Sostiene Ketty Garat en su interesante libro Todos los hombres de Sánchez (Ed. Deusto) que el ex ministro Ábalos no cayó en desgracia por las putas y su vida desenfrenada, sino porque el grupo corrupto del que era la cara visible, con Víctor de Aldama como "nexo corruptor" (según la UCO), entró en colisión con otro grupo que quiso arrebatarle el negocio de las mordidas y que contó con el apoyo de La Moncloa. En ese grupo sitúa Garat al ex presidente Rodríguez Zapatero.
Es una tesis interesante. En el llamado caso de las mascarillas, Ábalos era el ministro que hacía posibles los negocios, como afirmó Alejando Luzón en sus conclusiones ante el Tribunal Supremo; Koldo García era una especie de correveidile, cuyo patrimonio y el del ex ministro se confundían, y Aldama era el empresario espabilado que hacía los negocios y pagaba las comisiones. Tirando de ese hilo luego han salido otras corruptelas: en la Sepi, en los contratos adjudicados a constructoras, y, finalmente, en la desviación de una parte de las mordidas a la presunta financiación del PSOE.
Julio Martínez Martínez (Julito para sus amigos) es un empresario alicantino (Elda) que se dedicaba a la compraventa de terrenos y a la intermediación para grandes superficies. Con eso ganaba un buen dinero, aunque no para tirar cohetes. Con don de gentes y echao p'alante logró contactar con Javier de Paz (ahora presidente de Movistar Plus) y con el ex presidente Rodríguez Zapatero. En seguida hicieron buenas migas. A los tres les gustaba correr. Julito siempre estaba dispuesto a recoger al ex presidente para ir a su paraje favorito (el Monte de El Pardo) que descubrió cuando su residencia oficial era el Palacio de la Moncloa.
Zapatero no sólo compartió con él carreras de medio fondo, sino que se llevó a su amigo Julito a Venezuela, país en el que él hacía labores de mediación internacional. Viajaron juntos en varias ocasiones y el empresario no desaprovechó la ocasión para extender sus redes y contactos. Todavía vivía Nicolás Maduro.
Nadie conocía hasta hace unos meses a Julio Martínez, como nadie conocía a Víctor de Aldama hasta que se detuvo a Koldo García. Martínez apareció en los medios a raíz de la investigación abierta en la Audiencia Nacional sobre el rescate de la aerolínea venezolana Plus Ultra. Esa operación fue sospechosa desde el principio. Se le dieron 53 millones de euros de dinero público a una empresa sin apenas flota y con una plantilla escasa. No tenía ni dimensión ni carácter estratégico como para justificar ese desembolso para salvar a una compañía malherida por el Covid.
La investigación descubrió que había habido un par de empresas que habían cobrado una comisión de Plus Ultra. Esas empresa formaban parte del grupo en el que aparece el nombre de Julio Martínez Martínez. Después se supo que una de ellas, Análisis Relevante, pagó 460.000 euros a Rodríguez Zapatero entre 2020 y 2025 y otros 200.000 euros a una empresa de las hijas del expresidente (Whatdefav) por labores de marketing.
El amigo de Zapatero mantenía una relación fluida con Delcy Rodríguez
Zapatero justificó esos ingresos como pago por trabajos de asesoría y declaró, en su comparecencia en el Senado, que no sabía nada de Plus Ultra y que él no hizo ninguna gestión para su rescate. Posteriormente supimos que Sergio Sánchez (ahora responsable de relaciones institucionales de Movistar Plus, ante jefe de prensa del CNI) era la persona que había redactado los informes para Análisis Relevante, sociedad en la que tenía el 25%. Sergio Sánchez sólo cobró 18.000 euros por sus trabajos y ni Martínez ni Zapatero le hablaron nunca de Plus Ultra, por lo que se siente engañado.
Si los informes los redactó Sánchez -cosa de la que no hay duda- ¿por qué Zapatero y sus hijas cobraron más de 600.000 euros de una de las empresas de Julito Martínez?.
Si Aldama tenía hilo directo con Delcy Rodríguez -ahora presidenta en funciones de Venezuela-, Julito Martínez también los ha tenido, y más de lo que se imaginan. Es una relación, por cierto, que puede dar mucho juego, según fuentes solventes.
Cuando la UDEF (que investiga el caso por posibles delitos de blanqueo de capitales y organización criminal) detuvo a Julio Martínez el 11 de diciembre de 2025 descubrió en su domicilio 300.000 euros en efectivo. Pero, además, se incautó de sus dispositivos móviles y sus ordenadores, donde ha encontrado otra pista interesante: una cuenta Miami con dinero transferido desde Luxemburgo: más de 500.000 euros. Ese dinero, según lo relatado por El Mundo y El País, no procede de Plus Ultra, sino de otras operaciones sospechosas.
En esos dispositivos, dicen las fuentes consultadas por El Independiente, existen pistas para llegar a otras cuentas en las que habría dinero procedente de negocios en Venezuela.
Por su parte, Zapatero niega cualquier relación con el posible blanqueo de capitales y con las actividades empresariales de Julito Martínez en Venezuela.
Estamos ante la punta del iceberg de una trama que podría tener mucho más calado que la del trío Ábalos-Aldama-Koldo. Una diferencia entre ésta y la que ahora investiga la UDEF es que, por ahora, Julito Martínez no se ha confesado autor de ningún delito.
Si la investigación da sus frutos, la teoría de Garat tendría muchos visos de ser cierta.
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