En el mundo del lujo, la exclusividad suele ser un elemento inexcusable. El placer de disfrutar de algo único, al alcance de muy pocos, es una de las motivaciones que impulsa a los consumidores a adquirir este tipo de productos a precios muy elevados.

Ferrari ha sido plenamente consciente de esto desde sus orígenes. Y en los últimos años ha reforzado esta apuesta por la exclusividad con el lanzamiento de nuevos modelos de fabricación limitada, como el F12tdf, el Laferrari Aperta o el 812 Superfast, recientemente lanzado al mercado para conmemorar el 70 aniversario de la compañía.

Esta estrategia está dando notables réditos, como muestran los resultados presentados por Ferrari el pasado jueves. En ellos, la firma italiana registraba una mejora del 22% de sus ingresos y un repunte del 36% del Ebitda ajustado. En UBS sostienen que las compañía podría superar ya este año los 1.000 millones de beneficio que se había marcado como objetivo para 2019.

Y todo ello, al tiempo que conduce sus márgenes al 29,5%, unas cifras sin parangón en el sector de la automoción y muy próximas a las de Apple o el fabricante de productos de lujo Hermes.

Tales guarismos han sido ampliamente celebrados por los inversores, que hace tiempo que se muestran confiados en el rumbo de Ferrari. En los dos días posteriores a la presentación de las cuentas, los títulos del fabricante de vehículos de lujo se anotaron un 7,5% en la Bolsa de Milán, registrando nuevos récords desde su estreno en el parqué y estirando una racha que les ha llevado a repuntar más de un 160% en sólo quince meses.

Los títulos de Ferrari se han elevado más de un 160% en sólo quince meses

Esta expectacular remontada no agota, sin embargo, el potencial de Ferrari sobre el parqué. Al menos así lo consideran en Citi, donde le otorgan un precio objetivo de 84 euros, un 12,6% por encima de su precio actual.

En el banco estadounidense muestran así su confianza en los planes de la compañía para elevar el volumen de ventas sin dañar su imagen de marca exclusiva. Si hace unos años, la dirección del grupo defendía que nunca vendería más de 5.000 vehículos al año, actualmente el objetivo de producción se dirige hacia las 9.000 unidades en 2019 y su consejero delegado, Sergio Marchionne, ya ha deslizado la idea de que la barrera de los 10.000 coches no es, ni muchos, insalvable.

«Pensamos que los volúmenes pueden crecer significativamente sin poner en riesgo la exclusividad», observa el equipo de analistas de Citi, encabezado por Michael J Tyndall. Aunque desde la entidad estadounidense consideran difícil cifrar hasta qué niveles puede multiplicarse la producción, tomando como ejemplo la expansión de unidades que ha experimentado Porsche en los últimos años, afirman que Ferrari podría llegar a duplicar sus ventas.

Tyndall sugiere una serie de ideas mediante las que Ferrari podría conducir ese incremento de sus volúmenes. Entre ellas, señalan la posibilidad de alentar a los actuales propietarios de sus vehículos a adquirir nuevos modelos -más de un tercio posee más de un Ferrari- o de expandirse en mercados en los que su presencia es más reducida, como Asia.

En Citi contemplan la posibilidad de que Ferrari lance a medio plazo un modelo SUV

Pero los analistas de Citi también contemplan opciones más rompedoras. Y entre ellas estaría el lanzamiento de modelos más asequibles, para llegar a una mayor base de clientes, o, incluso, dejar atrás su resistencia a entrar en el modelo de los SUV (los vehículos utilitarios deportivos), que parecen estar ganando pujanza, conforme el envejecimiento de las clases medias de los mercados desarrollados provoca una menor demanda de vehículos deportivos.

Para Ferrari, muchos de estos cambios supondrían un giro radical en su estrategia tradicional. Pero si le vale para elevar los volúmenes de venta, sin duda, serán bien recibidos por los mercados. Aunque suponga poner a prueba los límites de la exclusividad.