficiente para formar gobierno en solitario?
Es un sin sentido
hace 3 semanas
Apena que Abascal esté poniendo por delante del interés general, de lo que necesita el país, los intereses de VOX. Como en su día les pasó a Rivera y a Iglesias, que se creyeron que podían dar el sorpasso al PP y al PSOE, sólo piensa en que su partido crezca (¿tanto como para superar al PP?). A diferencia de los entonces líderes de Ciudadanos y de Podemos él tiene a su favor la fuerza de la ola que ha impulsado a la ultraderecha en todo el mundo, la confianza en que por eso VOX puede tensar la cuerda sin correr el riesgo de desaparecer, como le acabó pasando al partido de Rivera. Pero en algún momento tendrá que hacer uso del poder de los votos para construir la imprescindible alternativa a Sánchez. Ya estuvo en gobiernos autonómicos y se marchó. No parece ser consciente de que si ahora se empeña en seguir fuera y bloquear con la excusa de que no le dan lo que pide, habrá lanzado el mensaje de que mucho peor que una derechita cobarde es una extrema derecha irresponsable.
hace 3 semanas
la única que hoy sabe interiorizar el hartazgo del votante de derechas es ayuso. feijoo debe decir en público lo que todos pensamos en privado o será aniquilado.
hace 3 semanas
Estoy bastante de acuerdo, Sr. Casimiro.
Vox podrá acabar como Podemos. Un partido con una imagen vinculada a una persona. Cuando su líder caiga en desgracia o empiecen los mamoneos internos, kaput. Hay una entrevista al difunto Anguita a quien le preguntaban en los comienzos de Vox su opinión, y respondía que no era un partido «fascista» ni nada parecido. Todo lo contrario: ultraliberal. Y eso era lo que le inquietaba como comunista. Pues ahora parece que van de lo contrario, si es que van de algo. O van de lo que diga Trump. Si Trump dice «muro en México» salen todos a decir «muro en Ceuta». Si Trump dice aranceles, los economistas ultraliberales vinculados a Vox, lo aplauden como algo único y espectacular. Ahora, como ven que Trump puede decir una cosa y al poco la contraria (Groenlandia), prefieren callarse para no quedar en evidencia. La evidencia de que no tienen criterio porque su criterio es el de Trump. Por muy patriotas que se autoproclamen, mi país (España) está por encima del criterio de un tipo WASC (la «c» es de capullo, no de católico) que vive en EEUU y que mira para lo suyo y solo lo suyo. Dicho esto, muchas máximas de Vox las comparto (emigración, incluso más centralidad de estado y recuperar concesiones a las autonomías que son una lacra: educación, cárceles, por ejemplo) o toda la patochada «woke».
En cuanto al PP, que dice que tiene no se cuantas almas….que se aclaren. Con tanta alma y tanta gaita, lo que van a generar es confusión. Así que creo que es momento de que muchas almas cándidas, como la de Guardiola o las de quien sea, se pongan, al menos, al lado del alma mater, Feijoo, y sea este quien asuma el reto de llegar a acuerdos de consenso para todas las autonomías con Abascal. Y a este último, el respeto que pide él para sus votantes, que lo tenga con quien más apoyo del pueblo tiene, que es el PP. Salvo que eso mismo: la opinión del pueblo soberano, no le importe mucho.
Un no acuerdo y nuevas elecciones en cualquier lugar es un desastre y Abascal también sería culpable.
hace 3 semanas
VOX debería dar máxima transparencia a lo que pide al PP ( no las mentiras que filtra el PP y que se creen estos medios apesebrados sino la verdad) y que el PP rechaza.
ASÍ ABRIRÁN LOS OJOS LOS VOTANTES DEL PP
hace 3 semanas
Un opinólogo que se ha dado cuenta de que Vox ha venido a combatir el bipartidismo, no a formar parte de él cómo segundón.
Cierto, en las áreas que Vox pueda gobernar pondrá en práctica políticas contrarias a las del PP PSOE.