Los 10k, nadie se dio cuenta del detalle de los 10k, salvo Javier Ruiz. Y es que 10k pueden ser 10 kilómetros, según él. O 10 kiwis, digo yo. O 10 kilos, pero no de dinero sino de barriguita de padre, de papada de hombre de negocio, de teta de Koldo. Podría ser el propio Koldo como unidad: 10 Koldos, que entre todo el grupito de Zapatero han adelgazado 10 Koldos o quizá se han comido 10 Koldos, después de las ostras y el champán que hemos visto en las fotos, como el aperitivo de Paris Hilton o de sus chihuahuas. Sólo Javier Ruiz cayó en que la trama de Zapatero podría ser sólo un chat sobre dietas, sobre detox, sobre running, quizá hasta sobre líquidos y deposiciones. Según las conversaciones que aparecen en el informe de la UCO, Julito Martínez, el amigo de Zapatero, envía a Rodolfo Reyes, de Plus Ultra, una noticia sobre el nombramiento de Julián Mateos como director del Fondo de rescate de la SEPI. Reyes le pregunta a Martínez si lo conoce y poco después el mismo Reyes envía el mensaje “10k done”, o sea “10k hecho”. La policía ve aquí 10 mil pavos pagados, pero lo que ve Ruiz es que el señor de Plus Ultra salió a correr 10 kilómetros nada más ver al señor de la Sepi, y que luego se lo contó a su colega en jerga runner o gymbro. Y podría ser, que hay gente muy fitness. Yo, de hecho, salgo corriendo cada vez que veo a Javier Ruiz.

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Estaban los socialistas de luto por Zapatero, como petirrojos de luto por Bambi; estaban los progres de luto por ellos mismos, como los gafes, y estaban los sanchistas de luto por Sánchez, como por un verdadero muerto, hasta que Javier Ruiz les ha quitado a todos el miedo y el duelo señalando lo de los 10k. Y es que Javier Ruiz ve lo que nadie ve, igual que no ve lo que todos ven, que así es su olfato periodístico. Javier Ruiz es como el hombre del tiempo sanchista de La 1, con su pizarra o su pantalla llena de isobaras, recalmones y ventoleras que siempre arrecian para el mismo sitio y siempre dejan despejada la misma área, ese anticiclón de las Azores de la Moncloa. Él le pone mucha pasión, mucha intensidad, mucha contundencia y mucho rotulador sangriento (a mal cristo mucha sangre) a sus pronósticos o explicaciones de farero, cabañuelista, hechicero con sonajero o adivino de la corte. Pero lo que pasa es que ya sabemos para dónde sopla y diluvia en sus mapas y, claro, sólo anuncia primaveras de Sánchez como de El Corte Inglés.

Estaban matando ya a Zapatero hasta los suyos, que se despedían de él como de Hachico, acariciándole la pelusa y las canas de los hocicos y llorando en la propia fidelidad del animalico la suya propia. Y estaban matando ya también a Sánchez, que la verdad es que ya estaba muerto, como esa momia a medio desvendar que parece. Pero Javier Ruiz nos libró de esa precipitación y esa injusticia. Todo parecía sentenciado porque no vimos que 10k podrían ser 10 kilómetros, que es lo que había visto Javier Ruiz con su ojo de agrimensor, de pirata o de Popeye. Yo he tenido que buscar fotos de ese Rodolfo Reyes para intentar visualizarlo corriendo, y la verdad es que me sale algo así como Resines intentando hacerse 10k o muriendo en 1k, entre flatos y tragos de botijo. También he buscado fotos de ese Julián Mateos, por si era tan atlético y apolíneo que motivaba a los señoros de ostra o de chistorra a cuidarse más, pero es más bien feote y antiesportivo. Sí es cierto que Zapatero ha dicho que corría con Julito, que de hecho sólo se veían para correr, secreta, silenciosa, monógama y casi mágicamente, como una parejita de gnomos por el bosque. Parecía una excusa o una coartada para ellos dos, pero por lo visto lo es para toda la trama. Lo suyo sólo era el club del running, aunque no aparezcan en las conversaciones más referencias a hitos, marcas y aficiones que a los del dinero y la desfachatez.

Qué sería esa K entre tipos que hablaban de dinero, que estaban ahí por el dinero y que se repartían dinero... Eso se pregunta todavía Javier Ruiz

Yo creo que lo que pasa es que en TVE ya están también corriendo que se las pelan. Javier Ruiz se da patadas en el culo delante de su pizarra, suda haciendo cada día esos 10k o más, la maratón desfallecida de la defensa sanchista que no es sólo la defensa de Sánchez sino la autodefensa, y todo lo que ve él es una larga carrera contra el tiempo, contra la realidad, contra el viento que le sopla desde sus anticiclones pintados y sus frentismos picudos. Sánchez ha convertido TVE en un publirreportaje o en un musical de la Moncloa, y Javier Ruiz, Silvia Intxaurrondo o Jesús Cintora no son periodistas sino cuerpo de baile, coristas con abanico de plumas. Da igual que el Consejo de informativos se queje, como ha hecho, por la parcialidad o la vergüenza ajena, porque los medios públicos hace mucho que son medios de partido y están blindados para poder seguir siéndolo. La verdad es que muchas veces es imposible ocultar que la mayoría de estos periodistas no son sino publicistas. O ni siquiera eso, porque ni el guion es suyo. Son más como actores o marionetillas, como Chema el panadero (Cintora es algo así) o Petete.

Nadie se dio cuenta de que 10k pueden ser muchas cosas, 10 kilómetros, 10 Kbytes (como la memoria de Sánchez), 10 grados kelvin (algo como la gélida e imposible temperatura de esas manos que no se queman al ponerlas en el fuego), o 10 Kw de puro enchufe sanchista. Pero qué sería esa K entre tipos que hablaban de dinero, que estaban ahí por el dinero y que se repartían dinero... Eso se pregunta todavía Javier Ruiz, que a veces es mucho más difícil no saber que saber y no ver que ver. Ese detalle podría explicarlo todo, que sólo fueran 10 kilómetros, aunque no haga falta siquiera luego adjuntar una foto de montañero perdido, como las de Sánchez, ni de olímpico de las putas y los cocidos, como Koldo. Es exactísima esa explicación, en realidad, porque todo el sanchismo corre, y también Javier Ruiz. Tanto que no puede dejar de moverse delante de su pantalla, que se sacude y cabecea con verdadera urgencia y necesidad, como el colegial al que han sacado a la pizarra y encima se está haciendo pis. 10K pueden ser muchas cosas, por ejemplo 10 kilómetros, y si borraban algún mensaje sería un mal récord o una mala mañana. Ahí están los “agujeros de la investigación”, que por qué no van a ser 10 kilómetros si el mismo Zapatero corría, aunque un poco despatarrado, como Bambi. Todos en el sanchismo corren, como pueden o como saben, y Javier Ruiz también, lo que pasa es que corre como don Pimpón.